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Internet, o la ruptura de la intermediación

Vladimir de Semir 25/04/03

Biomedia (Barcelona). En la historia del periodismo existen algunos hitos que han marcado decisivamente la evolución de los medios de comunicación. Uno de ellos fue el ataque japonés a Pearl Harbor (1941), que supuso un salto decisivo de la radio al retransmitir el discurso del presidente Franklin Roosvelt al Congreso, y que fue seguido masivamente por la nación estadounidense. El asesinato de John Kennedy (1963) también comportó un enorme seguimiento ciudadano en todo el mundo, esta vez en la televisión. Y lo mismo ocurrió con la llegada del primer ser humano a la Luna (1969).

El 4 de julio de 1997 y los días que le siguieron marcaron un nuevo hito en esta historia. Esta vez el medio protagonista no fue ni la radio ni la televisión: el retorno a Marte mediante la nave Pathfinder y su espectacular minirover fue seguido por 45 millones de personas a través de Internet, lo que lo convirtió en el acontecimiento de mayor magnitud en la hasta entonces corta historia de las web. Un centro de seguimiento del tráfico de información en la red de redes, existente en San Diego (California, EE.UU.), ha calculado que en algunos momentos se produjo un total de 80 millones de hits (contactos electrónicos) en la web de la NASA y en otras vinculadas a informaciones sobre la misión. Algunos expertos han valorado que ello supuso el espaldarazo definitivo a la nueva era de los medios de comunicación interactivos, que muchos ciudadanos conectados eligieron para seguir la apasionante exploración del planeta rojo prácticamente en semidirecto. La posibilidad de ir más allá de la información estandarizada y pasiva que ofrece la televisión convencional para adentrarse en aspectos que cada uno puede ir seleccionando según su interés y curiosidad -y, sobre todo, en el momento deseado- son las claves del auge que vivió Internet aquellos días. Marte sigue siendo la frontera que nos falta en nuestra capacidad de descubrimiento, pero forma ya parte de la nueva revolución de los medios, esta vez on-line.

Hemos querido poner este ejemplo para evidenciar el proceso que se abre con la nueva era de Internet. La red supone un nuevo medio de divulgación con unas características y un potencial que pueden comportar un cambio radical en la relación de las fuentes originales de información y el gran público y que implicará una profunda modificación de hábitos de acceso a la información.

El papel central y decisivo que hasta ahora han desempeñado los medios de comunicación convencionales en la intermediación del conocimiento está destinado a sufrir cambios muy importantes. En el caso que hemos explicado, la NASA, mediante su web, no ha necesitado de ningún intermediario para acceder ampliamente a la opinión pública y viceversa. Este fenómeno se irá generalizando y los ciudadanos utilizarán este nuevo medio para ir directamente a aquellas fuentes que pongan en la red sus fuentes originales de información. Los intermediarios de la comunicación deberán evolucionar hacia nuevas fórmulas, por ejemplo, los diarios serán cada vez más analíticos y se irán convirtiendo en suministradores de opinión, ya que las noticias –como ya ocurre en parte con la radio y la televisión– serán perfectamente conocidas con antelación a la compra de un diario por los lectores. Internet supone un salto cualitativo respecto a los medios audiovisuales convencionales ya que ofrece una fórmula mixta de texto y de audiovisual que permite la captación de la información y su utilización en el momento que desea el usuario. Además, Internet supone la posibilidad de recuperar a un sector de público joven que según los últimos datos del eurobarómetro se ha alejado tanto de las vocaciones científicas como en buena medida de la divulgación científica. Por ello, Internet debe ser un vehículo esencial en cualquier alternativa de acercamiento de la ciencia  y de la medicina a la sociedad.

En este sentido son muy significativos los datos1 que nos ha ofrecido el último informe de la  National Science Foundation norteamericana. Es interesante observar cómo Internet se ha convertido ya en el caso de Estados Unidos en la primera fuente del público cuando se trata de ir a buscar más información específica sobre temas científicos, aunque la televisión ocupe también allí el primer lugar en el caso de la obtención –podríamos decir– pasiva de información.

En el caso de España la penetración del uso de Internet2, 3, según el Estudio General de Medios de la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación, ya comienza a ser significativa con un 22,5% de la población que lo utiliza como fuente general de información. Esta cifra está muy alejada de la televisión (89,9%), pero ya no tanto de los periódicos (37,4%) y hace presuponer que, como en el caso de los Estados Unidos, Internet va a ser un medio para ir a buscar información suplementaria específica en todos los ámbitos, incluidas la ciencia, la medicina y la salud. De hecho así lo indica en general el uso que se le da: el acceso al World Wide Web.

1. Principales fuentes de información de la población norteamericana


2. Evolución del uso de Internet en España desde el año 1996


3. Servicios utilizados



Vladimir de Semir es director del Observatorio de la Comunicación Científica de la Universidad Pompeu Fabra.

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Más información en la red:
División de Recursos Estadísticos en Ciencia de la National Science Foundation:
http://www.nsf.gov/sbe/srs/stats.htm

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