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| Portada | Dossier | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones Una única cultura
Biomedia (Barcelona). Nos encontramos en un momento histórico definido por la evolución y transición
de la sociedad industrial a la llamada sociedad del conocimiento, el desarrollo
de la cual se fundamenta, principalmente, en la rápida incorporación de las
innovaciones científicas en nuestra realidad más cotidiana. Por este motivo,
las transformaciones que acompañan esta evolución no son tan sólo económicas,
sino también y sobre todo, culturales y sociales. Por esto, cada vez resulta
más necesario poner en marcha estrategias dirigidas a divulgar estos nuevos
conocimientos y las posibles aplicaciones, los usos y las cuestiones éticas,
sociales, económicas y políticas que se derivan. En efecto, para que una ciudad ocupe
una posición de liderazgo en este contexto de cambio es imprescindible que su
estrategia política incluya la promoción de la cultura científica con el fin de
que, por una parte, la sociedad entienda y dé apoyo al cambio y a las grandes
inversiones públicas que éste requiere y, por otra, los ciudadanos puedan
acceder a las nuevas oportunidades de desarrollo personal y laboral. Es importante destacar, en este
sentido, que en la Cumbre Europea celebrada el 2002 en Barcelona la medida,
evaluación y promoción de la cultura científica se definía como uno de los
frentes de actuación que hacía falta potenciar. Previamente, el año 2001, el Eurobarómetro
Ciencia y Sociedad (los
Eurobarómetro son encuestas de opinión que la CE realiza periódicamente sobre
temas considerados estratégicos) mostraba que dos tercios de los europeos se consideran mal informados
sobre ciencia, y ponía de relieve la clara disminución de vocaciones
científicas entre los y las jóvenes, un factor considerado muy crítico para el
progreso de la UE. Ante esta
situación, la Comisión Europea diseña dos
herramientas concretas –el Plan de Acción Ciencia y
Sociedad y el amplio programa Benchmarking sobre
políticas nacionales de investigación1 –que sitúan la promoción de la cultura
científica como una línea de actuación prioritaria, y recomienda a los diversos
gobiernos europeos emprender programas específicos para el impulso de la
cultura científica. En el apartado concreto de los
gobiernos, destacan las recomendaciones siguientes: 1.
Los
gobiernos tendrían que liderar la promoción de la cultura científica y de la
comprensión pública de la ciencia, creando para ello un equipo específico para
el diseño, puesta en marcha y seguimiento de programas en esta área. 2.
Los
gobiernos tendrían que hacer un esfuerzo especial para acercar a las mujeres la
información sobre ciencia. 3.
Los
gobiernos tendrían que instigar medidas adecuadas para incentivar la
participación del público en discusiones, debates y decisiones relativas a los
usos futuros y a las líneas de investigación científica. Por lo que respecta a la crisis de
vocaciones científicas, el 13 de mayo del 2003, el Senado español aprobó el Informe
de la Ponencia sobre la situación de las enseñanzas científicas2 que destaca el
descenso en el nivel de conocimiento de ciencias entre los alumnos de secundaria,
bajo nivel que ha vuelto a ponerse de manifiesto en la última edición de los
exámenes de Selectividad. El Informe afirma que las Administraciones Públicas
tienen que promover iniciativas que garanticen a todos los estudiantes –de
ciencias y de letras– los conocimientos científicos básicos, tanto teóricos
como prácticos. En este sentido, de entre sus recomendaciones destacan las
siguientes: 1. Superar la
tradicional separación entre ciencias y letras, y tener presente el referente
humanístico en la enseñanza de las ciencias, considerando el conocimiento
científico como una parte fundamental de la historia del hombre. 2. Fomentar la
creación de infraestructuras científicas y de cultura científica (parques
científicos, parques naturales, jardines botánicos, museos y casas de la
ciencia). 3. Impulsar la
divulgación científica a través de los medios de comunicación y de las
instituciones públicas y privadas. Se trata, pues, de acabar con la
dicotomía, consolidada a lo largo del siglo XX, que nos hace hablar de cultura a secas (arte, humanidades y
ciencias sociales) y de cultura
científica como algo diferente. Esta división ya fue definida en 1959 por
C.P. Snow, científico y alto funcionario público británico, en el documento Two cultures que, con toda certeza, ha
sido el de mayor impacto con relación al papel de las ciencias en la sociedad.
A pesar del casi medio siglo de historia del debate, éste continua en plena
vigencia. Existe una única cultura, entendiendo como tal el conjunto de
conocimientos e ideas que nos ayuden a entender el mundo en que vivimos. Así,
la integración de la cultura científica es condición indispensable para poder
ser personas competentes en la emergente sociedad del conocimiento y para el
reequilibrio entre el poder y el saber. En síntesis, una mayor cultura
científica permitirá: 1. Reconducir la crisis de vocaciones científicas entre los y las
jóvenes, dado que la Comisión Europea valora muy negativamente la caída en el
número de matriculaciones en carreras científicas (matemáticas, física y
química, especialmente) y, además, considera insuficiente el número actual de
estudiantes de ingenierías 2. Corregir la desigualdad de género en el ámbito de
la ciencia, donde las mujeres están muy infrarrepresentadas. 3. Consolidar la imagen pública de la
investigación como una actividad generadora de riqueza y, por tanto,
como un elemento clave en la estrategia de desarrollo en la era del
conocimiento. 4. Mejorar las posibilidades de acceso a
las nuevas oportunidades al potenciar la capacidad de aprendizaje y de incorporación de las
innovaciones. Una mejor cultura científica contribuye, pues, a reforzar la cohesión social y a reducir la
llamada fractura digital y, en general, social entre los que saben y los que no
saben. 5 Promover una ciudadanía más activa, dado que pondrá
a las personas en posición de poder participar activamente en el debate y en la
toma de decisiones en un área que cada vez afecta más directamente la vida
cotidiana y que plantea retos éticos muy importantes 6. Incrementar el espíritu crítico y la capacidad de decisión
individual ante los nuevos retos científicos (terapias, tecnologías alimentarias,
fuentes energéticas, etc.), dado que una mejor cultura científica está en la
base de la formación de opiniones informadas y formadas. 7. Colaborar a una mejora de la educación
sanitaria de la población con el desarrollo de ciclos de conferencias, debates y seminarios sobre
medicina y salud. 8. Contemplar la innovación como un valor esencial para el desarrollo
de nuestras capacidades sociales, económicas y políticas En definitiva,
la promoción de la cultura científica proporciona una de las herramientas que
han de contribuir al desarrollo de la sociedad del conocimiento y, en
consecuencia debería entrar a formar parte de los programas políticos, como en
su momento lo hicieron el medio ambiente y la sostenibilidad. Por todo lo anteriormente expuesto,
resulta del todo pertinente la creación de un Comisionado para la Promoción y
la Difusión de la Cultura Científica en
el Ayuntamiento de Barcelona, iniciativa que nos hace ser pioneros en Europa en
este ámbito. Además de pertinente, es del todo
innovador y progresista trabajar políticamente para la promoción e integración de las dos
culturas. Las acciones del Comisionado se
enmarcan en el ICUB (Instituto
de Cultura), estableciendo estrecha colaboración con el IMEB (Instituto
Municipal de Educación) y otras instancias, como Participación
Ciudadana, Solidaridad y Cooperación, y vehiculando los temas relacionados con el Consejo
Plenario por mediación de la Comisión
de Educación y Cultura y también, si procede, de la Comisión de Promoción Económica, Ocupación y Conocimiento La
cultura científica incide en la generación de ideas, las habilidades y las
oportunidades de las personas y, por tanto, su promoción se vincula
estrechamente en las políticas
culturales, de educación y de cooperación. Dado el
carácter internacional de la actividad científica y tecnológica, y el
compromiso que asume el Ayuntamiento, a través del Comisionado, para
desarrollar las recomendaciones europeas antes mencionadas, este compromiso
tiene una importante vertiente de proyección internacional de los
proyectos que la ciudad de Barcelona desarrolla en este ámbito. Más concretamente, a grandes rasgos, el
trabajo del Comisionado para la Cultura Científica se desplegará en las áreas
siguientes: 1. Divulgación científica a
través de un amplio abanico de actuaciones que implicarían la educación
primaria y secundaria, los museos de la ciudad, itinerarios y actividades divulgativas,
institucionalización de la ciencia mediante celebraciones tales como «el día
de...» y la consolidación de la Semana de la Ciencia de Barcelona, etc. 2. Lucha contra la crisis de
las vocaciones científicas entre los y las jóvenes,
mediante el establecimiento de mecanismos de colaboración entre el ICUB, el
IMEB y el mundo universitario, que incluirían la proyección ciudadana de los
centros de conocimiento existentes en la ciudad y pondrían un enfasis especial
en la corrección de la desigualdad de género en este ámbito. 3. Proyección internacional de
Barcelona, de su carácter de
referente como centro universitario y de investigación científica, y en los
sectores económicos emergentes fuertemente basados en la innovación,
consolidando el modelo «ideópolis» o de parque científico de tercera
generación, expresado urbanísticamente en el Distrito 22@. Esto podría conducir
al establecimiento de alianzas estratégicas con otras ciudades europeas para el
desarrollo e identificación de buenas prácticas. 4. Promoción de la
participación de la ciudadanía en el debate público que
tiene que conducir a la toma de decisiones sobre cuestiones de ciencia, e
impulso de proyectos
de cooperación en este ámbito con instituciones de otros países,
especialmente de la órbita mediterránea y latinoamericana. 5. Potenciar la presencia de
la ciencia en el programa del Fórum Universal de las Culturas 2004 como un
puente de entendimiento entre las diferentes culturas del mundo. Vladimir de Semir, Comisionado de la Alcaldía para
la Difusión y la Promoción de la Cultura Científica de Barcelona, mandato
municipal 2003-2007. Más información en Biomedia: Más información en la red: Notas 1. Estrategia Ciencia y Sociedad de la Comisión Europea: |
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