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Una única cultura

Vladimir de Semir 26/09/03

Biomedia (Barcelona). Nos encontramos en un momento histórico definido por la evolución y transición de la sociedad industrial a la llamada sociedad del conocimiento, el desarrollo de la cual se fundamenta, principalmente, en la rápida incorporación de las innovaciones científicas en nuestra realidad más cotidiana. Por este motivo, las transformaciones que acompañan esta evolución no son tan sólo económicas, sino también y sobre todo, culturales y sociales. Por esto, cada vez resulta más necesario poner en marcha estrategias dirigidas a divulgar estos nuevos conocimientos y las posibles aplicaciones, los usos y las cuestiones éticas, sociales, económicas y políticas que se derivan.

En efecto, para que una ciudad ocupe una posición de liderazgo en este contexto de cambio es imprescindible que su estrategia política incluya la promoción de la cultura científica con el fin de que, por una parte, la sociedad entienda y dé apoyo al cambio y a las grandes inversiones públicas que éste requiere y, por otra, los ciudadanos puedan acceder a las nuevas oportunidades de desarrollo personal y laboral.

Es importante destacar, en este sentido, que en la Cumbre Europea celebrada el 2002 en Barcelona la medida, evaluación y promoción de la cultura científica se definía como uno de los frentes de actuación que hacía falta potenciar. Previamente, el año 2001, el Eurobarómetro Ciencia y Sociedad (los Eurobarómetro son encuestas de opinión que la CE realiza periódicamente sobre temas considerados estratégicos) mostraba que dos tercios de los europeos se consideran mal informados sobre ciencia, y ponía de relieve la clara disminución de vocaciones científicas entre los y las jóvenes, un factor considerado muy crítico para el progreso de la UE.

Ante esta situación, la Comisión Europea diseña dos herramientas concretas –el Plan de Acción Ciencia y Sociedad y el amplio programa Benchmarking sobre políticas nacionales de investigación1  –que sitúan la promoción de la cultura científica como una línea de actuación prioritaria, y recomienda a los diversos gobiernos europeos emprender programas específicos para el impulso de la cultura científica. En el apartado concreto de los gobiernos, destacan las recomendaciones siguientes:

1.      Los gobiernos tendrían que liderar la promoción de la cultura científica y de la comprensión pública de la ciencia, creando para ello un equipo específico para el diseño, puesta en marcha y seguimiento de programas en esta área.

2.      Los gobiernos tendrían que hacer un esfuerzo especial para acercar a las mujeres la información sobre ciencia.

3.      Los gobiernos tendrían que instigar medidas adecuadas para incentivar la participación del público en discusiones, debates y decisiones relativas a los usos futuros y a las líneas de investigación científica.

Por lo que respecta a la crisis de vocaciones científicas, el 13 de mayo del 2003, el Senado español aprobó el Informe de la Ponencia sobre la situación de las enseñanzas científicas2 que destaca el descenso en el nivel de conocimiento de ciencias entre los alumnos de secundaria, bajo nivel que ha vuelto a ponerse de manifiesto en la última edición de los exámenes de Selectividad. El Informe afirma que las Administraciones Públicas tienen que promover iniciativas que garanticen a todos los estudiantes –de ciencias y de letras– los conocimientos científicos básicos, tanto teóricos como prácticos. En este sentido, de entre sus recomendaciones destacan las siguientes:

1.      Superar la tradicional separación entre ciencias y letras, y tener presente el referente humanístico en la enseñanza de las ciencias, considerando el conocimiento científico como una parte fundamental de la historia del hombre.

2.      Fomentar la creación de infraestructuras científicas y de cultura científica (parques científicos, parques naturales, jardines botánicos, museos y casas de la ciencia).

3.      Impulsar la divulgación científica a través de los medios de comunicación y de las instituciones públicas y privadas.

Se trata, pues, de acabar con la dicotomía, consolidada a lo largo del siglo XX, que nos hace hablar de cultura a secas (arte, humanidades y ciencias sociales) y de cultura científica como algo diferente. Esta división ya fue definida en 1959 por C.P. Snow, científico y alto funcionario público británico, en el documento Two cultures que, con toda certeza, ha sido el de mayor impacto con relación al papel de las ciencias en la sociedad. A pesar del casi medio siglo de historia del debate, éste continua en plena vigencia.

Existe una única cultura, entendiendo como tal el conjunto de conocimientos e ideas que nos ayuden a entender el mundo en que vivimos. Así, la integración de la cultura científica es condición indispensable para poder ser personas competentes en la emergente sociedad del conocimiento y para el reequilibrio entre el poder y el saber.

En síntesis, una mayor cultura científica permitirá:

1.   Reconducir la crisis de vocaciones científicas entre los y las jóvenes, dado que la Comisión Europea valora muy negativamente la caída en el número de matriculaciones en carreras científicas (matemáticas, física y química, especialmente) y, además, considera insuficiente el número actual de estudiantes de ingenierías

2.   Corregir la desigualdad de género en el ámbito de la ciencia, donde las mujeres están muy infrarrepresentadas.

3.   Consolidar la imagen pública de la investigación como una actividad generadora de riqueza y, por tanto, como un elemento clave en la estrategia de desarrollo en la era del conocimiento.

4.   Mejorar las posibilidades de acceso a las nuevas oportunidades al potenciar la capacidad de aprendizaje y de incorporación de las innovaciones. Una mejor cultura científica contribuye, pues, a reforzar la cohesión social y a reducir la llamada fractura digital y, en general, social entre los que saben y los que no saben.

5    Promover una ciudadanía más activa, dado que pondrá a las personas en posición de poder participar activamente en el debate y en la toma de decisiones en un área que cada vez afecta más directamente la vida cotidiana y que plantea retos éticos muy importantes

6.   Incrementar el espíritu crítico y la capacidad de decisión individual ante los nuevos retos científicos (terapias, tecnologías alimentarias, fuentes energéticas, etc.), dado que una mejor cultura científica está en la base de la formación de opiniones informadas y formadas.

7.   Colaborar a una mejora de la educación sanitaria de la población con el desarrollo de ciclos de conferencias, debates y seminarios sobre medicina y salud.

8.   Contemplar la innovación como un valor esencial para el desarrollo de nuestras capacidades sociales, económicas y políticas

En definitiva, la promoción de la cultura científica proporciona una de las herramientas que han de contribuir al desarrollo de la sociedad del conocimiento y, en consecuencia debería entrar a formar parte de los programas políticos, como en su momento lo hicieron el medio ambiente y la sostenibilidad.

Por todo lo anteriormente expuesto, resulta del todo pertinente la creación de un Comisionado para la Promoción y la Difusión de la Cultura Científica  en el Ayuntamiento de Barcelona, iniciativa que nos hace ser pioneros en Europa en este ámbito. Además de pertinente, es del todo innovador y progresista trabajar políticamente para la promoción e integración de las dos culturas.

Las acciones del Comisionado se enmarcan en el ICUB (Instituto de Cultura), estableciendo estrecha colaboración con el IMEB (Instituto Municipal de Educación) y otras instancias, como Participación Ciudadana, Solidaridad y Cooperación, y vehiculando los temas relacionados con el Consejo Plenario por mediación de la Comisión de Educación y Cultura y también, si procede, de la Comisión de Promoción Económica, Ocupación y Conocimiento

Propuesta de actuación

La cultura científica incide en la generación de ideas, las habilidades y las oportunidades de las personas y, por tanto, su promoción se vincula estrechamente en las políticas culturales, de educación y de cooperación.

Dado el carácter internacional de la actividad científica y tecnológica, y el compromiso que asume el Ayuntamiento, a través del Comisionado, para desarrollar las recomendaciones europeas antes mencionadas, este compromiso tiene una importante vertiente de proyección internacional de los proyectos que la ciudad de Barcelona desarrolla en este ámbito.

Más concretamente, a grandes rasgos, el trabajo del Comisionado para la Cultura Científica se desplegará en las áreas siguientes:

1.      Divulgación científica a través de un amplio abanico de actuaciones que implicarían la educación primaria y secundaria, los museos de la ciudad, itinerarios y actividades divulgativas, institucionalización de la ciencia mediante celebraciones tales como «el día de...» y la consolidación de la Semana de la Ciencia de Barcelona, etc.

2.      Lucha contra la crisis de las vocaciones científicas entre los y las jóvenes, mediante el establecimiento de mecanismos de colaboración entre el ICUB, el IMEB y el mundo universitario, que incluirían la proyección ciudadana de los centros de conocimiento existentes en la ciudad y pondrían un enfasis especial en la corrección de la desigualdad de género en este ámbito.

3.      Proyección internacional de Barcelona, de  su carácter de referente como centro universitario y de investigación científica, y en los sectores económicos emergentes fuertemente basados en la innovación, consolidando el modelo «ideópolis» o de parque científico de tercera generación, expresado urbanísticamente en el Distrito 22@. Esto podría conducir al establecimiento de alianzas estratégicas con otras ciudades europeas para el desarrollo e identificación de buenas prácticas.

4.      Promoción de la participación de la ciudadanía en el debate público que tiene que conducir a la toma de decisiones sobre cuestiones de ciencia, e impulso de proyectos de cooperación en este ámbito con instituciones de otros países, especialmente de la órbita mediterránea y latinoamericana.

5.      Potenciar la presencia de la ciencia en el programa del Fórum Universal de las Culturas 2004 como un puente de entendimiento entre las diferentes culturas del mundo.

Vladimir de Semir, Comisionado de la Alcaldía para la Difusión y la Promoción de la Cultura Científica de Barcelona, mandato municipal 2003-2007.

Más información en Biomedia:
Dossier: Ciencia y Sociedad
Dossier: Comunicación

Más información en la red:
¿Cultura o acultura?” Editorial del número 28-29 de la revista Quark: ciencia medicina, comunicación y cultura: http://www.imim.es/quark/num28-29/028004.htm
Observatori de la Comunicació Científica, UPF: http://www.upf.edu/occ/

Notas

1. Estrategia Ciencia y Sociedad de la Comisión Europea:
http://europa.eu.int//comm/research/science-society/index 
Plan de acción Ciencia y Sociedad: http://europa.eu.int/comm/research/science-society 

Benchmarking Research Area: http://www.cordis.lu/era/benchmarking.htm

2. Boletín Oficial de las Cortes Generales, núm. 660, 22 de mayo del 2003 http://www.rsme.es/comis/educ/senado/I0660.pdf

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