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Biomedia
(Barcelona). En el 60º Congreso Anual de la Sociedad
Americana de Biología del Desarrollo, celebrado en julio en Seattle, se
discutieron muchos temas apasionantes de actualidad en este campo; las
novedades se basan en las nuevas perspectivas generadas sobre dos temas de
estudio: el desarrollo de las extremidades y el establecimiento de la asimetría
izquierda-derecha. Desarrollo de las extremidades La mayoría de conocimientos que tenemos sobre los
mecanismos que gobiernan el desarrollo de las extremidades en vertebrados se
basan en estudios realizados en anfibios y en el pollo durante los últimos 50
años. Sin embargo, este extensivo trabajo nos ha demostrado que las regiones
tisulares importantes de las que emanan moléculas clave para este proceso se
encuentran conservadas a través de diversas especies desde la mariposa y la
mosca, al ratón y al ser humano. La forma tridimensional de los organismos se alcanza
a través de un proceso llamado "formación del patrón" (patterning*) y en la mayor parte de los casos las
características generales del plan de organización del individuo se establecen
durante el proceso de embriogénesis* o
desarrollo embrionario*. En
el caso de las extremidades (anteriores y posteriores), la formación del patrón
se establece como un proceso bifásico; primero las células se informan de que
posición ocupan en el embrión; en la segunda fase, estas células interpretan
esta información en términos de diferenciación apropiada. En las extremidades
estos valores posicionales dependen de tres ejes fundamentales: el eje
antero-posterior (AP), el eje dorso-ventral (DV) y el eje próximo-distal (PD),
próximo o distante del cuerpo. Es decir, la posición antero-posterior indica a
las células si están cerca o lejos de lo que será la cabeza, la posición
dorso-ventral si están cercanas de lo que será la espalda, y la posición
próximo-distal si serán células del brazo, del antebrazo o de la mano (en el
caso de la extremidad anterior en el ser humano). De estos 3 ejes, los
mecanismos que controlan el eje PD son los menos conocidos. Durante la embriogénesis una parte de las células
mesodérmicas* va a generar lo que se llama
limb bud*,
o blastema* de las extremidades, una
especie de esbozo de lo que éstas serán ulteriormente. Un paradigma que no ha
cambiado en los últimos veinte años es el de la existencia de la llamada zona de progresión (ZP). Según este
modelo, el destino de las células a lo largo del eje PD se especifica por el
tiempo que éstas han pasado en la zona de progresión situada en la región
distal del blastema. Así, las células en esta zona de progresión se dividen
constantemente, y las que dejan esta zona en un tiempo relativamente corto
adoptan destinos proximales (por ejemplo en el brazo) mientras que las células
que restan más tiempo en la zona de progresión adoptan destinos distales (por
ejemplo en la mano). Así las células son progresivamente
"distalizadas" y programadas bajo la influencia de la región
adyacente a la zona de progresión, llamada cresta
ectodérmica apical (AER, apical
ectodermal ridge). Esta hipótesis permitía integrar los resultados obtenidos
en la década de 1970 por embriólogos y los resultados más recientes de biólogos
moleculares, aunque siempre quedaban lagunas por explicar. Los últimos resultados obtenidos por el grupo de
Gail Martin de la Universidad de California en
San Francisco, utilizando ratones en los que se han inactivado
temporalmente varios genes* FGF (Fibroblastic Growth Factor, factores de
crecimiento de fibroblastos y que han demostrado estar implicados en la
distalización de las extremidades), y los experimentos realizados en el
laboratorio de Cliff Tabin en Harvard
Medical School (Boston) sugieren, como mínimo, revisar la interpretación
del modelo de la zona de progresión. El modelo alternativo que proponen se basa en
atribuir una importancia crucial a la apoptosis*
(muerte celular programada) y la disminución de la proliferación celular en el
control de la formación del patrón próximo-distal. Al intentar definir el
tamaño de la zona de progresión se dieron cuenta que las células conocían su
"destino próximo-distal" muy tempranamente, se disponían luego en la
zona de progresión y se dividían. Así, la zona de progresión y el tiempo que las
células resten en ella no serían la clave del destino próximo-distal (brazo,
antebrazo o mano), sino que éste dependería del equilibrio establecido entre
apoptosis y proliferación de las células situadas en la zona de progresión bajo
el control de FGF (Fibroblastic Growth
Factor, factores de crecimiento de fibroblastos), que se expresan en la
región adyacente. Con estos nuevos resultados se pueden reinterpretar no sólo
los experimentos previos de embriología, sino también algunos resultados
recientes muy difíciles de casar con el modelo clásico. La propuesta de este nuevo modelo causó un
"shock" en la comunidad científica. A partir de ahora se requerirá un
proceso de análisis de datos partiendo de una hipótesis distinta y se espera
que en los próximos años algunas de las cuestiones clave que
todavía quedan por comprender de este proceso de morfogénesis van a ser
descifradas. Asimetría izquierda-derecha El cuerpo de los vertebrados presenta tres ejes
distintos: anterior-posterior (AP), dorso-ventral (DV) e izquierda-derecha
(ID). De los tres, el origen de la asimetría izquierda-derecha ha sido el menos
estudiado, debido posiblemente a que es el último en determinarse durante el
desarrollo embrionario, y a que el eje izquierda-derecha sólo adquiere un
sentido cuando los otros dos ejes están ya establecidos. Este hecho no implica
que sea menos importante que los otros dos. Se pueden distinguir tres fases principales en el
desarrollo del eje izquierda-derecha: 1) ruptura inicial de la simetría; 2)
establecimiento de una expresión génica asimétrica; y 3) transferencia de la
información posicional a los órganos en desarrollo. Así como las dos últimas fases parecen estar
conservadas en todos los vertebrados, no conocemos todavía un mecanismo
conservado que establezca la asimetría
inicial izquierda-derecha, ni sabemos como se establece el eje
izquierda-derecha con respecto a los ejes antero-posterior y dorso-ventral. Sin
embargo, de las tres estrategias posibles implicadas en este proceso (más
información: http://www.biomeds.net/biomedia/R14/noticia1.htm),
cada vez tenemos más evidencias de que en el ratón durante los primeros
estadios de desarrollo embrionario, una estructura llamada nodo (el equivalente
del organizador en los anfibios o nodo de Hensen en el pollo) es la que
confiere lateralidad al embrión. Experimentos realizados en varios laboratorios,
entre ellos el de Martina Brueckner en la Universidad
de Yale (New Jersey), demuestran la importancia de la rotación de los
cilios de las células del nodo (hipótesis
del "nodal-flow") en el establecimiento de esta asimetría
inicial. Esta hipótesis postula que la rotación ciliar del nodo generaría un
flujo de moléculas (determinantes izquierdos) desde el nodo hacia la parte
izquierda del embrión, lo que conferiría la primera asimetría
izquierda-derecha. Los experimentos que han llevado a apoyar esta hipótesis son
varios y bastante impresionantes. Se generaron ratones transgénicos mutantes
para un gen que codifica para una proteína motora de los cilios del nodo
llamada LRD (left-right dynein = dineína
derecha-izquierda), y se observó que los cilios del nodo de estos embriones
mutantes que no la tenían (LDR-/-) no presentaban rotación y por lo tanto no se
generaba un flujo de moléculas que generara la asimetría inicial. El resultado
final era que los ratones adultos presentaban una organización al azar de los
órganos internos (por ejemplo, el corazón estaba a la derecha en lugar de a la
izquierda). Los últimos resultados obtenidos por este grupo tratan de
caracterizar cuál es el domino de la proteína LRD responsable del nodal flow. Se ha visto que mutaciones
en ciertas regiones de LRD generan cilios con una rotación opuesta o bien
cilios hipofuncionales (que se mueven mucho más lentamente) y que se traducen
en desorganizaciones o inversiones de los órganos en el adulto. Estos resultados son muy interesantes y actualmente
se están comparando los conocimientos obtenidos en el ratón con las
enfermedades descritas en los humanos. Por ejemplo, en los pacientes que sufren
el síndrome de Kartagener y por lo tanto presentan anomalías en la disposición
de sus órganos en el eje izquierda-derecha, sus cilios celulares tienen
problemas de motilidad. Lo que parece completamente aceptado es que el
establecimiento de la asimetría inicial es diferente en distintos vertebrados.
Luego, la paradoja es: ¿por qué estando las asimetrías del cuerpo tan bien
conservadas en distintas especies, las vías de desarrollo utilizadas no lo
están? * Glosario Biomedia Más
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