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| Portada | Dossier | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones Soraya de Chadarevian: la construcción de un icono del siglo XX
Biomedia (Barcelona). El pasado 1 de abril tuvo lugar, en la sala President Lluís
Companys del Ayuntamiento de Barcelona, la conferencia de la destacada
profesora británica Soraya de Chadarevian sobre el cincuenta aniversario de la
publicación de la estructura en doble hélice del DNA en la revista Nature.
El artículo en cuestión, de James
Watson
y Francis Crick,
describió por primera vez la estructura de la molécula del ácido
desoxirribonucleico (DNA). Partiendo
del hecho que la estructura de la doble hélice ha alcanzado una enorme
popularidad incluso en terrenos ajenos a la ciencia, Soraya de Chadarevian, del
Departamento de Historia y Filosofía de la Ciencia de la Universidad de Cambridge, Reino Unido, propone
una recontextualiazción de esta cuestión. En primer lugar plantea situar el
modelo en su contexto histórico, es decir teniendo en cuenta que hubo un antes
y un después de la publicación. El
DNA como material genético no surge con Watson y Crick. Su existencia es
conocida desde el siglo XIX, si bien su consideración como material genético no
se dará hasta el conocido experimento de Hersey y Chase. Otra de las razones
para su relativamente tardío reconocimiento como portador de la herencia se
debe a su composición «aburrida», en palabras de Max Delbruck, frente a la
composición de las proteínas, mucho más variadas y sugerentes en este sentido.
Es preciso recordar que disponemos de un mínimo de veinte aminoácidos para
formar las proteínas y sólo disponemos de cuatro nucleótidos para la formación
de los ácidos nucleicos. Este hecho, junto con el surgimiento del lenguaje de
la información, llevarán al planteamiento del código genético y su solución,
todo ello con posterioridad a los artículos de Watson y Crick. Otra
consideración que debe hacerse, indica de Chadarevian, es que el primer
artículo de Watson y Crick va acompañado de otros dos, firmados respectivamente
por Rosalind Franklin y Maurice Wilkins, que proporcionan la evidencia
necesaria para el modelo propuesto. Esta evidencia es el resultado del trabajo
llevado a cabo durante años por los cristalógrafos británicos John Desmond
Bernal, Max Perutz y John Kendrew.
Representantes del enfoque de estudio de las biomoléculas llamado estructuralista, trabajaban en el mismo
departamento de Watson y Crick y contribuyeron a la resolución de las dos
primeras estructuras de proteínas, labor por la cual recibieron el Premio Nobel
el mismo año que sus compañeros. Por otra parte, también debe tenerse en cuenta
que otros grupos de investigación, concretamente el de Linus Pauling en el California Institute of Technology en EEUU,
muy conocido por haber propuesto un modelo de estructura para las proteínas,
sugieren asimismo una posible estructura para el DNA. Otra
cuestión es la consideración que tuvo el modelo en el momento de su aparición.
La primera noticia en la prensa aparece en el News Chronicle el día 15 de mayo de 1953 sin citar a los autores.
La primera vez que la noticia aparece en los Estados Unidos es el 13 de junio
de 1953 en el New York Times. Según
de Chadarevian, se podría decir que la prensa tal vez no supo cómo hablar de
este descubrimiento o que fue el gran momento para los biólogos y la prensa lo
olvidó. También indica de Chadarevian que la famosa fotografía de Watson y
Crick junto al modelo de DNA no fue publicada hasta que James Watson publicó su
versión de los hechos en su controvertida obra «La doble hélice» en 1968. ¿Qué
consideración merece el modelo del DNA para la comunidad científica? Según el
historiador de la biología molecular Robert Olby, durante la década de los
cincuenta se habló mucho del DNA pero muy poco de la doble hélice. Debe tenerse
en cuenta que en esa década se resolvió el código genético que permitió
comprender el mecanismo de síntesis de las proteínas, y que se averiguó cómo se
replica la molécula, cuestiones insinuadas en un nuevo artículo de Watson y
Crick en Nature, en mayo de 1953,
pero mucho menos conocido que el anterior artículo. Otra
consideración guarda relación con los científicos que proporcionaron la
evidencia experimental y, en concreto, con el papel que jugó Rosalind Franklin,
cristalógrafa del King’s College de
Londres, cuyas fotografías de difracción de rayos X del DNA proporcionaron a
Watson y Crick la pista definitiva para desarrollar el modelo helicoidal.
Precisamente, en referencia a esta cuestión, disponemos de abundante
bibliografía, de signos diversos, que pretende situar a Rosalind Franklin en el
lugar adecuado dentro de esta historia. Podría
decirse, indica de Chadarevian, como también hacen otros autores, que entre
1953 y el inicio de la década de los setenta, se resuelven los problemas
referidos a la replicación del DNA y la síntesis de proteínas y, a partir de
este momento, al disponer los biólogos moleculares de las herramientas
necesarias, se produce el despegue de la disciplina, se invierten recursos
públicos y privados y, finalmente llega al conocimiento del gran público.
Paralelamente, estos biólogos moleculares participan activamente en las
políticas científicas de sus países, especialmente en las relacionadas a la
obtención de fondos para investigación y creación de nuevos centros de
investigación. Según de Chadarevian, el desarrollo de la biología molecular
especialmente en los años setenta, pero ya visiblemente a finales de los
cincuenta y principios de los sesenta, es inseparable de esta participación de
los propios científicos en las políticas científicas. Un
estudio altamente detallado del papel jugado por los biólogos moleculares desde
el final de la segunda guerra mundial en el Reino Unido, se encuentra en el
libro recientemente publicado por Soraya de Chadarevian, «Designs for Life»,
editado por la Cambridge University Press. Este
acto formó parte de la conmemoración de los cincuenta años de la doble hélice
dentro del ciclo «Genètica i Ciutat» organizado por la Concejalía del
Conocimiento del Ayuntamiento de Barcelona con la participación de Novartis. Francesc
Xavier Calvó es biólogo y doctorando de Historia de la Ciencia de la UAB. Más
información en Biomedia: |
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