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Premio Nobel de Medicina al estudio del sistema olfativo

Raimundo Roberts 7/10/04

Biomedia (Barcelona). La descripción de los mecanismos que nos permiten distinguir diferentes olores y recordarlos ha merecido a los investigadores norteamericanos Richard Axel y Linda Buck el Premio Nobel de Medicina y Fisiología 2004.

El descubrimiento de los principios básicos de cómo funciona el olfato, «durante mucho tiempo, el más enigmáticos de nuestros sentidos», ha inclinado a la Asamblea del Nobel del Instituto Karolinska ha premiar a los norteamericanos Richard Axel, de la Universidad de Columbia (Nueva York), y Linda Buck, del Centro Fred Hutchinson para la Investigación del Cáncer, en Seattle. El galardón les ha sido otorgado oficialmente «por sus descubrimientos sobre los receptores olfativos y la organización del sistema olfativo».

El reconocimiento mundial del Nobel de Medicina premia una labor de investigación de más de quince años. En efecto, en 1991 Axel y Buck publicaron conjuntamente un artículo en el que describían una familia de alrededor de mil genes de receptores olfativos. A partir de ese artículo, ambos continuaron trabajando de forma paralela hasta describir el funcionamiento de  nuestro sentido del olfato desde la perspectiva molecular hasta la celular.

Las investigaciones de Axel y Buck mostraron que los mil genes descritos dan lugar a una cantidad equivalente de receptores olfativos, que se localizan en una zona de la parte superior del epitelio nasal, dentro de las células receptoras olfativas, y que se encargan de detectar las moléculas odorantes que inhalamos. Esto significa que cerca del uno por ciento de nuestros genes trabajan en el desarrollo del sistema olfativo.


Además, cada célula receptora olfativa posee sólo un tipo de receptor odorífero, y cada receptor puede detectar un número limitado de sustancias odorantes. Nuestras células receptoras olfativas están, por tanto, altamente especializadas para unos pocos olores.

En el sistema olfativo, las células olfativas envían sus impulsos nerviosos a microdominios en el bulbo olfativo, el área primaria del olfato en el cerebro. Cada célula receptora, del millar de tipos existentes, lleva un mismo tipo de mensaje a un mismo sector del bulbo olfativo. Desde cada microdominio del bulbo se distribuye la información a otras partes del cerebro, y es en estas zonas donde se forman patrones de olores a partir de los datos de diferentes células olfativas. Así es como podemos ser conscientes de la experiencia de oler una flor y recordar su olor en otro momento.

El sistema olfativo es y ha sido de vital importancia para muchas especies, en especial para detectar sustancias químicas en el ambiente, y que pueden ayudar en la búsqueda de alimento, en las tareas de reproducción, o para recordar olores de sustancias tóxicas. 

Los principios generales de los descubrimientos de Axel y Buck podrían ser aplicables a otros sistemas sensoriales. Los investigadores, de forma independiente, han descubierto, además, que el sistema con el que los animales localizan las feromonas está situado en el epitelio nasal, cerca de los receptores del olfato, y que también el sentido del gusto estaría relativamente involucrado.


Más información en internet:
Instituto Karolinska, Nobel de Medicina 2004: http://nobelprize.org/medicine/laureates/2004/press.html
Instituto Nobel: http://www.nobel.se/
Página web de la Real Academia Sueca de Ciencias: http://www.kva.se/eng/

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