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| Portada | Dossier | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones La biomedicina del siglo XXI
Biomedia (Barcelona). En este cambio de siglo y de milenio hemos asistido a
un acontecimiento científico de enorme importancia: el conocimiento de la
secuencia del genoma humano con sus 3200 millones de nucleótidos distribuidos
en los 23 pares de cromosomas que constituyen nuestra dotación genética. La
secuencia del genoma humano contiene la clave genética presente en cada una de
las diez trillones de células que existen en cada persona. Es la información
necesaria para crear un ser humano, y que influye en nuestro comportamiento y
en nuestras mentes. También ayudará en el estudio de los factores no genéticos
que influyen en el desarrollo humano, nos desvelará aspectos relacionados con
nuestros orígenes, y nos indicará nuevos enfoques para combatir enfermedades. En
1988 el Consejo Nacional de Investigación de Estados Unidos nombró un comité
para iniciar el proyecto de secuenciación del genoma humano, recomendando
también que se secuenciasen otros genomas como bacterias, levaduras, gusanos,
moscas y ratones, así como el desarrollo de la tecnología necesaria para la
consecución de estos objetivos. Por otra parte, se hacía hincapié en la
investigación respecto a las implicaciones éticas, legales y sociales derivadas
del conocimiento de la secuencia del genoma humano. A
finales de 1990 se estableció un consorcio público para determinar la secuencia
del genoma humano que implicaba a 20 laboratorios y a cientos de investigadores
de los Estados Unidos, el Reino Unido, Japón, Francia, Alemania y China. El 15
de febrero del año 2001, el consorcio público publicaba en la revista Nature
un borrador de la secuencia del genoma humano que está disponible gratuitamente
para toda la humanidad. Simultáneamente, se publicaba el mismo día en la
revista Science por la compañía americana Celera Genomics otro borrador
de la secuencia del genoma humano. En
el último cuarto del siglo XX y en los primeros años de este siglo hemos
conocido la secuencia completa de 600 virus y viroides, 205 plásmidos, 185
orgánulos, 31 eubacterias, 7 archaebacterias, 1 hongo (la levadura de cerveza Saccharomyces
cerevisiae), la planta Arabidopsis thaliana y dos variedades de
arroz, varios animales (la mosca del vinagre Drosophila melanogaster, el
gusano Caenorhabditis elegans, el pez fugu y el ratón ), y se han
publicado dos secuencias de gran importancia desde el punto de vista de la
medicina; la del parásito Plasmodium falciparum causante de la malaria,
y la del mosquito Anopheles gambiae cuya picadura transmite esta enfermedad.
El conocimiento de las secuencias de los genomas del parásito y del mosquito
abre la puerta a nuevos tratamientos contra la enfermedad y al desarrollo de
nuevas técnicas para controlar a los mosquitos transmisores de la misma. Un
dato que ha resultado ser una sorpresa en la secuencia del genoma humano es el
número de genes relativamente bajo (unos 30 000) comparado con otros genomas
secuenciados. Por ejemplo, con los 6000 de la levadura de la cerveza Saccharomyces
cerevisae, los 14 200 de la mosca del vinagre Drosophila melanogaster,
los 19 100 del gusano Caenorhabditis elegans y los 26 000 de la planta Arabidopsis
thaliana. Lo que parece claro es que cada gen en el genoma humano puede
codificar a unas cinco proteínas distintas debido al sistema de procesamiento
alternativo que tiene lugar en el RNA mensajero. Por el contrario, los
organismos mencionados antes tienen un nivel de procesamiento considerablemente
menor. ¿Qué
hemos aprendido de la secuenciación del genoma humano? Que solamente un 1,5%,
es decir 48 millones de nucleótidos de un total de 3200 millones son genes que
codifican para proteínas. La mayor parte del DNA es lo que se ha llamado DNA
basura (junk DNA), aunque de momento, se desconoce si existe alguna
función para esta enorme cantidad de DNA basura. Una
pregunta importante es ¿de dónde vienen nuestros genes? La mayor parte de ellos
de un pasado lejano desde el punto de vista evolutivo. Las funciones celulares
más elementales, tales como el metabolismo básico, la transcripción del DNA en
RNA, la traducción del RNA en proteínas, o la replicación del DNA,
evolucionaron sólo una vez y han permanecido muy estables desde la evolución de
los organismos unicelulares como las levaduras y las bacterias. Comparación de genomas Otra
cuestión relevante es: ¿qué diferencia un organismo de otro? El equipo de
Celera Genomics ha presentado datos en los que se pueden observar en los
vertebrados la aparición de dos tipos de genes: los que son específicos de sus
capacidades características, tales como la complejidad neuronal, la coagulación
de la sangre o la respuesta inmune adquirida, y aquellos que confieren mayores
capacidades generales, tales como genes para la señalización intra e
intercelular, desarrollo, muerte celular programada o control de la expresión
génica. Un
genoma cuya secuencia completa se espera con enorme interés es el del
chimpancé, aunque datos preliminares indican que la diferencia genética entre
el chimpancé y el ser humano es de tan sólo el 1%. Sin embargo, muchos investigadores
dudan que una comparación de la secuencia del ser humano y del chimpancé nos
vaya a revelar los mecanismos que determinan la capacidad de hablar, la
capacidad de razonamiento abstracto, la adquisición de la posición erecta, etc.
Parece probable que estas características y capacidades hayan surgido de
pequeños cambios, por ejemplo, en la regulación génica, en el procesamiento de
proteínas, en las interacciones entre las proteínas, que no se hacen aparentes
por la simple inspección de la secuencia de los genomas y que requerirán mucho
más trabajo con el estudio de lo que se ha llamado proteómica, es decir,
determinar las proteínas especificadas por los distintos genes así como la
función de las mismas. Otro
dato interesante que se ha revelado de la comparación de las secuencias del
genoma del gusano y del ser humano es que aproximadamente un 36% del genoma del
gusano, unos 7000 genes, son esencialmente los mismos que los de los humanos y
los de otros organismos, y son los que contienen las instrucciones para
ejecutar los procesos más básicos de la célula y del desarrollo del organismo.
Por otra parte, la comparación de los genes de la mosca Drosophila con
289 genes humanos asociados a enfermedades ha indicado que 117 genes de la
mosca están relacionados con dichos genes humanos. Por ejemplo, se han
encontrado genes relacionados con el cáncer y con la neurofibromatosis, entre
otros. También
es de señalar la importancia del descubrimiento de la función de los genes Hox,
que especifican el desarrollo y diferenciación de las diversas regiones del
cuerpo y cuya función es universal para todo el Reino Animal, incluyendo la
especie humana. Muchas anomalías congénitas que aparecen en los seres humanos
se deben a disfunción de los genes hox. Uno de estos genes, que está
conservado en moscas, ratones y humanos, dirige la construcción del intestino
posterior y el ano en humanos, lo que permitirá en el futuro tratar o prevenir
diversas malformaciones congénitas y ciertos tumores de colon. Factores moleculares implicados con el envejecimiento También
se han identificado mutaciones de un gen en la mosca que hacen que ésta viva
más de 100 días en lugar de los 60 a 80 que vive normalmente. En el ser humano
existe un gen similar. En relación con el tema del envejecimiento se ha
encontrado un gen en el gusano Caenorhabditis cuya desactivación hace
que el gusano viva tres veces más de lo normal. Es importante indicar que dicho
gen del gusano, cuando no funciona, hace que las células metabolicen menos
glucosa y produzcan menos radicales libres, que son dañinos para la célula.
Como he comentado, los gusanos y las personas comparten muchos procesos
fundamentales, y la conexión entre el metabolismo de la glucosa, la producción
de radicales libres y el envejecimiento puede ser uno de ellos. Otro
factor importante en el envejecimiento son los telómeros y la telomerasa. En
las células somáticas normales los cromosomas se acortan en cada división
celular, lo que no es un problema inmediato ya que cada cromosoma termina en un
telómero, una estructura muy redundante que contiene miles de copias de una
secuencia de DNA de 6 nucleótidos. Por el contrario, en las células germinales
«inmortales», que expresan telomerasa, no se acorta su DNA durante la división
celular. Sin
embargo, las células somáticas normales que mediante técnicas de biotecnología
expresan telomerasa rompen la barrera de la senescencia. Así, células que
normalmente envejecerían después de 50-55 divisiones, se pueden dividir más de
100 veces y permanecen «jóvenes». Varias
aplicaciones terapéuticas muy importantes se derivan de la capacidad de
aumentar la duración de vida de las células sanas de una persona. Así por
ejemplo, la obtención de células de la piel rejuvenecidas para tratar
ulceración crónica de la piel; células epiteliales de pigmento de retina para
tratar la degeneración macular; o células progenitoras para transplantes de
médula ósea. Por
otra parte, puesto que el 86% de los cánceres expresan telomerasa, se están
desarrollando drogas que inhiban a dicha proteína. Individualidad genética y medicina Una
pregunta de un enorme interés es en qué se diferencian entre sí los genomas de
cada persona. El Proyecto Genoma Humano ha descifrado los genomas de cinco
personas, tres mujeres y dos hombres, entre los cuales hay un asiático, un
hispano, un afroamericano y un blanco europeo. De acuerdo con los datos
obtenidos, no es posible distinguir una etnia de otra del análisis del genoma.
Se calcula que el genoma de dos personas sólo se diferencia en un 0,2% y es esa
cantidad tan pequeña la que hace único a cada individuo. Los seres humanos
difieren entre sí en, aproximadamente, un nucleótido en cada mil nucleótidos.
Esto es lo que se conoce como polimorfismos de un sólo nucleótido (single
nucleotide polymorphisms o SNP). Si tenemos en cuenta los 3200 millones de
nucleótidos en el genoma humano, esto se traduce en un total de 3,2 millones de
SNP. Los
SNP son marcadores que pueden permitir a los epidemiólogos descubrir la base
genética de muchas enfermedades. También pueden darnos información respecto a
la respuesta de cada persona a las medicinas, lo que es importante para mejorar
la especificidad de las drogas. Adicionalmente, el análisis de los SNP puede
darnos la clave de la base genética de nuestras capacidades personales, como la
capacidad para las matemáticas, la memoria, la coordinación física, e incluso
la creatividad. Variaciones
en las secuencias del genoma marcan las diferencias en nuestra susceptibilidad
a, o protección de, toda clase de enfermedades, en la edad de la aparición y
severidad de la enfermedad, y en el modo en el que nuestros cuerpos responden
al tratamiento. Por ejemplo, ya conocemos que diferencias en un sólo nucleótido
en el gen apoE están asociadas a la enfermedad de Alzheimer, y que una
simple deleción en el gen ccr5, receptor de quimioquinas, da lugar a
resistencia al virus de la inmunodeficiencia humana (HIV) y al sida. Comparando
los patrones y frecuencias de SNP en pacientes y controles, se podrá
identificar qué SNP están asociados con qué enfermedades. Esta investigación
nos traerá la medicina genética, con la cual el conocimiento de nuestra
individualidad alterará muchos aspectos de la medicina. Durante
el siglo XX, los humanos no han sido la especie de elección para estudiar
genética ya que no se podían producir mutaciones y observar el resultado de las
mismas, algo que se podía hacer con animales modelo como la mosca del vinagre o
incluso el ratón. Sin embargo, el siglo XXI, con el conocimiento de la
secuencia del genoma humano, suministrará a los investigadores en genética un
sistema del mayor interés para tratar de entender las características físicas y
de comportamiento del ser humano. También se podrá estudiar cómo la variación
natural da lugar a cada una de nuestras cualidades. Para algunos, existe el
peligro de la «genomanía», es decir, pensar que todas las diferencias y
similitudes están determinadas exclusivamente por la genética del individuo.
Pero esto no es así; los genes y los genomas no actúan en el vacío, siendo el
ambiente de una gran importancia en la biología humana. Así, la identificación
de las variaciones de nuestros genomas mediante el mapa de SNP, será uno de los
modos para entender mejor la influencia de la genética y el ambiente. Genes y cáncer Otro
aspecto importante del conocimiento de las secuencias del genoma humano es el
estudio de otros posibles genes implicados en el desarrollo de un cáncer,
además de los ya identificados hasta la fecha. En
definitiva, todos los cánceres están causados por anomalías en la secuencia del
DNA. A través de la vida de un individuo, el DNA de las células humanas está
expuesto a la acción de agentes mutagénicos y sufre errores en la replicación,
lo que produce cambios progresivos y sutiles en la secuencia del DNA de cada
célula. Ocasionalmente, una de estas mutaciones somáticas altera la función de
un gen crítico, suministrando una ventaja de crecimiento a la célula en la cual
ha ocurrido la mutación, dando lugar a la aparición de un clon expandido
derivado de dicha célula. Mutaciones adicionales en genes diana relevantes,
seguido de expansión clonal, produce células que invaden los tejidos a su
alrededor, produciendo metástasis. El cáncer es la enfermedad genética más
común: una de cada tres personas en el mundo occidental desarrollan cáncer, y
una de cada cinco personas mueren de cáncer. Hasta la fecha se han identificado
más de 100 oncogenes y unos 30 genes supresores de tumores o antioncogenes. La
versión normal del oncogen en la célula, el proto-oncogen, tiene funciones
importantes en diversas rutas de señalización que regulan el desarrollo
embrionario, la renovación celular en tejidos adultos, la diferenciación y la
muerte celular programada. En células cancerosas las mutaciones en los
proto-oncogenes desregulan su expresión y/o alteran su estructura. Los
genes supresores de tumores, también encargados de mantener el crecimiento
celular normal, sufren mutaciones en las células cancerosas. Un número muy
elevado de cánceres se deben a mutaciones en los genes supresores de tumores. Entre
un 5 y un 10% de los cánceres tiene un componente hereditario. En este caso, el
análisis genético puede ser de gran ayuda. Por ejemplo, si una persona tiene
predisposición al cáncer de colon, puede controlar salud mediante frecuentes
colonoscopias o si tiene predisposición
al cáncer de mama se pueden realizar medidas de detección precoz como
autoexploraciones, mamografías, etc. El
conocimiento que hemos adquirido en relación con el cáncer ya está permitiendo,
y nos va a permitir, cada vez más, mejorar el diagnóstico, el tratamiento y la
prevención de la enfermedad. Así, se ha obtenido una nueva generación de
fármacos contra el cáncer más específicos y menos tóxicos que los que existen
actualmente. Los médicos de este nuevo siglo buscarán en los tumores las
mutaciones que contengan y tratarán de destruir las células cancerígenas con la
herramienta más adecuada en cada caso. Genes que producen enfermedades Algunas
de las enfermedades producidas por mutaciones de genes son monogénicas,
causadas por mutación en un sólo gen. Muchas de ellas son neurodegenerativas
como la corea de Huntington y varios tipos de ataxias, que se pueden predecir
genéticamente con un 100% de seguridad, aunque los síntomas no aparezcan hasta
la madurez del paciente. En la actualidad, no hay tratamientos efectivos para
estas enfermedades por lo que las pruebas genéticas tienen un valor sólo
informativo. Otro ejemplo distinto es la hipercolesterolemia familiar, en la
que se produce un aumento del colesterol desde la niñez provocando un alto
riesgo de infarto, angina de pecho o ataque cerebral. Pero en este caso, el
riesgo puede evitarse con tratamientos para reducir el colesterol, por lo que
el diagnóstico de esta enfermedad tiene una gran importancia. Existen también
enfermedades metabólicas para las que existe diagnóstico genético y su posible
prevención con dietas o tratamientos adecuados. Otras
enfermedades como las cardiovasculares, la diabetes, el Alzheimer, la obesidad
y el 90% de los cánceres, entre otras, no dependen de un sólo gen sino de
varios genes. La mayor parte de los casos de cáncer se deben a mutaciones en
varios genes, muchas de las cuales se producen a lo largo de la vida del
individuo debidas al tabaco, la radiación solar, los aditivos o
transformaciones de los alimentos, etc. Una
vez identificada una enfermedad producida por mutación de un gen, se puede
recurrir a la terapia génica que es la manipulación orientada a insertar genes
que expresan la actividad deseada. Una de las técnicas empleadas para
introducir el transgen de interés en la célula diana es el uso de vectores
retrovirales que eventualmente se integrarán en el DNA celular llevando consigo
el gen de interés. En cualquier caso, la terapia génica actual se restringe a
las células somáticas ya que la manipulación del linaje germinal no está
permitida. En la actualidad, hay ya una serie de enfermedades que son
candidatas a la terapia génica y es de esperar que el futuro suministre
tecnologías adecuadas para introducir un gen normal allí donde el gen existente
estaba alterado. El
conocimiento de los genes implicados en la enfermedad, de sus mecanismos de
control y del efecto de los SNP y las mutaciones permitirá realizar el
diagnóstico, la prevención y la terapéutica de las enfermedades. Selección genética Otro
tema de un gran interés que vale la pena comentar, aunque sea brevemente, es la
selección de embriones para obviar problemas de enfermedades genéticas. Ha sido
muy debatido el caso de unos padres de Estados Unidos que, mediante fecundación
in vitro, con diagnóstico preimplantacional, han engendrado un niño
libre de la anemia de Fanconi que padece su hermana, con el propósito de que la
niña pudiera disponer de un donante de células madre idóneas para tratar su
enfermedad. En
España nacieron en 1993 las dos primeras niñas tras recurrir al diagnostico
preimplantacional. Actualmente, existen más de 50 enfermedades de las que se
puede realizar diagnostico preimplantacional, entre ellas la fibrosis quística,
el síndrome de Down, la corea Huntington o la distrofia muscular de Duchenne.
De hecho, en España nació recientemente un hijo sano de padres portadores del
gen de la fibrosis quística. En
Estados Unidos nació un niño seleccionado para que no tuviese una
predisposición genética al cáncer. Se trata de la enfermedad de Li-Fraumeni que
predispone al individuo que la padece al cáncer debido a una mutación en el gen
p53, que es un gen supresor de tumores. Los enfermos de Li-Fraumeni
tienen un 87% de probabilidad de desarrollar cáncer. Mediante la técnica de
fertilización in vitro se obtuvieron 18 embriones, los cuales se
analizaron genéticamente para ver si portaban el gen defectuoso. De ellos, 11
eran defectuosos y 7 correctos, dos de los cuales se implantaron en el útero de
la mujer que dio lugar a un hijo sano. El investigador que realizó dicho
experimento planteó un aspecto ético. Comentó que mediante la técnica de
amniocentesis se puede saber si un feto tiene potencial de desarrollar en el
futuro ciertas enfermedades, pero que él no practicaría un aborto basándose
únicamente en la predisposición genética. Sin embargo, dijo «no tendría dudas
para realizar una selección en sus primeros estadios e implantar un embrión que
no contenga genes que predisponen a una enfermedad». También
nació una niña seleccionada genéticamente para evitar una mutación que
predispone a padecer Alzheimer antes de los 40 años. De hecho, la madre de la
niña que contiene el gen mutado, tiene una hermana que desarrolló Alzheimer a
los 38 años, un hermano con problemas de memoria a partir de los 35 años, y su
madre murió a los 42 años después de padecer problemas neuronales y de memoria. Arthur
Caplan, director del Departamento de Bioética de la Universidad de Pensilvania
plantea la potencialidad de las enfermedades a largo plazo y dice: «¿Tiene
sentido hacer selección de embriones por enfermedades que se pueden producir
dentro de 40 o 50 años? Puede que para entonces ya tengan cura». Evidentemente,
aquí se plantean también problemas éticos como, por ejemplo, qué hacer con los
embriones sobrantes del diagnostico preimplantacional. O la polémica que se
suscitó en Estados Unidos sobre si es lícito engendrar a una persona para que
sirva de donante para salvar a otra persona. O la elección de sexo para evitar
la transmisión de la hemofilia que sólo la adquieren los hombres. O,
simplemente, la elección de sexo por cuestiones personales. Todos
estos temas tendrán que discutirse y deberán adoptarse decisiones que den lugar
a leyes que permitan acceder a tecnologías que produzcan beneficios
terapéuticos sin transgredir normas éticas esenciales. Caracterización de nuevos genes ¿Que
queda por hacer en el conocimiento de la secuencia del genoma humano? Una vez
completada la secuencia que recientemente ha permitido llenar todos los huecos
o gaps que existían, el paso siguiente es la caracterización de nuevos
genes. En este sentido, el conocimiento de la secuencia del genoma del ratón ya
ha ayudado mucho. Se ha publicado recientemente dicha secuencia con la sorpresa
de que el genoma humano y el del ratón comparten el 99% de sus genes. Gracias a
esto, se han podido identificar 1200 genes humanos que habían pasado
inadvertidos. Como ejemplo de similitud entre el genoma humano y el del ratón
se puede citar que ratones con mutaciones en el gen supresor de tumores p53
tienen una propensión al cáncer similar a la de los humanos con mutaciones en
el mismo gen. Esto abre la puerta para realizar experimentos para tratar de
encontrar un fármaco que elimine esa propensión. En ratones se pueden hacer una
serie de experimentos que son factibles en humanos como son: inactivar el gen,
repararlo, modificarlo en el tubo de ensayo y reintroducirlo en el ratón, etc.
Es decir, el conocimiento de la secuencia del genoma del ratón hará posible el
estudio de casi todas las enfermedades humanas en el ratón, un modelo de
laboratorio cuya genética se lleva estudiando durante más de 100 años. De la secuencia a la función La
secuencia del genoma humano debe llevar al conocimiento sistemático de la
función de los genes. Para ello, se deben estudiar la expresión de RNA y
proteínas, la localización de proteínas, las interacciones proteína-proteína,
entre otros. Para hacer realidad la promesa del Proyecto del Genoma Humano se
necesitará el trabajo de decenas de miles de científicos en todo el mundo,
tanto académicos como investigadores de la industria. Este trabajo tendrá
profundas consecuencias a largo plazo para la medicina, lo que conducirá a la
elucidación de los mecanismos moleculares de la enfermedad, y por tanto,
facilitará el diseño de diagnósticos racionales y terapéuticos de acuerdo con
dichos mecanismos. Pero
la ciencia es sólo una parte del reto. Se debe implicar a la sociedad en una
gran parte del trabajo que queda por hacer. Se requerirán comprensión y
sabiduría para asegurar que los beneficios sean implementados ampliamente y
equitativamente. Para ello, se deberá prestar atención especial a las
implicaciones éticas, legales y sociales que surgen debido al paso acelerado de
los descubrimientos genéticos. Por
otra parte, el proyecto del genoma humano además de su repercusión en medicina,
va a tener una gran relevancia en una serie de áreas. Sin embargo, conviene
advertir los posibles peligros de discriminación genética debido al
conocimiento de la secuencia de los genomas de las personas. En este sentido,
la UNESCO acaba de proponer a los gobiernos una declaración internacional sobre
datos genéticos que, si se aprueba, impedirá que las características del DNA de
cada persona puedan ser conocidas por terceros, en particular los empleadores y
las compañías de seguros. El texto propuesto quiere evitar el uso
discriminatorio de los genes que predisponen a algún tipo de enfermedad. Los
datos genéticos obtenidos con fines médicos o científicos «no deberán
utilizarse con otra finalidad» sin consentimiento del individuo. Clonación Los
experimentos de clonación realizados hace cinco años abrieron las puertas para
un futuro prometedor desde el punto de vista de sus aplicaciones terapéuticas,
aunque no exento de problemas y de cuestiones éticas a debatir. La
oveja Dolly, nacida en 1996 en el Instituto Roslin de Edimburgo, fue el primer
animal clonado de una célula adulta, algo que un año antes se había considerado
imposible ya que sólo se había logrado la clonación partiendo de núcleos de
células embrionarias pues se pensaba que sólo estas células tenían el poder de
desarrollarse de forma totipotente. La
oveja Dolly se obtuvo transfiriendo el núcleo de una sóla célula madura de una
oveja de 6 años a un óvulo del que se había eliminado el núcleo propio. La
obtención de esta primera oveja clónica produjo fascinación y miedo, planteando
a la vez lo que significa la vejez, ya que Dolly nació conteniendo un DNA de 6
años. Por otra parte, aunque la técnica utilizada para obtener la oveja Dolly
no parecía viable para realizarla en humanos, ya que sólo uno de 277 huevos que
recibieron el DNA de la célula adulta produjeron un animal sano, es evidente la
preocupación que surgió con la posibilidad de clonar seres humanos. Como es
obvio, en la actualidad está prohibida la obtención de seres humanos clónicos,
aunque no la técnica de clonación cuando se usa para otros fines. Así,
el propio Instituto Roslin ha aplicado las técnicas de clonación para obtener
ovejas que lleven genes de otros organismos que sean útiles. Se han conseguido
ovejas que tienen el gen que produce la proteína humana llamada factor IX que
utilizan personas hemofílicas para ayudar a que se coagule la sangre. También
existe un rebaño de ovejas que producen en la leche la proteína humana Alfa
antitripsina, empleada para el tratamiento de la fibrosis quística y el
enfisema. Otros científicos están desarrollando técnicas para crear otros tipos
de animales con un diseño genético a medida, abriendo así el camino a mejores
modelos animales para el estudio de enfermedades genéticas, como productores de
proteínas terapéuticas, como dadores de órganos, entre otros. Dos
años después del nacimiento de Dolly, nacieron en Japón dos terneras clónicas a
partir de células de una vaca adulta, lo que abrió el camino para obtener
terneras que produjeran carne y leche de mejor calidad y en mayor cantidad.
Diversas compañías han desarrollado terneras transgénicas que produzcan
albúmina humana, proteína de la sangre utilizada para tratar a personas que
hayan sufrido grandes pérdidas de sangre. También se trata de desarrollar vacas
transgénicas que produzcan otras proteínas humanas de la sangre tales como
fibrinógeno, factor VIII y factor IX. Posteriormente,
se ha realizado con éxito la clonación de tres cabras. La cabra adulta que se
usó como material de partida estaba modificada genéticamente para obtener en su
leche una proteína humana, la antitrombina III que se usa para evitar coágulos.
El proyecto es generar diversos tipos de animales modificados genéticamente con
la intención de fabricar hasta 50 proteínas distintas en su leche entre las que
se incluyen anticuerpos, hormona del crecimiento humano y otros productos
relacionados con la coagulación. También
nacieron cinco cerdos clonados con un gen inactivado. Dicho gen hace que las
células porcinas resulten extrañas al organismo humano, el cual activa su
sistema inmune para destruirlas en caso de trasplante. Aunque el camino hasta
llegar a humanos está lejos, la primera aplicación que se espera es el
trasplante de células productoras de insulina para el tratamiento de la
diabetes. Los cerdos son los animales más adecuados para los trasplantes de
animales a humanos ya que el tamaño de sus órganos es muy similar al de humanos
y los sistema inmunológico son muy parecidos. Por otra parte, se ha utilizado durante
años insulina de origen porcino en el tratamiento de la diabetes y muchas de
las válvulas cardíacas implantadas en humanos proceden de los cerdos, que
también han suministrado tejidos para injertos de piel en casos de quemaduras
graves. Es
evidente que, aunque se hayan podido clonar toda la serie de animales que he
comentado, existe un rechazo total en la comunidad científica y en la sociedad,
a la clonación reproductiva de seres humanos que se considera irresponsable y
criminal. El propio creador de la oveja Dolly ha alertado que en la clonación
se produce una desregulación de los genes que tienen que reprogramarse de un
modo correcto. Se ha encontrado, por ejemplo, que ratones clonados por la
técnica de la transferencia nuclear utilizada para la oveja Dolly tienen
anormalidades genéticas. Esto indica claramente que la clonación es peligrosa
como técnica de reproducción y debe prohibirse. En una reunión de expertos en
la Academia de Ciencias de Estados Unidos, se advirtieron de los riesgos de la
reprogramación de los genes. Por otra parte, Europa, Alemania y Francia
pidieron una convención universal en la ONU que prohíba la clonación humana
para la reproducción. La CE también se opone a la clonación reproductiva
humana. Clonación de embriones humanos con fines terapéuticos El
trabajo de Thomson y colaboradores de la Universidad de Wisconsin, publicado en
1998, se basó en la obtención de células madre a partir de embriones humanos
producidos por fertilización in vitro, donados por individuos después
del consentimiento informado y de la aprobación de un panel institucional. Los
embriones se cultivaron hasta el estado de blastocisto y se obtuvieron cinco
líneas de células madre de cinco embriones independientes. Las células madre
mantenían el potencial de formar derivados de las tres capas germinales
embrionarias, que incluye el epitelio del intestino (endodermo), el cartílago,
huesos, músculo liso y músculo estriado (mesodermo), y el epitelio neural, los
ganglios embrionarios y el epitelio escamoso estratificado (ectodermo). La
diferenciación de células madre humanas en distintos tejidos tiene una enorme
importancia ya que estos tejidos serán útiles en distintas terapias. Por
ejemplo, cartílagos o tejidos óseos para tratar fracturas o la osteoporosis,
piel para quemados, células hepáticas para enfermos de cirrosis, neuronas para
enfermedades tales como el Alzheimer o el Parkinson. Pocos
meses después de la publicación de Thomson y colaboradores se ha mostrado que
células madre embrionarias convertidas en células neuronales e inyectadas en
fetos de ratas o en ratas recién nacidas con una enfermedad neurológica en la
cual faltaba la cubierta alrededor de las fibras nerviosas, producían células
del sistema nervioso capaces de promover el crecimiento de la cubierta de
mielina para ayudar a la función nerviosa normal. Según un neuropatólogo de la
Universidad de Bonn: «Este es el primer estudio que muestra que células madre
embrionarias pueden usarse para la reparación del cerebro y la médula espinal
en un modelo animal para una enfermedad neurológica humana». En
otro estudio se ha encontrado que las células madre embrionarias pueden ayudar
a reparar el músculo cardíaco dañado y mejorar la función cardiaca después de
un ataque al corazón. También
se ha publicado que células madre embrionarias humanas podían convertirse en
células sanguíneas, lo que puede llevar al tratamiento de la leucemia, el
linfoma y otros desórdenes de la sangre. El
aislamiento de células madre humanas pluripotentes ha abierto un debate
importante sobre la investigación con embriones humanos, entre otros aspectos,
el de la fuente de las células madre. Además
del uso de los embriones humanos para obtener células madre que se diferencien
en tejidos, también se pueden obtener éstas del cordón umbilical de los recién
nacidos, lo que ha llevado a la creación de bancos de sangre de cordón
umbilical para obtener células madre del sistema hematopoyético útiles para el
transplante autólogo para el tratamiento de muchas enfermedades, tales como
neoplasias del sistema hematopoyético (leucemias agudas, leucemia meiloide
crónica, mieloma múltiple, etc ) así como otras enfermedades no neoplásicas
(osteoporosis, talasemias, inmunodeficiencias congénitas, anemia aplásica,
anemia de Fanconi, etc.). Alternativamente
al uso de embriones humanos resultantes de procesos de fertilización in
vitro o resultantes de transferencias nucleares mediante la técnica
utilizada para la obtención de la oveja Dolly, otra vía alternativa es la
utilización de células madre a partir de células adultas aunque éstas son sólo
multipotentes, a diferencia de las células madre aisladas de embriones que son
pluripotentes. Los
investigadores creen que los estudios deben ir por ambos caminos; la obtención
de células madre de embriones y las obtenidas de órganos adultos. Otra
alternativa es la obtención de células madre a partir de embriones no viables.
¿Cómo se producen estos embriones inviables? Normalmente, la fecundación de un
óvulo la realiza un espermatozoide, pero en un 5% de los casos la fecundación
de un óvulo la realizan dos espermatozoides, en vez de uno, dando lugar a un
embrión con tres copias del genoma, que es totalmente inviable. La extracción
de uno de los tres núcleos permite obtener un blastocisto útil para conseguir
células madre. Si este tipo de experimentos tiene éxito, esta sería otra
alternativa más para la obtención de células madre con fines terapéuticos. Situación legal del uso de embriones humanos para la clonación terapéutica El
Parlamento británico, a petición del Gobierno, aprobó la clonación terapéutica
usando embriones humanos, tanto resultado de los procesos de fecundación in
vitro, como por técnicas de transferencia nuclear similares a las usadas
para clonar la oveja Dolly. En Estados Unidos, después de un largo debate, se financia la investigación con 64 líneas de células madre que ya existen, pero no se va a permitir la creación de nuevas líneas. De estas 64 líneas, sólo 20 están en manos de laboratorios privados de Estados Unidos. Las otras 44 están en Suecia (24), India (10), Australia (6) e Israel (4). La Academia de las Ciencias de Estados Unidos ha pedido al Gobierno poder investigar sin trabas sobre células madre ya que considera demasiado restrictiva la regulación de la Administración Bush. La máxima institución científica norteamericana insta a la ampliación de fondos públicos para investigar con células madre embrionarias y al establecimiento de mecanismos que garanticen el acceso de toda la comunidad científica a las investigaciones. Asimismo, considera positiva la clonación de embriones para la obtención de células madre, aunque por supuesto insiste en la prohibición de clonar seres humanos con fines reproductivos. En
España estamos a la espera de que se apruebe una ley que permita trabajar con
los embriones humanos que existen como resultado de los procesos de fecundación
in vitro. Es importante señalar que los fondos de la Unión Europea sólo financiarán la investigación con células madre embrionarias a aquellos países cuya legislación permita trabajar en estas áreas. Por tanto, países cuya legislación sobre estos temas no se adecua al avance científico, se quedará fuera científica y económicamente. Por
otra parte, la Fundación Europea de la Ciencia (ESF), el organismo consultivo
científico más influyente independiente de Bruselas, publicó en junio del 2001,
un informe muy completo y bien elaborado, asesorado por investigadores de
distintos países europeos. Recomienda que se siga adelante con la investigación
sobre células madre derivadas de embriones, tejido fetal y adultos, en
paralelo. En este momento una cuestión clave son las diferencias de los
distintos tipos de células madre derivadas de embriones humanos, fetos o de
tejido adulto. Por ejemplo, la facilidad de multiplicarse en cultivo, su
longevidad en cultivo en el laboratorio, la naturaleza de los tipos de células
maduras que se pueden inducir a partir de ellas, y las señales moleculares que
producen dichos cambios. Por
supuesto, la ESF recomienda que esta investigación sea regulada de forma
apropiada y urge a todos los países europeos para que regulen y controlen este
tipo de investigación. Para
concluir, podríamos decir que estamos en una fase de experimentación con
células madre humanas en la cual debemos estar abiertos a las distintas
posibilidades que se nos ofrecen: por una parte, la obtención de células madre
a partir de células adultas de las que se puedan derivar distintos tejidos, y
por otra, la obtención de células madre a partir de embriones humanos
congelados resultado de los procesos de fertilización in vitro, a partir
de embriones humanos obtenidos utilizando la técnica de transferencia nuclear
usada por primera vez para la clonación de la oveja Dolly, o a partir de
embriones inviables. Todas estas técnicas deberían utilizarse con el objetivo
de conseguir la clonación terapéutica que podría aplicarse para curar
determinadas enfermedades como la diabetes, el Parkinson, el Alzheimer, etc. En
ningún caso, la utilización de estas técnicas debe llevar a la clonación
reproductiva. Respecto
a las leyes, deberían adecuarse del modo más rápido posible a los avances
científicos. También
nos podríamos plantear si las leyes en estos temas debiesen ser nacionales,
europeas o universales. Puesto que esto último sería muy difícil y puesto que
estamos en la Unión Europea, creo que en el Parlamento Europeo deberían
discutirse estos temas para dar lugar a leyes que incluyan a todos los países
de la Unión Europea. El estudio y las recomendaciones realizadas por la ESF
podrían ser una base para desarrollar unas leyes que fuesen aceptadas, al
menos, por los países miembros de la UE. Creo
que con esta exposición se ha hecho evidente la necesidad de discutir y de
tratar desde un punto de vista ético desarrollos recientes de la investigación
biomédica. Espero que en España no nos quedemos rezagados en este asunto tan
importante y sepamos asumir los retos que tenemos por delante. Margarita
Salas es profesora y doctora del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa
(CSIC–UAM) Más información en Biomedia:
El impacto mediático
en la secuencia del genoma humano, Manuel Perucho (05/07/00) Más información en la red: |
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