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| Portada | Dossier | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones Barcelona acogerá la sede de la Academia Internacional de la Cultura y el Conocimiento Científico
Biomedia (Barcelona). Con el anuncio
de que Barcelona acogerá la primera sede de la Academia Internacional de la
Cultura y el Conocimiento Científico y la presentación de la Carta de Olímpia
y Barcelona finalizó el diálogo del Fórum
de las Culturas de Barcelona «Conocimiento Científico y Diversidad
Cultural», realizado entre el 2 y el 8 de junio de 2004. El diálogo, que acogía
la octava Conferencia de la Red Internacional de Comunicación Pública de la
Ciencia y la Tecnología, PCST-8, reunió a más de 650 participantes, procedentes
de más de 50 países de los 5 continentes, habiéndose presentado 341 ponencias
escritas de 36 países. La Academia Internacional de la Cultura y el Conocimiento Científico,
como se explicó en la reunión, tendrá por misión principal estudiar y elaborar
informes sobre problemas concretos en el ámbito de la comunicación y la
percepción social de la ciencia, además de crear la base documental de la red
PCST. Vladimir
de Semir, presidente de la red PCST durante el período 2004-2006, anunció
también que la Academia «buscará los recursos necesarios para garantizar la
incorporación a la red y a sus actividades de aquellos países que actualmente
tienen más dificultades». Según de Semir, no se apoyará a la red de
comunicación pública de la ciencia, sino que ayudará a que «estén representadas
todas las culturas del mundo» en los procesos de comunicación de la ciencia y
la tecnología. «La comunicación científica debe, en este sentido, respetar los
diferentes contextos culturales e integrar los conocimientos de todos los
continentes» dijo. Entre las
personalidades más destacadas estuvo John Noble Wilford, periodista creador del
suplemento Science Times, del The New York Times, y dos veces
premio Pullitzer. Wilford, revisando su
trayectoria de más de 40 años como periodista científico en una de las
publicaciones de mayor influencia internacional, confesaba en la clausura que
«soy periodista científico gracias a los rusos. Empecé a interesarme por cubrir
temas que eran absolutamente desconocidos para mí a raíz del lanzamiento del
satélite ruso Sputnik, en 1957, y del gran impacto social que causó en la
sociedad norteamericana». Desde entonces, Wilford ha cubierto en el The New
York Times los grandes acontecimientos de la ciencia de la mitad del siglo
XX (entre otros, la llegada del ser humano a la Luna y prácticamente toda la
carrera espacial) y continúa escribiendo en dicho periódico. Wilford insistió
en la necesidad de que el periodismo científico mantenga un adecuado nivel
crítico. Además, estuvo presente Mariano Gago, catedrático de Física del Instituto
Superior Técnico de Lisboa y ex ministro de Ciencia de Portugal, quien recalcó
la necesidad de que las políticas científicas de las diferentes
administraciones integren realmente actividades de comunicación pública de la
ciencia, con recursos suficientes y duraderos. En su conferencia, Gago señaló
que el objetivo de dichas políticas ha de ir mucho más allá de la simple
comprensión de la ciencia. «No se trata de alcanzar una mayor comprensión
pública de la ciencia»,dijo, «sino de llegar a una mayor comprensión pública
del mundo, con la ayuda de la ciencia». También recalcó la importancia que la
difusión de la ciencia tiene para mantener un adecuado nivel de las vocaciones científicas en el mundo y la importancia de que la mujer se integre en la creación
de conocimiento científico. También
estuvieron presentes altos representantes de países en vías de desarrollo como
Patrick Luganda, periodista científico de Uganda y presidente de la Red de
Periodistas del Clima del Cuerno Mayor africano. Luganda explicó la importancia
de comprender que los periodistas tienen roles diferentes a desempeñar en
distintos países. «Muchas veces la información que publicamos sobre un tema
médico en el diario en el que yo trabajo puede marcar la diferencia entre la
vida y la muerte. Por ejemplo, en el caso de problemas sanitarios que afectan a
mujeres embarazadas y a niños, que son aún muy frecuentes en mi país». En este
sentido, cobraron una importancia especial las declaraciones de Federico Mayor
Zaragoza, presidente de la Fundación Cultura de Paz y ex director general de la
UNESCO, quien recordó que «lo
importante no es comunicar, sino comunicarse»,
poniendo énfasis en la necesidad de integración real de todos los países en el
debate sobre la ciencia y sus aplicaciones. La Carta
de Olimpia y Barcelona El comité
ejecutivo de la red PCST decidió, además, suscribir la denominada Carta de
Olimpia de la Cultura. Este documento, firmado en septiembre de 2001 en la
Olimpiada Cultural de Atenas por sesenta personalidades internacionales, es una
iniciativa original del Ministerio de Cultura de Grecia. Entre otros, en ella
se concreta el compromiso formal de «incitar a los
medios de comunicación, públicos o privados, a asumir, con plena conciencia de
su responsabilidad moral, su papel de vectores de paz y de diálogo, y
garantizar la pluralidad de la información, así como su independencia de cara a
todas las presiones ejercidas por los poderes políticos, ideológicos y
económicos». Por ello
se acordó que este documento fuera denominado a partir de ahora «Carta de Olimpia y Barcelona» y los delegados presentes en el Fórum de
Barcelona 2004 se comprometieron a apoyar y dar difusión a sus contenidos por
todo el mundo. El diálogo se desarrolló en tres
grandes bloques de actividades, en los que se destacó el rol que deben cumplir
los museos
de ciencias de la salud y la vida, el traspaso del conocimiento científico
basado en el respeto de la diversidad cultural y de las necesidades y
características de diferentes sociedades, y el papel que deben jugar los
periodistas científicos en estos procesos. La parte
central de las actividades fue la octava Conferencia Internacional de la Red
Internacional de Comunicación Pública de la Ciencia y la Tecnología (PCST-8). Esta red nació en 1989 en Poitiers, Francia, y se reúne cada dos
años. Barcelona fue la ciudad elegida para el encuentro de este año y sus
organizadores locales fueron el Observatorio
de la Comunicación Científica de la Universidad
Pompeu Fabra (OCC-UPF) y el Comisionado de Cultura Científica-ICUB, del
Ayuntamiento de Barcelona. Bajo el lema genérico de «Conocimiento científico y
diversidad cultural» se abordaron tres sesiones plenarias sobre «Conocimiento
nativo y ciencia actual», «Comunicación científica: perspectivas históricas y
nuevas tendencias» y «Comunicación de la ciencia e inclusión social» y 30
sesiones paralelas sectoriales sobre temas relacionados. El contenido de las
ponencias puede consultarse en: www.pcst2004.org.
Los próximos congresos mundiales de esta red se celebrarán en Seúl (Corea del
Sur) en 2006 y en Los Ángeles (Estados Unidos) en el 2008. Además, entre
el 7 y el 8 de junio se realizó el seminario «Periodismo Científico en un Mundo Diverso» coorganizado por la Fundación
Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y el OCC-UPF, en
colaboración con la Asociación Española
de Periodismo Científico (AEPC) y la Associació Catalana de Comunicació
Científica (ACCC). Más
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