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AIDS 2002 – BARCELONA |
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| José Alcamí | 21/06/02 |
Biomedia (Barcelona).
Desde
que en 1981 se comunicaron los primeros casos de sida, el estudio de esta
enfermedad representa el paradigma de la capacidad de la ciencia moderna para
abordar un problema nuevo cuando se ponen los medios necesarios para su
investigación. En estos 20 años deben destacarse los siguientes hitos en la
investigación sobre el sida: ·
La
eficacia de los modernos sistemas de vigilancia epidemiológicos que, con un
reducido número de casos detectados, permiten que el Centro para el Control de
Enfermedades (CDC) de Atlanta dé, en 1981, la alarma sobre la aparición de una
nueva enfermedad. ·
El
aislamiento del HIV en el Instituto Pasteur de París. ·
La
secuenciación completa del virus posibilita la caracterización de sus genes y
el conocimiento del ciclo biológico viral entre los años 1984 y 1986. ·
El
descubrimiento del primer fármaco antirretroviral inhibidor de la transcriptasa
inversa, la azidotimidina. ·
La
aplicación de las técnicas de biología molecular a la detección de los niveles
del HIV en sangre permiten medir la «carga viral» del paciente, un parámetro
esencial para definir el pronóstico y evaluar la respuesta al tratamiento de un
paciente determinado. ·
La
introducción de nuevas familias de fármacos, como los inhibidores de proteasa,
en 1996, y análogos no nucleósidos de la transcriptasa inversa en 1998. ·
La
caracterización de los correceptores virales y los mecanismos de transmisión
del HIV a nivel sistémico y celular, en el período comprendido entre los años
1996 y 2000, definen el cuadro completo del ciclo biológico del HIV in vivo. Sin
embargo frente a estos hitos científicos que han permitido un progreso sin
precedentes en la biología moderna recaen una serie de sombras o desafíos que
persisten y que requieren una respuesta por parte de la comunidad científica: ·
La
imposibilidad de erradicar el virus con los fármacos actualmente disponibles. ·
Una
caracterización más precisa de los mecanismos de transmisión y propagación
viral. ·
Los
mecanismos moleculares responsables de la latencia y reactivación del HIV. ·
Un
mejor conocimiento de los mecanismos de destrucción de los linfocitos CD4 por
el HIV. ·
La
comprensión de los mecanismos de toxicidad de la medicación antirretroviral y
su tratamiento. ·
La
necesidad de obtener nuevos tratamientos más potentes, menos tóxicos y capaces
de contener indefinidamente la replicación viral. ·
La
obtención de una vacuna preventiva eficaz frente al HIV. A estas
incógnitas se suma un desafío mayor que sobrepasa el terreno meramente
científico: la necesidad de extender estos conocimientos y los tratamientos que
de ellos se derivan a todos los pacientes infectados. Dicho de una forma
directa: hemos adquirido un alto grado de conocimiento, pero todavía no somos
capaces de curar. Por eso, aunque hoy podemos afirmar que el HIV es el mejor
conocido de todos los virus, el sida sigue siendo una enfermedad incurable y es
necesario recordar que únicamente el 5 % de los pacientes infectados tienen
acceso a un tratamiento adecuado. El lema
de la XIV Conferencia Mundial del Sida, «Conocimiento y compromiso para la
acción», recoge el doble desafío a la vez científico y político, sanitario y
social, que plantea el sida, una pandemia que supone uno de los mayores
problemas sanitarios de los países desarrollados y que amenaza la supervivencia
de los países en vías de desarrollo. Para
comprender la patogenia del sida debemos estudiar la infección por el HIV desde
dos puntos de vista: a) un microcosmos en que se enfrentan un virus y
una célula y b) un macrocosmos en que se enfrentan «ejércitos»
de poblaciones virales, compuestos por billones de virus y un sistema altamente
especializado en la protección frente a los distintos tipos de infección: el
sistema inmune. En este
contexto microscópico se producen los distintos pasos del ciclo biológico
viral: entrada en la célula, retrotranscripción, integración, latencia y
reactivación, expresión de RNA y proteínas virales, así como generación de una
progenie infecciosa. En este «microcosmos», la clave estriba en comprender en
detalle los mecanismos mediante los cuales el HIV se adapta a infectar la
célula diana, el linfocito CD4. La investigación sobre las distintas etapas del
ciclo del virus y su adaptación a la célula generan un conocimiento esencial
para definir nuevas dianas y diseñar nuevos fármacos frente al HIV. Un
macrocosmos en que se enfrentan «ejércitos» de poblaciones virales y el sistema
inmune En este
nivel, en el que el enfrentamiento se produce entre las poblaciones virales, compuestas por billones de virus, y un
sistema altamente especializado en la protección frente a los distintos tipos
de infección, el sistema inmune, es importante entender, por una parte,
los mecanismos mediante los cuales el virus destruye los linfocitos y, por
otra, las distintas barreras defensivas que el sistema inmune opone frente al
HIV. En este apartado la clave estriba en definir los mecanismos de escape
viral y por qué el sistema inmune no es capaz de controlar la replicación
viral. Sólo comprendiendo estos mecanismos podemos intentar modificar los
«defectos» del sistema inmune y potenciar su función mediante vacunas o
tratamientos inmunoestimuladores para que sea capaz de controlar el HIV. Por tanto, a la complejidad de la interacción
entre virus y hospedador a estos dos niveles se suma la modificación del curso
de la enfermedad por las distintas intervenciones terapéuticas. El
conocimiento de los factores de patogenicidad del virus, el estudio de los
mecanismos de defensa del hospedador y el diseño de nuevas estrategias de
tratamiento, incluyendo el desarrollo de una vacuna, constituyen los tres ejes
sobre los que se centra la investigación actual sobre el sida. José Alcamí es médico de la Unidad de Inmunopatología del
Sida del Instituto de Salud Carlos III de Madrid. Este artículo forma parte del
número 24 de Quark, Ciencia, Medicina, Comunicación y
Cultura dedicado al
HIV/sida.Un microcosmos en que se
enfrentan un virus y una célula