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| Portada | Dossier | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones Jordi Camí: «¿El reto? Demostrar que estamos en condiciones de competir al máximo nivel en Europa»
Biomedia (Barcelona). La presentación, la semana pasada, de la Fundación Parque de Investigación Biomédica de Barcelona
(FPRBB) significó la unión de un proyecto científico común de tres importantes
centros de investigación biomédica de Barcelona con el proyecto inmobiliario
que construirá el nuevo espacio científico. La asociación cooperativa de los
tres centros (el Instituto Municipal de
Investigación Médica, IMIM; el Departamento
de Ciencias Experimentales y de la Salud de la Universitat
Pompeu Fabra (Cexs – UPF) y el Centro de
Regulación Genómica, CRG) responde a las necesidades de adaptarse
competitivamente a los espacios de investigación europeos. Una historia donde
Jordi Camí, actual director del IMIM y director del nuevo PRBB, ha sido una
pieza clave. El proyecto, que viene
gestándose desde hace más de una década, se ha materializado con el anuncio de
la fusión del proyecto inmobiliario con el proyecto científico. El nuevo
edificio, actualmente en construcción, se sitúa al lado del Hospital del
Mar, junto al IMIM, el Cexs y el CRG y estará terminado a finales del 2003.
La actividad de la
fundación se centrará, según Camí, en la creación de una entidad coordinadora
del núcleo científico principal, para dar paso a lo que será el proyecto
definitivo del PRBB, basado en coordinar los servicios comunes para la labor
científica «respetando la soberanía de la dirección científica de cada centro»
y, además, gestionar la distribución espacial de los investigadores. Para Camí,
será clave la coordinación científica dentro del edificio según las afinidades
temáticas y no en función de la dependencia del centro. «Por lo tanto –dice
Camí– éste es un elemento estratégico, es decir, todos los que hacen
investigación en salud pública, independientemente del centro de origen,
estarán físicamente juntos». ¿Por qué es necesario reunirlos a todos en un solo
lugar? Porque sabemos que nuestra
presencia internacional y nuestra capacidad de competir en Europa pasa por
mostrarnos como una única entidad, sabiendo, además, cohesionarnos al máximo
pero sin vulnerar las identidades. Ante Europa somos más fuertes si todos los
grupos que trabajan en genómica, por ejemplo, se presentan de forma
cohesionada. El reto no es sólo hacerlo bien aquí, sino también poder demostrar
que estamos en condiciones de competir al máximo nivel en Europa. Para ello,
nos tenemos que unir, y esta es una oportunidad única para alcanzar este reto. Además, es una cuestión de
masa crítica: calculamos que el proyecto, cuando esté iniciado y a pleno
rendimiento, acogerá a unas mil personas entre investigadores, estudiantes y
técnicos. Este número es comparable al de otros centros importantes que hay en
Europa. Con una buena organización,
podemos perfectamente disponer de una única oficina compartida, optimizando así
los recursos humanos. ¿Cuándo nace el PRBB? La idea surgió hace unos doce
años, cuando Joan Clos, el actual alcalde, era regidor de salud pública del
Ayuntamiento de Barcelona. Casi un año antes de los Juegos Olímpicos, Clos
aceptó, y terminó liderando, la idea de que el territorio donde actualmente se
construye el PRBB, y en el que había un campo de fútbol, se tipificara
urbanísticamente como equipamiento público. ¡Se podría haber dedicado a hacer
pisos! Ya en el plan de urbanismo de la época, se inscribe esta zona como
«Parque de Investigación Biomédica». Es decir, hace unos doce años, se nombra
aquel campo de fútbol con el nombre actual y esto es una prueba fehaciente de
que algunos, ya en aquella época, pensábamos en este proyecto. Después han
pasado muchísimas cosas, la alianza con la Universitat Pompeu Fabra hace seis años,
o el apoyo de la Generalitat, materializado hace tres. Objetivos científicos Para Camí, otro de los
retos del PRBB es llenar ciertos vacíos en la investigación catalana, como la
investigación básica en biología, en colaboración con la investigación clínica. Nuestras iniciativas tienen
que dirigirse a completar esta situación estructural, porque el secreto pasa
por tener algo más que una buena investigación clínica. Ésta no tiene futuro si
no está acompañada de un buen componente de investigación básica. Este es el
reto que queremos afrontar: el proyecto UPF, con la biología, ha supuesto,
fundamentalmente, un crecimiento en investigación básica. Y el centro de
regulación genómica lo complementa. De esta forma podemos ser competitivos,
porque estamos sumando investigación básica a una investigación clínica de
tradición como la que se hace en el IMIM. Además, tenemos muy buenos grupos de
investigación en salud pública. Tenemos que superar las razones históricas que
han provocado que en Cataluña se haya hecho muy poco en investigación básica; a
diferencia de Madrid donde hay varios centros del CSIC dedicados a la
biomedicina. ¿Esta situación se produce como una evolución propia
de la gestión científica catalana, o como un problema de gestión dentro del
Estado español? Hay modelos más eficientes
que el español, el modelo alemán, por ejemplo, nos gusta más. En Alemania puede
verse como han sido capaces de crear seis o siete polos de investigación
equilibrados y que compiten entre sí,
dotándolos de mayor fuerza. Aquí es y ha sido distinto y desde un punto
de vista estratégico, sabemos que debemos crecer en investigación básica. Pero
no tiene sentido que esta investigación básica esté aislada del entorno en el
que hace investigación clínica y en salud pública Gestión en ciencia Después de dedicarse
durante cerca de veinte años a la investigación sobre drogodependencias, Camí y
su equipo han desarrollado diferentes investigaciones y trabajos, entre los que
se cuentan el «Código de buenas prácticas científicas» del IMIM, Cexs, CRG y el
estudio sobre «Producción científica española en biomedicina y ciencias de la
salud». ¿Existe una idea o política central en las
investigaciones que ahora desarrolla? Hay una razón personal. He
estado más de veinte años centrado en mi campo de investigación, la dependencia
de drogas. Mis obligaciones como gestor en el IMIM, sobre todo, y después en el
proyecto de la UPF me han conducido personalmente a preocuparme, o a sentirme
más cómodo, en actividades relacionadas con la política científica. Por lo
tanto, lo que intentamos promover son actividades, productos, investigaciones
que están relacionadas con el campo de la evaluación en ciencia, aportando
mecanismos para prevenir problemas de integridad en ciencia. Esto me ha
obligado a alejarme de la investigación en un laboratorio. Pero se trata de una
evolución que me ha llevada a interesarme en esto igual que antes me interesaba
otro tipo de investigación. Por último, ¿cuál es el objetivo del Código de buenas
prácticas científicas en su labor de gestión? Tiene dos finalidades,
proveer de instrumentos para mejorar la calidad de la investigación y prevenir
los problemas de integridad. Una investigación de calidad exige unos
procedimientos y una manera de hacer
las cosas para las que hay que dar medios. Respecto a la prevención de los
problemas de integridad, queremos intentar que los investigadores tengan un
código de referencia, pero no imponerlo. Lo que haremos es entregar el código a
todas las personas que empiecen a trabajar aquí. Después les pediremos que nos
constaten por escrito que han recibido, leído y comprendido el código. No les
pedimos que estén de acuerdo, sólo que lo hayan leído y comprendido. Hemos
optado por un método que a corto plazo no es tan efectivo, pero a largo plazo
seguro que funciona. Se trata más bien de una contribución cultural. Más información en
Biomedia: Más información en la red: |
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