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| Portada | Dossier | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones SARS: nomenclatura para un nuevo síndrome
Biomedia (Barcelona). A
mediados del pasado mes de marzo, los medios de comunicación difundieron la
noticia de que una misteriosa neumonía atípica aparecida en Asia podía
convertirse en una amenaza para la salud humana. Desde entonces, esta
enfermedad se ha denominado de muchas maneras y se le han atribuido siglas diversas.
Algunos medios la llamaban neumonía asiática, a
causa de su origen geográfico. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la
llamó pronto –en inglés– severe acute respiratory syndrome, refiriéndose
a ella a menudo con las siglas SARS. Los comunicadores adoptaron también este
nombre. Pero
la traducción fue muy variada. En una búsqueda en webs en español de diarios e
instituciones he recogido las siguientes: En lo
referente a las siglas, algunos webs han adoptado las que corresponden a su
traducción (SRAS, SRAG, SRSA, etc.), mientras que otros mantienen las siglas
inglesas (SARS). En el contexto
médico, el adjetivo inglés severe no se debe traducir al castellano por severo.
Según la Real Academia de la Lengua,‘severo’
significa ‘riguroso, áspero,
duro en el trato o castigo; exacto y rígido en la observancia de una ley,
precepto o regla’. En cambio, en inglés y en un contexto médico, severe
puede significar grave, intenso o extendido. Por tanto, la forma
más adecuada es síndrome respiratorio agudo grave. El
síndrome respiratorio agudo grave es una enfermedad infecciosa emergente,
es decir, una enfermedad infecciosa que no se conocía ni había sido descrita y
que causa un peligro a la población por su posible difusión. Entre las
enfermedades emergentes de las últimas décadas hay una fiebre hemorrágica
causada por el virus del Ebola (aunque es frecuente oír y leer virus
de Ébola, el acento tónico debería recaer sobre la segunda sílaba, porque es la
manera como los nativos pronuncian el nombre del río del que
ha dado nombre a la
enfermedad), el sida, la hepatitis C y la legionelosis.
Cuando una enfermedad infecciosa ya conocida y controlada vuelve a aumentar su
incidencia entre la población, se dice que es reemergente. Entre
estas últimas están la tuberculosis, el cólera y
el dengue. Volviendo al SARS, pronto se ha sabido que su agente causal era un virus del grupo de los coronavirus, denominado así por su forma, que recuerda la representación esquemática del sol, con su corona de rayos. El nombre oficial que se le dio fue el de severe acute respiratory syndrome virus, por tanto, sus siglas en inglés son SARS. Según las normas internacionales de nomenclatura, los nombres oficiales de los virus están en inglés (los demás organismos tienen su nombre oficial en latín), éstas son las siglas que se deben usar, aunque el nombre de la enfermedad se exprese en otra lengua. Así, hablamos del virus de la inmunodeficiencia humana o del virus del Nilo Occidental (la región africana donde se describió primero), pero debería escribirse HIV y WNV (de las formas inglesas human immunodefficiency virus y West Nile virus) para referirse a ellos con sus siglas. Además de ajustarse a las normas internacionales, al usar la forma correcta se evitan las confusiones que podrían originarse si cada lengua adoptara unas siglas propias. |
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