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Género y salud en la prensa diaria

Gemma Revuelta, Inma Alonso, Sonia Tomas, Marcela Guerrero e Izabella Rohlfs 21/11/03

Biomedia (Barcelona). Los medios de comunicación intervienen en la creación de estereotipos y tienen influencia en las cuestiones de género. A continuación, se presentan los resultados de un reciente estudio realizado sobre género y salud en el período comprendido entre 1997 y 2001. Los datos analizados pertenecen a los principales medios de difusión de la prensa diaria catalana y han sido obtenidos del  Informe Quiral.

The mass media take part in the creation of stereotypes and influence gender questions. Next, the results of a recent study on gender and health in the period between 1997 and 2001 are presented. The analysed data belong to the main media of the Catalan daily press and were got from the Informe Quiral.

Las influencias de los medios de comunicación en la sociedad han sido estudiadas desde distintas perspectivas y diferentes marcos teóricos. Mauro Wolf, en su obra Los efectos sociales de los media destaca, entre otros, los siguientes mecanismos: 1) la dependencia de la sociedad respecto de los medios como sistema de información sobre cualquier ámbito (incluida, por tanto, la información de salud); 2) el efecto de los medios en el establecimiento de la agenda pública, o la lista de temas que son prioritarios para una determinada sociedad en un momento concreto; 3) la influencia en las representaciones sociales de la realidad (con la recreación, por ejemplo, de ciertos estereotipos y roles sociales) y 4) los efectos sobre la creación de la «opinión pública», difundiendo, por una parte, determinadas opiniones y, por otra, por ser uno de los sistemas utilizados individualmente a la hora de percibir cuál es la opinión de la mayoría (poll-taker).

Por otra parte, en las últimas décadas, la influencia de los medios de comunicación en las cuestiones de género ha centrado el objetivo de numerosas investigaciones. Algunas publicaciones científicas han hecho de este tema el centro de su actividad (por ejemplo, Media and Gender Monitor, creada en 1997) o bien una parte sustancial de su temática (tales como Gender and Development). En este sentido, en el ámbito del territorio español, probablemente uno de los trabajos más difundidos ha sido la obra El sexo de la noticia. Si bien no se trata en este caso de un trabajo estrictamente de investigación, contiene importantes y bien reflexionadas recomendaciones de estilo.

El estudio de las cuestiones de género y salud en los medios de comunicación se ha abordado generalmente desde perspectivas concretas, por su asociación a determinados temas (tales como la imagen corporal y los trastornos de la alimentación, la influencia de los medios en el desarrollo del tabaquismo, etc.), existiendo poca literatura en la que se aborde este tema de forma global.

Por último, es necesario comentar dos particularidades más. Por una parte, la dificultad que existe para reconocer estereotipos, los cuales toman, a veces, formas sutiles. Por ejemplo, en un estudio sobre la programación educativa infantil en la televisión norteamericana se vio que aunque mujeres y hombres aparecían en proporciones similares representando, respectivamente, papeles de científicas y científicos, las mujeres que salían en la pantalla eran sistemáticamente más jóvenes y representaban un menor rango académico que sus compañeros varones. Por otra parte, es importante también tener en consideración que la coexistencia de diferentes medios de comunicación –prensa, radio, televisión e Internet– ha implicado la necesidad de análisis específicos para cada uno de ellos, encontrándose diferencias sustanciales en el impacto y los mecanismos de actuación de cada uno de ellos.

Este artículo se centrará en el estudio de la prensa en la transmisión de informaciones, imágenes y opiniones relacionadas con las cuestiones de género y salud. En concreto, este amplio tema se revisa desde tres puntos de vista básicos: 1) la responsabilidad de la información de salud en la prensa, según la distribución de sexos en las redacciones y en el conjunto de fuentes de información utilizadas, 2) los aspectos de la salud de la mujer que han centrado la atención de la prensa durante los últimos años y 3) cómo a través de dichos temas, o bien mediante el uso de las imágenes o el lenguaje, se representan determinados estereotipos y roles sociales.

Los resultados que se presentan a continuación se basan fundamentalmente en el análisis de los datos recogidos en el Informe Quiral  relativos al período comprendido entre 1997 y 2001. Este informe consiste en la monitorización sistemática de los textos sobre salud y medicina publicados en los cinco diarios de máxima difusión en el territorio español según datos de la Oficina de Justificación de la Difusión: El País, El Mundo, ABC, La Vanguardia y El Periódico. En algunos casos, los datos se han complementado con una perspectiva internacional, mediante el estudio de la evolución de la información en el periódico norteamericano The New York Times entre 1900 y 1999.

La responsabilidad sobre la información de salud en la prensa diaria

Para estudiar este punto se ha considerado, en primer lugar, la información que publican diariamente los periódicos sobre su organigrama. Lógicamente, dichos organigramas son incompletos pues no aparece el nombre de todos los que trabajan en las redacciones de los respectivos diarios, pero resultan de suma utilidad por constituir un reflejo del reconocimiento público a ciertos nombres y cargos.

Antes de presentar los datos conviene explicar que el sistema de organización de los cinco diarios estudiados es de tipo clásico o piramidal. Es decir, la jerarquía en la toma de decisiones podría ser representada en forma de pirámide con la base inferior formada por el conjunto de redactores, colaboradores y becarios; y vértice superior representado por el director (o por el presidente, según el caso). En los escalones intermedios de esta pirámide se encuentran –de abajo hacia arriba y con ciertas variedades según la publicación– los jefes de sección, los redactores-jefe, los adjuntos a la dirección y jefes de área, los subdirectores, etc. Estos niveles organizativos podrían ser representados mediante cuatro escalones.

Los datos publicados en los organigramas estudiados (tabla 1) muestran que en el nivel 1 (presidencia-dirección), de un total de 16 nombres que aparecen publicados entre los cinco diarios, sólo uno corresponde a una mujer (Catalina Luca de Tena, editora de ABC), cifra que supone un 6,25%. En el nivel 2 (subdirección, dirección adjunta, direcciones autonómicas, etc.), sobre un total de 55 nombres, sólo 3 son mujeres (5,45%). El porcentaje de mujeres incluidas en el nivel 3 no puede ser calculado únicamente con la información del organigrama, pues en el caso de ABC sólo se publican las iniciales de los nombres y, en el de El Mundo no se ofrecen, en este apartado, los nombres de los responsables de las distintas secciones. Si tomáramos como referente lo que sucede en los otros tres diarios, el porcentaje de mujeres que aparecen en este nivel de responsabilidad estaría entre el 12,50% y el 18,18%.

Es decir, tanto en su conjunto como de forma individual, en los cinco diarios estudiados las decisiones que afectan a la redacción las toman en última instancia hombres, teniendo las mujeres un papel mínimo en este grado máximo de responsabilidad.

Sería de esperar, tal como sucede en otros muchos ámbitos profesionales, que los porcentajes respectivos de mujeres y hombres se fueran igualando a medida que descendemos hacia la base de la pirámide, e incluso podría llegarse a una situación en la que el número de mujeres fuera superior al de los hombres (no sería descabellada esta idea, teniendo en cuenta la repartición de sexos en las promociones que salen cada año de nuestras facultades de periodismo). Contribuía a pensar en esta hipótesis el hecho de que en tres de los cinco diarios estudiados la responsable de la información especializada en salud es una mujer (Milagros Pérez Oliva en El País, Àngels Gallardo en El Periódico y Rosa Salvador/Marta Ricart en La Vanguardia).

Sin embargo, al revisar los datos del Informe Quiral y calcular el porcentaje de mujeres y hombres que habían firmado los textos sobre salud y medicina publicados entre 1997 y 2001 en los cinco diarios estudiados, se llegó a unos resultados distintos a los esperados. En primer lugar, se observó que un 43,8% de textos no llevaban firma ni de hombre ni de mujer (algunos aparecían como información procedente de agencia, mientras que otros indicaban que habían sido elaborados por la redacción). Entre los textos que se acompañaban de firma, un 61,2% estaban firmados por hombres y un 38,8% por mujeres. Es decir, incluso en estos niveles de responsabilidad sobre la información persiste aún cierto desequilibrio con una menor participación de las mujeres.

Por último, se analizó también qué papel habían desempeñado hombres y mujeres como fuentes de información. Es decir, entre los nombres citados en todos los textos qué porcentaje correspondían a uno u otro sexo. En España se da la circunstancia de que en el ámbito sanitario hay bastantes mujeres, aunque también es cierto que en los cargos de máxima responsabilidad (dirección y gerencia de hospitales o de centros de investigación, por ejemplo) esta proporción no es tan alta. Por otra parte, el Ministerio de Sanidad ha estado ocupado durante una buena parte del estudio por mujeres (Celia Villalobos y Ana Pastor).

Sin embargo, a pesar de esta abundante representación femenina entre el colectivo sanitario, los resultados de nuestro análisis concluyeron que, entre los 40 522 nombres mencionadas como fuente de información en los textos sobre salud y medicina publicados entre 1997 y 2001 (algunos textos citan más de un nombre), 32 997 (81,43%) correspondían a hombres y 7203 (17,77%) a mujeres, mientras que en 322 casos (0,80%) el nombre no fue suficiente para averiguar si se trataba de un hombre o una mujer. Estos resultados implican que en temas de salud, la imagen de la figura de autoridad continúa siendo masculina.

En estudios anteriores se concluye que la representación social sobre quiénes y cómo son las «personas que hacen ciencia» podría resumirse en esta frase: «Un científico es un hombre blanco, vestido con bata blanca y con un bolsillo lleno de bolígrafos y lápices. Es de mediana edad y, o bien está calvo, o lleva gafas para compensar su miopía». El científico es, pues, «un hombre» en el imaginario colectivo, y en nada contribuye a eliminar este estereotipo el hecho de que la mayor parte de las fuentes expertas consultadas en la prensa continúen siendo hombres, a pesar de que haya suficientes mujeres especialistas como para que la proporción tienda a ser más equilibrada.

Por otra parte, el análisis de la evolución del The New York Times, a lo largo de todo un siglo (1900-1999) indica que los resultados obtenidos en nuestro entorno no se apartan demasiado de la tónica de este diario de referencia internacional. En concreto, una medida indirecta de la mención a hombres o mujeres como fuentes expertas de información en este diario era la determinación de la aparición de palabras como Doctora o Doctor. Debido a que en inglés la palabra «doctor» no distingue entre el femenino y el masculino, se determinó la frecuencia de aparición de la combinación de palabras «doctor + he says» o bien «doctor + she says». La muestra los resultados de esta búsqueda. Tal como puede apreciarse, la combinación «doctor + she says» es sistemáticamente mucho menos frecuente que la combinación «doctor + he says» y no existe indicio alguno que haga pensar que la tendencia observada durante cien años vaya a cambiar.

La información sobre salud de la mujer

La definición de lo que se entiende por información de salud es aquí un elemento esencial a tener en cuenta. Así, en el caso de The New York Times, la búsqueda de la combinación de palabras «health + men» y «health + women» ofrecía una representación que podría ser interpretada a primera vista como un aumento en el interés por la salud de la mujer, más marcado sobre todo en las últimas tres décadas del siglo XX. Sin embargo, si en lugar de la palabra «salud» (health) se estudiaba qué sucedía con la palabra «enfermedad» (disease) la gráfica variaba por completo. La explicación a esta aparente paradoja radicaba en que muchos textos centrados en temas de belleza, fitness, cuidados del cuerpo, etc., cada vez más abundantes en la prensa diaria, se acompañaban de las palabras «salud» y «mujer», siendo responsables de la primera gráfica. Sin embargo, cuando se consideraba sólo aquellos que trataban sobre «enfermedades» la proporción de textos dedicados a la mujer era mucho menor.

Para conocer cuáles fueron los centros de atención de la prensa española en relación con la salud de la mujer, se realizaron búsquedas en la base de datos de los Informe Quiral correspondientes al período 1997-2001. En concreto, se analizó la lista completa de tópicos (la cual consta de 120 categorías), extrayendo la información referente a temas que podían ser susceptibles de ser tratados desde una perspectiva de género. También se buscó la palabra «mujer» en la lista de «palabras clave» (palabras que han sido mencionadas en el texto y que resumen aspectos fundamentales del mismo). De este procedimiento resultó una reducida lista de 20 temas en los que, al menos en una ocasión, se había dado un tratamiento específico desde la perspectiva de salud de la mujer (tabla 2).

La distribución de los temas según si predominan los textos referidos explícitamente a la mujer o no, dio lugar a observaciones interesantes. Por ejemplo, no parece sorprendente que entre los primeros puestos se incluyan 5 tópicos relacionados con la sexualidad y el aparato genito-urinario, pues sin duda es lógico que se acompañen de referencias a uno u otro sexo. Sin embargo, sorprende mucho más que el segundo lugar de esta lista lo ocupe el tópico denominado «yatrogenia», un tema que, en principio, no debería tener una preferencia por un sexo u otro. Destaca también –aunque seguramente no sorprende– que los temas de belleza, estética y fitness se sitúen entre los primeros puestos.

En el otro extremo de esta lista encontramos enfermedades como el Alzheimer, el sida o la patología cardiovascular, pareciendo ilógico que se sitúen en posiciones tan bajas de la lista, dadas las implicaciones que tienen todas ellas para las mujeres.

Tratamiento periodístico según tópico (sólo se presentan los resultados más destacados)

Osteoporosis

En este caso, los textos enfocaban el tema generalmente desde una perspectiva informativa, con un uso de informaciones procedentes de revistas científicas especializadas muy superior a la media (40,91% frente al 15-28% del resto de temas sanitarios). No obstante, a pesar de la seriedad y precisión de la mayor parte de los textos, algunos titulares insistían en ideas estereotipadas («Las mujeres soldado, más frágiles que los hombres» o «Las féminas tienen el esqueleto más ligero que los varones»), representaban a la mujer en un papel de ignorante o de víctima del sistema («Muchas mujeres no saben que sus huesos han perdido densidad») o incluso llegaron a utilizar expresiones insultantes («Las morenas, gordas y velludas son menos propensas a padecer osteoporosis»).

Estrés y salud laboral

En este caso, la proporción de textos referidos específicamente a la mujer, sobre el total de piezas que trataban sobre el tema, fue muy baja (un 5%). Pero ni siquiera estos pocos temas en los que se hablaba de la mujer estaban centrados específicamente en el estrés o la salud laboral, sino que estos eran tratados de forma secundaria, dividiéndose en dos grupos: unos que informaban sobre la relación entre estrés y otras patologías propias de las mujeres (tales como el cáncer de mama) y otros que trataban sobre la asociación del estrés de la mujer con su capacidad reproductiva y su papel de madre («El estrés impide el embarazo», «El estrés puede adelantar el parto»). Por otra parte, de nuevo en este caso algunos titulares reflejan que el tema no es tratado con auténtica seriedad («El síndrome de Superwoman, el nuevo mal de las mujeres de fin de siglo, «Mujeres estresadas, mujeres sin pelo»).

Yatrogenia/efectos negativos del sistema sanitario

Se incluyen en este tópico tanto los efectos yatrogénicos de las tecnologías médicas como los errores médicos, las negligencias, la incompetencia, la falta de atención por parte del personal sanitario e investigador y, en general, los efectos negativos del sistema sanitario. Su tratamiento también es más sensacionalista que el que reciben otros temas médicos: 1) a pesar de que se trata de un tema que con frecuencia es cubierto mediante piezas informativas cortas y poco elaboradas (baja frecuencia en la utilización de refuerzo gráfico y número de fuentes de información) tiene una presencia relativamente importante en las portadas y lugares destacados de los diarios, y 2) el lenguaje utilizado para presentar la información utiliza a menudo expresiones dramáticas y radicales (muerte, condena, víctima, riesgo, fraude, culpable, etc.).

Las razones de la gran proporción de textos sobre yatrogenia que hacían referencia específica a la mujer se justificaban, por una parte, por la existencia de un grupo de textos en los que se explicaba que las mujeres sufren más a menudo los efectos negativos del sistema sanitario y, por otra, porque en este tema, a diferencia de otros, tendía a personalizarse más la información, de modo que si la víctima –o la culpable– de la negligencia había sido una mujer, este hecho acostumbraba a quedar reflejado en el texto o en el título.

La observación de que muchos titulares comenzaban por las palabras «una mujer» («una mujer muere tras someterse a una liposucción», «una mujer queda en cinta dos veces en dos meses», «una mujer muere por intoxicación metílica») hizo necesario plantearse si esta particularidad era propia de este tema o bien se producía en toda la base de datos. La búsqueda en la base de datos general de las expresiones «una mujer» y «un hombre» como comienzo de título dio como resultado un total de 73 textos para el primer caso y de 27 para el segundo, sin relación alguna con la temática a la que se refería la noticia, por lo que podía concluirse que las razones que explicaban este uso eran más propias del lenguaje periodístico al uso que del propio contenido temático. Es decir, mientras que decir que a «una mujer» le ha pasado tal cosa o tal otra parece normal en el lenguaje periodístico, la expresión «un hombre...» es mucho menos frecuente, prefiriéndose en cambio una explicación más precisa sobre quién es dicha persona («un médico», «un vecino de ...», «fulanito o menganito», etc.).

Violencia doméstica

La información en este caso procede mayoritariamente de agencias de prensa, citando como fuentes de información a víctimas, médicos, abogados y representantes de asociaciones civiles. Como sucedía con la yatrogenía, este tema recibe un tratamiento mucho más sensacionalista que otros tópicos relacionados con la salud. Esto se ve reflejado tanto en los titulares como en los textos e ilustraciones (estas últimas, más abundantes que en otros temas). En algunos casos se entremezcla la función informativa con juicios de valor: «Da la impresión de que las mujeres están siempre como ‘sufridoras’ o como testigos. Pero no es así». «Amores que matan». «Pululaban somnolientas». «Viaje al infierno de los malos tratos».

Conclusiones

Las líneas generales y las decisiones finales sobre asuntos de redacción corren a cargo de hombres en la mayor parte de los casos, en los diarios estudiados. En el caso concreto de la información sobre salud, el reparto de sexos está más equilibrado, pero a pesar de ello la proporción de textos firmados por hombres sigue siendo superior a la de mujeres. Habría que estudiar quién hay detrás de aquellos textos que no aparecen firmados o llevan como firma «redacción» o «agencia».

Las fuentes de información mencionadas en la prensa en relación con temas de salud son mayoritariamente masculinas (cuatro de cada cinco nombres mencionados corresponden a hombres), a pesar de que las mujeres representan un colectivo muy importante en el conjunto del sistema sanitario y de que durante buena parte del período de estudio dos mujeres han ocupado el cargo de máxima responsabilidad dentro del Ministerio de Sanidad, acumulando un número de citas considerable.

El aparente aumento del interés por el tema general de «salud y mujer» puede estar reflejando, como en el caso de The New York Times, en un simple aumento de la atención hacia temas que mencionan la salud como excusa, no como auténtico objetivo informativo (por ejemplo, en textos que tratan sobre belleza, cuidado del cuerpo, fitness o estética). Tampoco en los diarios estudiados en la muestra española se observa un interés notable por las cuestiones de salud de la mujer, a la vista de la pequeña proporción de textos que se refieren específicamente a este tema.

Entre los temas en los que más a menudo se hace referencia a las particularidades de la mujer se incluyen algunos en los que la explicación biológica parece clara (sexualidad, reproducción, trastornos del sistema genito-urinario, etc.) junto a otros temas en los que no existe una justificación biológica, sino social (la yatrogenia y los errores médicos, las cuestiones relacionadas con la belleza o el cuidado del cuerpo y la violencia doméstica). Un gran número de patologías que tienen implicaciones más graves y frecuentes en las mujeres que en los hombres son cubiertas por la prensa sin reflejar estas diferencias específicas.

El lenguaje y el tipo de cobertura periodística dado a determinados temas permite afirmar que aún se siguen reproduciendo determinados estereotipos que distorsionan la información y contribuyen a perpetuar ciertos roles sociales.

Recomendaciones

I. Desde todos los sectores implicados en la información sanitaria debería buscarse una repartición más equitativa en la responsabilidad de la información pues sin duda redundaría en una mayor calidad y en una visión menos sesgada de la salud. Para ello, es imprescindible que: a) en las redacciones se persiga la paridad o se «presione» (en el mejor sentido de la palabra) para que las mujeres accedan a los puestos más altos dentro del organigrama. Esta recomendación debiera ser obligada en el caso de los medios de comunicación de titularidad pública (por ejemplo, algunas televisiones); b) se haga un esfuerzo «activo» para salir del círculo rutinario de fuentes de información, incluyendo a más voces de mujeres (obviamente, manteniendo los criterios de expertisse y competencia). Este esfuerzo debe hacerse tanto por parte del periodista que busca información, como por parte de las instituciones proveedoras de ésta (hospitales, universidades, centros de investigación, industria y administración, fundamentalmente).

II. Siempre que sea posible, se debería incluir una visión de género en cualquier información sobre salud, especialmente en aquellos casos en los que es evidente que la gravedad o la prevalencia de una enfermedad está muy relacionada con el hecho de ser hombre o mujer.

III. Debe evitarse la inclusión injustificada de adjetivos, expresiones o ilustraciones que fomenten la persistencia de imágenes estereotipadas de mujeres y hombres, especialmente si resultan insultantes o trivializan patologías que pueden ser graves.

IV. Si se detecta un tratamiento injusto o poco apropiado de la información sobre salud, éste debería denunciarse, utilizando para ello aquellos espacios destinados para la opinión de las personas ajenas a la redacción (artículos de opinión, cartas al director, etc.).

Agradecimientos

Este estudio ha sido realizado gracias al apoyo de MSD, en el marco de un convenio con el Observatori de la Comunicació Científica de la Universitat Pompeu Fabra cuyo objetivo principal es fomentar el debate y mejorar la información sobre la salud de la mujer. El Informe Quiral, centrado en el estudio de la representación de la salud y la medicina en la prensa diaria, es fruto de la colaboración entre el Observatori de la Comunicació Científica y la Fundación Vila Casas.

[Este artículo ha sido publicado en la revista Quark. Mujeres y hombres: salud, ciencia y tecnología, número monográfico basado en el primer congreso «Mujeres y hombres: salud, ciencia y tecnología», celebrado en Barcelona el 20 y 21 de febrero del 2003, y fue presentado durante las actividades de la Setmana de la ciencia 2003 de Cataluña].

Gemma Revuelta de la Poza  es Licenciada en Medicina por la Universidad de Barcelona y Máster en Comunicación Científica, especialidad Medicina, por la Universidad Pompeu Fabra (UPF). Profesora asociada de Comunicación Científica (Biología) y Periodismo Científico (Periodismo) en la Universidad Pompeu Fabra. Subdirectora del  Observatorio de la Comunicación Científica y Médica (UPF). Investigadora del Instituto Municipal de Investigación Médica (IMIM, Barcelona).

Más información en Biomedia:
La revista Quark sobre política científica genera un gran debate sobre la ciencia en España, Raimundo Roberts (14/06/02)
Objetivo: reducir las diferencias de género en la investigación europea, Raimundo Roberts (14/02/03)
Dossier: Ciencia y sociedad

Más información en la red:
Revista Quark, Ciencia, Medicina, Comunicación y Cultura: http://www.imim.es/quark


Tabla I Organigrama de los distintos niveles de importancia en los cinco diarios de mayor tirada del país

 

ABC

El Mundo

El País

El Periódico

La Vanguardia

Nivel 1

80% hombres

20% mujeres

100% hombres

100% hombres

100% hombres

100% hombres

Nivel 2

100% hombres

100% hombres

100% hombres

88,88% hombres
11,11%
mujeres

85,71% hombres
14,29%
mujeres

Nivel 3

Sólo se publican las iniciales de los nombres

No aparece esta información en el organigrama

81,82% hombres
18,18% mujeres

 

87,50% hombres
12,50% mujeres

84,85% hombres
15,15% mujeres

Nivel 4

No aparece esta información en el organigrama

No aparece esta información en el organigrama

No aparece esta información en el organigrama

No aparece esta información en el organigrama

No aparece esta información en el organigrama

 

Tabla II Temas en los que se mencionaba explícitamente a la mujer, dentro del conjunto de temas sanitarios publicados entre 1997 y 2001

Tema

Nº de textos

Con alguna referencia a la mujer

%

Ablación

33

33

100

Yatrogenia

239

181

76

Esterilización

88

43

49

Salud sexual y reproductiva 2047 724 35

Incontinencia urinaria

24

8

33

Fittness/belleza/estética

42

14

33

Violencia doméstica

46

15

33

Enfermedades de transmisión sexual

28

7

25

Cáncer

2502

458

18

Adicciones

50

9

18

Alimentación

2031

367

18

Osteoporosis

132

22

17

Migraña

52

4

8

Tabaquismo

1526

101

7

Cuidadores

35

2

6

Sida

2036

118

6

Enfermedades cardiovasculares

643

38

6

Ansiedad /nerviosismo/ salud laboral

291

15

5

Política sanitaria

909

44

5

Alzheimer

311

6

2

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