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| Portada | Dossier | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones Genómica funcional: primera inactivación genética de un organismo
Biomedia (Barcelona). Una vez más, el gusano Caenorhabditis elegans se ha convertido en protagonista de las
investigaciones científicas en biología. En esta ocasión, científicos ingleses
lo han utilizado como blanco en sus estudios sobre RNA interferente (RNAi*), logrando inactivar mediante este
sistema más del ochenta por ciento de sus genes. Como otros organismos
utilizados como modelo en investigación, C.
elegans comparte muchos de sus genes (en este caso, más de la mitad) con el
ser humano y al desactivarlos es posible analizar las funciones que desempeñan
no sólo en el organismo de estudio, sino también en el hombre. El trabajo,
publicado en la revista Nature, lleva a la práctica la genómica
funcional, es decir, la comprensión de la función de cada uno de los genes de
un ser vivo, utilizando RNAi. El gusano C. elegans tiene cerca de 19 000 genes,
12 000 menos que el ser humano. Usando RNAi, el grupo de Julie Ahringer, de la Universidad de Cambridge, Gran Bretaña,
logró inactivar 16 757, es decir, más del 86 por ciento de los genes del
nematodo. Para llevar a cabo este
trabajo, los investigadores sintetizaron trozos de RNA de doble cadena para
cada gen conocido. Este RNA de doble cadena posee, entre otras características,
la capacidad de adherirse funcionando como RNAi al RNA mensajero*
e impedir que se sinteticen las proteínas para las que codifica. De este modo,
los investigadores pueden anular la expresión de uno o varios genes de forma
muy eficiente. Para desarrollar esta
investigación, se introdujeron RNA de doble cadena específicos para cada gen en
más de 16 000 bacterias, que sirvieron de alimento a los gusanos. Las
bacterias, de esta forma, sirvieron de «cápsulas» para introducir el RNAi en C.
elegans. A partir de los fenotipos de
los gusanos resultantes, se pudo identificar la función de cerca del 10 por
ciento de los genes, de los que sólo se conocía la tercera parte. Además, la
información sobre los RNA utilizados está disponible en una biblioteca del RNAi
del gusano, abierta a todos los investigadores en http://www.wormbase.org/. Otros investigadores
presentaron, en el mismo número de Nature, un estudio del genoma del C.
elegans utilizando la base de datos del RNAi citada, con la que estudiaron
las rutas metabólicas relacionadas con el desarrollo de la grasa. El grupo de
Gary Ruvkun, de la Universidad
de Harvard, identificó 305 genes que reducen la gordura y ciento doce
«inactivaciones» que incrementan el almacenamiento de grasa. Muchos de estos
genes codifican para receptores conocidos, canales de transporte y quinasas,
posibles candidatos para el desarrollo de medicamentos. Más información en Biomedia: |
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