Portada | Dossier | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones

Ciencia en los medios de comunicación ¿Cómo estamos por Europa?

Vladimir de Semir 30/05/03

Biomedia (Barcelona). Los medios de comunicación se han convertido en una pieza fundamental para la transmisión del conocimiento científico al público y para la configuración de una cultura científica en la sociedad. Jane Gregory y Steve Miller en su publicación Science in Public1 nos recuerdan que «incluso los museos científicos más importantes, como por ejemplo el Museo de Historia Natural de Londres, sólo pueden esperar tener tantos visitantes en todo un año como los que ven una única edición del programa semanal divulgativo Horizon (BBC) de televisión».

El Eurobarómetro «Europeos, ciencia y tecnología» de diciembre del 2001 ha mostrado claramente cuáles son las fuentes de información –no excluyentes entre sí– sobre temas científicos para los ciudadanos de los estados miembro de la UE:

TV: 60.3%
Prensa: 37%
Radio: 27,3%
Escuela y universidad: 22,3%
Periódicos científicos: 20,1%
Internet: 16,7%

Los medios de comunicación han sustituido por tanto prácticamente de forma exclusiva la diversificación de las muchas fuentes de información que alimentaron los primeros días de la transmisión del conocimiento científico en siglos anteriores. Otros datos avalan este hecho: 85,8% de los habitantes de grandes ciudades reciben información sobre avances científicos, médicos y tecnológicos de la televisión, la prensa, periódicos o revistas especializadas, radio e Internet, y sólo un grupo limitado de personas incorpora los libros, las conferencias sobre divulgación científica y las visitas a los museos de ciencia como fuentes adicionales en su acceso a la cultura científica2.

En el ámbito europeo, existen pocos estudios sobre cómo los medios de comunicación transmiten temas científicos a la sociedad, pero hay diversos trabajos que determinan que los medios de comunicación trivializan en exceso la información científica y tienden a convertir las noticias científicas en un espectáculo. Fundamentalmente por el fast thinking que imponen los medios audiovisuales, tal como lo definió el sociólogo francés Pierre Bourdieu3, independientemente del grado de dificultad que la recontextualización del discurso científico plantea a la divulgación de las ciencias. Esto con frecuencia reconvierte a las noticias científicas en simples anécdotas y puede comportar un cierto grado de desinformación4.

Por otro lado, es patente que el volumen de noticias científicas que aparecen en los medios de comunicación ha aumentado de forma considerable en los últimos años. Un buen ejemplo empírico lo tenemos en el proyecto denominado «Informe Quiral» que cubre las  noticias sobre medicina y salud publicadas en los cinco periódicos españoles más leídos (El País, ABC, El Mundo, La Vanguardia y El Periódico)5. Este estudio pone de relieve que el número de noticias médicas y sobre salud ha experimentado la siguiente evolución desde 1997:

1997

1998

1999

2000

2001

2002

5.984

8.706

11.135

11.945

11.199

15.037

Así pues, entre 1997 y 1999, el número de noticias sobre medicina y salud se dobló en la prensa española, para estabilizarse posteriormente hasta el 2001 y volver a dar un salto cuantitativo significativo en el 2002 (los criterios de selección de noticias fueron obviamente los mismos y abarcaron desde noticias breves hasta artículos de opinión).

El estudio revela asimismo el hecho de que el número de periodistas especializados en los periódicos mencionados casi no ha variado. Esto significa que algunos redactores científicos han tenido que gestionar y elaborar prácticamente 200 artículos, concretamente en el año 2000. El problema fundamental en este punto es evidente: ¿Se pueden mantener las normas de calidad sin invertir en recursos humanos? ¿Los periodistas aplican las suficientes normas de calidad, rigor y profundidad cuando es necesario cubrir un número tan grande de noticias? ¿Diversifican suficientemente sus fuentes en beneficio de una mejor información?

Todo ello en una coyuntura en la que se están produciendo cambios profundos en la difusión de las noticias sobre ciencia. El uso de Internet y los comunicados de prensa transmitidos por correo electrónico han supuesto un notable aumento en las noticias que se distribuyen desde fuentes originales como son las revistas especializadas y que constituyen una referencia para los periodistas. Un trabajo de análisis publicado por The Journal of the American Medical Association 6 señalaba que los periodistas están claramente influidos por los comunicados de prensa de estas revistas (press releases), aspecto que influye de forma determinante en la simplificación de los mensajes que llegan al público. Al mismo tiempo, se debería reflexionar sobre si todos los temas que aparecen en estas revistas de referencia son realmente importantes o buscan simplemente un cierto impacto mediático, proceso que a medio y largo plazo puede afectar de forma negativa a la divulgación de la ciencia y a la imagen que el público se hace del avance científico. En 1995, cuando Philip Campbell se convirtió en director de Nature en sustitución de John Maddox declaró, «Nature continuará su búsqueda de la excelencia científica y del impacto periodístico»7. ¿Son estos dos objetivos realmente compatibles para una publicación científica de referencia?

En este contexto, si examinamos la situación en España, con una población de aproximadamente 40 millones de ciudadanos, los datos de audiencia acumulada publicados por el Estudio General de Medios (septiembre del 2001) fueron los siguientes:

31,1 millones ven la televisión
18,6 millones leen revistas
18,1 millones escuchan la radio
12,5 millones leen el periódico
6,5 millones navegan por Internet
3,6 millones van al cine

El Estudio General de Medios afirma que en España, del total de lectores de revistas existen aproximadamente 5,5 millones de personas que compran específicamente revistas de divulgación, y el número puede aumentar hasta 7,5 millones si se incluyen las revistas especializadas en ordenadores e Internet. Es muy significativo el hecho de que las revistas más vendidas en España (Pronto, Hola y Lecturas) vayan dirigidas a temas que se clasifican como «femeninos» y sobre «el corazón», pero que la cuarta en esta clasificación de las más vendidas sea Muy Interesante, una revista de divulgación científica que mensualmente distribuye casi 300 000 ejemplares. Podemos afirmar con seguridad que Muy Interesante es una de las revistas a través de la que muchas personas (especialmente jóvenes lectores) se interesan por temas científicos, incluso si este interés empieza a un nivel claramente popular, que más adelante puede dirigirles a la búsqueda de información científica en otros medios de comunicación. Datos de la revista profesional sobre medios de comunicación españoles Noticias de la Comunicación (marzo del 2002) muestran que la distribución de difusión acumulada por segmentos temáticos está encabezada por las llamadas «revistas femeninas», que suman 2 642 636 ejemplares (el 20,9% del mercado), y en segundo lugar figuran las publicaciones de «decoración» con 1 682 562 ejemplares (13,3%), ocupando el tercer lugar las publicaciones de divulgación científica, con 1 118 841 ejemplares, es decir, el 8,9 % del mercado. Por lo tanto, podemos afirmar que la divulgación científica goza de buena salud en el campo de las revistas, y no olvidemos que éste es sin duda un buen indicador del interés general del público ya que implica una actitud activa de compra selectiva, a diferencia de los diarios en los que los motivos de compra pueden ser muy variados o en el de la televisión que en buena parte corresponde a una acción pasiva de la audiencia aunque comporte la elección de un determinado programa.

¿Qué ocurre, pues, con la información científica en televisión, el mayor vehículo potencial de diseminación cultural? No existen estudios concretos sobre la presencia de ciencia en programas e informativos, pero según un reciente análisis de la revista Consumer 8, los telediarios españoles dedican en promedio el 45% de su tiempo a deportes y política –casi en partes iguales–, y sólo un 3,1% a la sanidad, un 2,3% al medio ambiente, y un 2,1% a la ciencia. Sumados los promedios, los temas relacionados con ciencia, medio ambiente, salud, sanidad y consumo disponen casi del mismo tiempo que el que se dedica a sucesos, o sea menos del 9% del total. Según los autores, «las conclusiones, aunque no sorprendan a nadie, invitan a una seria reflexión», ya que mientras el deporte y la política ocupan cerca de la mitad del tiempo de los informativos, otros temas de interés social apenas superan promedios del 3%.

El estudio fue realizado grabando los informativos de mediodía y de la primera edición nocturna de 15 cadenas de televisión, nacionales y autonómicas. Analizaron 15 700 noticias entre mayo y junio del 2001, lo que significó la grabación de más de 500 horas de informativos. De aquí, extrajeron los contenidos, el origen y ámbito de las informaciones, más el tiempo dado a la publicidad durante los telediarios.

Para clasificar las noticias se establecieron 16 temas. Después de los dos tópicos estrella: política y deportes, que acaparan la mitad del tiempo informativo, siguen cinco temas de interés medio: cultura, economía, sociedad, meteorología y sucesos, con promedios de entre el 7% y el 10% y por último, los otros nueve temas incluidos en el estudio, que representan un 17% del total.

Como destaca el informe, «si se consideran las noticias culturales, sociales, de salud, de consumo, de seguridad, de medio ambiente y meteorológicas» como las más cercanas al ciudadano, «las cadenas más alejadas de éste son Canal+, ETB2 de Euskadi, Antena 3 y TVG de Galicia», sin que ninguna cadena destaque por ser cercana al ciudadano.

En los ámbitos nacional y autonómico los resultados muestran porcentajes similares: ocho cadenas dedican más tiempo a deportes, y siete a política, aunque éste es el tema que en su totalidad acapara más minutos. Cabe destacar la excepción de TVE 2 en la cual, el segundo tema en importancia –después de la política– es la cultura, con un 21%, mientras que los deportes alcanzan sólo un 9%. En ciencia, sanidad y medio ambiente es la primera del ranking, dedicándoles un 11,1% de total de información.

A la luz de los resultados del estudio, parece contradictoria la poca importancia dada por los informativos a temas como la ciencia y la salud frente al esfuerzo de las políticas públicas europeas, que intentan fomentar el conocimiento de la ciencia y la tecnología entre los ciudadanos. La propia Comisión Europea está desarrollando campañas para acercar la ciencia y la tecnología al ciudadano, con el objetivo de lograr que en el año 2010, Europa se convierta en «la economía más dinámica basada en el conocimiento», según palabras del comisionado europeo de Investigación, Philippe Busquin. Pero al parecer, aún falta mucho camino por recorrer para que la ciencia, la salud y otros temas relacionados pasen a formar parte, al menos en España, del grupo de temas a los que los ciudadanos tienen fácil acceso desde los medios de mayor influencia.

Mientras tanto, como sugieren los realizadores del estudio, deberíamos pensar en las causas que explican por qué entre los temas de interés de una sociedad desarrollada como la española pesan más los sucesos dramáticos o los tratados por la prensa del corazón que las informaciones sobre la salud y la ciencia, que paradójicamente se espera que sean los pilares de la economía nacional y europea dentro de pocos años.

Más información en Biomedia:
Dossier: Comunicación
Federico Mayor Zaragoza: «Conocer para predecir, prever y comunicar soluciones», Raimundo Roberts, 19/07/02

Más información en los medios:
«Deporte y política acaparan cerca de la mitad de los telediarios», Consumer: http://revista.consumer.es/web/es/20020901/actualidad/tema_de_portada/50458.jsp
Resumen general de resultados EGM (Estudio General de Medios) de la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación: http://www.aimc.es/aimc/html/egm/egm2.html  Documentos de referencia del OCC-UPF. Plan de acción «Ciencia y Sociedad» y Eurobarómetro «Europeans, Science & Tecnology»: http://www.upf.es/occ/cat/Docref1.htm


Notas
1. Gregory, J., Miller, S.: Science in Public: Communication, Culture and Credibility, Nueva York, Plenum Press, 1998: página 211.
2. Encuesta de la Concejalía Ciudad del Conocimiento - Ayuntamiento de Barcelona, septiembre del 2001.
3. Bourdieu P.: «Sur la télévision», París, Raisons d’Agir Éditions, 1996.
4. Véase:
House of Lords (2000)
Science and Technology Third repor
De Semir, Vladimir: «Periodismo científico, un discurso a la deriva», Revista iberoamericana de Discurso y Sociedad, 2 (2).
Tristani-Potteaux, Françoise: «Du laboratoire au citoyen: les trois étapes de la communication scientifique», CNRS Info 2001; 394, Spécial 20 ans d’information et de médiation scientifique
5. Informe Quiral: Medicina,Comunicación y Sociedad (1997, 1998, 1999, 2000 y 2001), Barcelona, Observatorio de la Comunicación Científica-Universidad Pompeu Fabra y Fundación Privada Vila Casas.
6. De Semir, V.; Ribas, C.; Revuelta,G.: «Press Releases of Science Journal Articles and Subsequent Newspaper Stories on the Same Topic», JAMA 1998, 280 (3)
7. Editorial de Nature, 14 de diciembre de 1995.
8. Consumer, revista del consumidor que edita el Grupo Eroski, septiembre 2002.

Arriba

Portada


Dossier | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones

(C) BIOMEDIA es una publicación del OCC (UPF) y RUBES EDITORIAL