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| Portada | Dossier | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones Ciencia en los medios de comunicación ¿Cómo estamos por Europa?
Biomedia (Barcelona). Los medios de comunicación se han convertido en una
pieza fundamental para la transmisión del conocimiento científico al público y
para la configuración de una cultura científica en la sociedad. Jane Gregory y
Steve Miller en su publicación Science in Public1 nos recuerdan que «incluso los museos
científicos más importantes, como por ejemplo el Museo de Historia Natural de
Londres, sólo pueden esperar tener tantos visitantes en todo un año como los
que ven una única edición del programa semanal divulgativo Horizon (BBC) de televisión». El Eurobarómetro «Europeos,
ciencia y tecnología» de diciembre del 2001 ha mostrado claramente cuáles son
las fuentes de información –no excluyentes entre sí– sobre temas científicos
para los ciudadanos de los estados miembro de la UE: Los medios de comunicación
han sustituido por tanto prácticamente de forma exclusiva la diversificación de
las muchas fuentes de información que alimentaron los primeros días de la
transmisión del conocimiento científico en siglos anteriores. Otros datos
avalan este hecho: 85,8% de los habitantes de grandes ciudades reciben
información sobre avances científicos, médicos y tecnológicos de la televisión,
la prensa, periódicos o revistas especializadas, radio e Internet, y sólo un
grupo limitado de personas incorpora los libros, las conferencias sobre
divulgación científica y las visitas a los museos de ciencia como fuentes
adicionales en su acceso a la cultura científica2. En el ámbito europeo,
existen pocos estudios sobre cómo los medios de comunicación transmiten temas
científicos a la sociedad, pero hay diversos trabajos que determinan que los
medios de comunicación trivializan en exceso la información científica y tienden
a convertir las noticias científicas en un espectáculo. Fundamentalmente por el
fast thinking que imponen los medios
audiovisuales, tal como lo definió el sociólogo francés Pierre Bourdieu3, independientemente del grado de
dificultad que la recontextualización del discurso científico plantea a la
divulgación de las ciencias. Esto con frecuencia reconvierte a las noticias
científicas en simples anécdotas y puede comportar un cierto grado de
desinformación4. Por otro lado, es patente
que el volumen de noticias científicas que aparecen en los medios de
comunicación ha aumentado de forma considerable en los últimos años. Un buen
ejemplo empírico lo tenemos en el proyecto denominado «Informe Quiral» que
cubre las noticias sobre medicina y
salud publicadas en los cinco periódicos españoles más leídos (El País, ABC, El Mundo, La Vanguardia y El Periódico)5. Este estudio pone de relieve que el
número de noticias médicas y sobre salud ha experimentado la siguiente
evolución desde 1997: 1997 1998 1999 2000 2001 2002 5.984 8.706 11.135 11.945 11.199 15.037 Así pues, entre 1997 y 1999,
el número de noticias sobre medicina y salud se dobló en la prensa española,
para estabilizarse posteriormente hasta el 2001 y volver a dar un salto
cuantitativo significativo en el 2002 (los criterios de selección de noticias
fueron obviamente los mismos y abarcaron desde noticias breves hasta artículos
de opinión). El estudio revela asimismo
el hecho de que el número de periodistas especializados en los periódicos
mencionados casi no ha variado. Esto significa que algunos redactores
científicos han tenido que gestionar y elaborar prácticamente 200 artículos,
concretamente en el año 2000. El problema fundamental en este punto es
evidente: ¿Se pueden mantener las normas de calidad sin invertir en recursos
humanos? ¿Los periodistas aplican las suficientes normas de calidad, rigor y
profundidad cuando es necesario cubrir un número tan grande de noticias?
¿Diversifican suficientemente sus fuentes en beneficio de una mejor
información? Todo ello en una coyuntura
en la que se están produciendo cambios profundos en la difusión de las noticias
sobre ciencia. El uso de Internet y los comunicados de prensa transmitidos por
correo electrónico han supuesto un notable aumento en las noticias que se
distribuyen desde fuentes originales como son las revistas especializadas y que
constituyen una referencia para los periodistas. Un trabajo de análisis
publicado por The Journal of the American Medical
Association 6 señalaba que los periodistas
están claramente influidos por los comunicados de prensa de estas revistas (press releases), aspecto que influye de
forma determinante en la simplificación de los mensajes que llegan al público.
Al mismo tiempo, se debería reflexionar sobre si todos los temas que aparecen
en estas revistas de referencia son realmente importantes o buscan simplemente
un cierto impacto mediático, proceso que a medio y largo plazo puede afectar de
forma negativa a la divulgación de la ciencia y a la imagen que el público se
hace del avance científico. En 1995, cuando Philip Campbell se convirtió en
director de Nature en sustitución de John Maddox
declaró, «Nature continuará su
búsqueda de la excelencia científica y del impacto periodístico»7. ¿Son estos dos objetivos realmente
compatibles para una publicación científica de referencia? En este contexto, si
examinamos la situación en España, con una población de aproximadamente 40
millones de ciudadanos, los datos de audiencia acumulada publicados por el
Estudio General de Medios (septiembre del 2001) fueron los siguientes: El Estudio General de Medios
afirma que en España, del total de lectores de revistas existen aproximadamente
5,5 millones de personas que compran específicamente revistas de divulgación, y
el número puede aumentar hasta 7,5 millones si se incluyen las revistas especializadas
en ordenadores e Internet. Es muy significativo el hecho de que las revistas
más vendidas en España (Pronto, Hola
y Lecturas) vayan dirigidas a temas
que se clasifican como «femeninos» y sobre «el corazón», pero que la cuarta en
esta clasificación de las más vendidas sea Muy Interesante, una revista de
divulgación científica que mensualmente distribuye casi 300 000 ejemplares.
Podemos afirmar con seguridad que Muy
Interesante es una de las revistas a través de la que muchas personas
(especialmente jóvenes lectores) se interesan por temas científicos, incluso si
este interés empieza a un nivel claramente popular, que más adelante puede
dirigirles a la búsqueda de información científica en otros medios de
comunicación. Datos de la revista profesional sobre medios de comunicación
españoles Noticias
de la Comunicación (marzo del 2002) muestran que la distribución de
difusión acumulada por segmentos temáticos está encabezada por las llamadas
«revistas femeninas», que suman 2 642 636 ejemplares (el 20,9% del mercado), y
en segundo lugar figuran las publicaciones de «decoración» con 1 682 562
ejemplares (13,3%), ocupando el tercer lugar las publicaciones de divulgación
científica, con 1 118 841 ejemplares, es decir, el 8,9 % del mercado. Por lo
tanto, podemos afirmar que la divulgación científica goza de buena salud en el
campo de las revistas, y no olvidemos que éste es sin duda un buen indicador
del interés general del público ya que implica una actitud activa de compra
selectiva, a diferencia de los diarios en los que los motivos de compra pueden
ser muy variados o en el de la televisión que en buena parte corresponde a una
acción pasiva de la audiencia aunque comporte la elección de un determinado
programa. ¿Qué ocurre, pues, con la
información científica en televisión, el mayor vehículo potencial de
diseminación cultural? No existen estudios concretos sobre la presencia de
ciencia en programas e informativos, pero según un reciente análisis de la
revista Consumer 8,
los telediarios españoles dedican en promedio el 45% de su tiempo a deportes y
política –casi en partes iguales–, y sólo un 3,1% a la sanidad, un 2,3% al
medio ambiente, y un 2,1% a la ciencia. Sumados los promedios, los temas
relacionados con ciencia, medio ambiente, salud, sanidad y consumo disponen
casi del mismo tiempo que el que se dedica a sucesos, o sea menos del 9% del
total. Según los autores, «las conclusiones, aunque no sorprendan a nadie,
invitan a una seria reflexión», ya que mientras el deporte y la política ocupan
cerca de la mitad del tiempo de los informativos, otros temas de interés social
apenas superan promedios del 3%. El estudio fue realizado
grabando los informativos de mediodía y de la primera edición nocturna de 15
cadenas de televisión, nacionales y autonómicas. Analizaron 15 700 noticias
entre mayo y junio del 2001, lo que significó la grabación de más de 500 horas
de informativos. De aquí, extrajeron los contenidos, el origen y ámbito de las
informaciones, más el tiempo dado a la publicidad durante los telediarios. Para clasificar las noticias
se establecieron 16 temas. Después de los dos tópicos estrella: política y
deportes, que acaparan la mitad del tiempo informativo, siguen cinco temas de
interés medio: cultura, economía, sociedad, meteorología y sucesos, con
promedios de entre el 7% y el 10% y por último, los otros nueve temas incluidos
en el estudio, que representan un 17% del total. Como destaca el informe, «si
se consideran las noticias culturales, sociales, de salud, de consumo, de
seguridad, de medio ambiente y meteorológicas» como las más cercanas al
ciudadano, «las cadenas más alejadas de éste son Canal+, ETB2 de Euskadi,
Antena 3 y TVG de Galicia», sin que ninguna cadena destaque por ser cercana al
ciudadano. En los ámbitos nacional y
autonómico los resultados muestran porcentajes similares: ocho cadenas dedican
más tiempo a deportes, y siete a política, aunque éste es el tema que en su
totalidad acapara más minutos. Cabe destacar la excepción de TVE 2 en la cual,
el segundo tema en importancia –después de la política– es la cultura, con un
21%, mientras que los deportes alcanzan sólo un 9%. En ciencia, sanidad y medio
ambiente es la primera del ranking,
dedicándoles un 11,1% de total de información. A la luz de los resultados
del estudio, parece contradictoria la poca importancia dada por los
informativos a temas como la ciencia y la salud frente al esfuerzo de las
políticas públicas europeas, que intentan fomentar el conocimiento de la
ciencia y la tecnología entre los ciudadanos. La propia Comisión Europea está
desarrollando campañas para acercar la ciencia y la tecnología al ciudadano,
con el objetivo de lograr que en el año 2010, Europa se convierta en «la
economía más dinámica basada en el conocimiento», según palabras del
comisionado europeo de Investigación, Philippe Busquin. Pero al parecer, aún
falta mucho camino por recorrer para que la ciencia, la salud y otros temas
relacionados pasen a formar parte, al menos en España, del grupo de temas a los
que los ciudadanos tienen fácil acceso desde los medios de mayor influencia. Mientras tanto, como
sugieren los realizadores del estudio, deberíamos pensar en las causas que
explican por qué entre los temas de interés de una sociedad desarrollada como
la española pesan más los sucesos dramáticos o los tratados por la prensa del
corazón que las informaciones sobre la salud y la ciencia, que paradójicamente
se espera que sean los pilares de la economía nacional y europea dentro de
pocos años. Más información en
Biomedia: Más información en los
medios: |
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