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AIDS 2002 – BARCELONA |
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| Catherine Pérez | 28/06/02 |
Biomedia (Barcelona). El sida se ha convertido en la
enfermedad más devastadora de las últimas décadas. Desde el comienzo de la
epidemia más de 60 millones de personas se han infectado por el virus del
HIV/sida, y constituye actualmente la primera causa de muerte en el África
subsahariana, y la cuarta causa a escala mundial. Según ONUSIDA, a finales del año 2001 se estimaba
que había 40 millones de personas en el mundo viviendo con el HIV, de las
cuales 19,6 millones eran hombres, 17,6 mujeres y 2,7 niños menores de 15 años.
Las vías de transmisión del HIV se
conocen bien desde el comienzo de la epidemia y, por tanto, también sus
mecanismos de prevención. Las tres posibles vías de contagio son: por
transmisión sexual, a través de contacto sexual oral, vaginal o anal en
relaciones hetero y homosexuales con personas seropositivas; por exposición a
sangre infectada, por la utilización de agujas y objetos cortantes previamente
infectados, tal como sucede con usuarios de drogas por vía parenteral,
accidentalmente por inoculación en el ambiente sanitario y por transfusión de
sangre o hemoderivados; y, por último, por lo que se denomina transmisión vertical o materno-infantil. Como se
aprecia, en el contagio del HIV tiene un papel determinante el comportamiento
de las personas. Y la prevención consiste precisamente en el abandono de los
comportamientos de riesgo, y la adopción y mantenimiento de comportamientos
preventivos. Ante esta situación la primera acción que se nos ocurre para
evitar que las personas se infecten es informar sobre los mecanismos de
transmisión y la manera de prevenir la infección, es decir evitando los
comportamientos de riesgo. Las primeras iniciativas de prevención de la
infección se orientaron a «informar» y «sensibilizar» a la población más vulnerable.
Pronto se constató que dicha estrategia era poco efectiva y, al igual que
sucede con otros problemas de salud se comprobó que la información es una
condición necesaria, pero no suficiente, para cambiar comportamientos. Ello es
debido a que los comportamientos vienen determinados por múltiples componentes,
además de la información. Intervienen la percepción de vulnerabilidad y de
gravedad de la enfermedad, la percepción de la norma social, la opinión de las
personas de referencia, las actitudes ante la salud, la capacidad de decidir,
de comunicación con la pareja, la falta o presencia de habilidades concretas
para adoptar conductas saludables, etc. Según las diferentes teorías
explicativas del comportamiento ponen más énfasis en uno u otro determinantes.
Estas teorías (modelo de creencias sobre la salud; teoría de la acción
razonada; etapas del cambio, teoría social cognitiva, teoría de la difusión e
innovación, etc.) han sido especialmente útiles como marco de referencia para
desarrollar y evaluar programas de prevención. En la
prevención del HIV/sida hay que actuar a diferentes niveles: ·
Nivel individual. Implica la promoción de actitudes de sexo más seguro, de
habilidades, de presión de grupo, de toma de decisiones, de reducción de daño,
del la prueba del HIV en el marco de consejo asistido, etc. ·
Nivel familiar o de pareja. Promueve la comunicación entre padres y
adolescentes, y entre los miembros de una pareja; el desarrollo de la
autoeficacia, la toma decisiones, el retraso de las relaciones sexuales, etc. ·
Nivel comunitario. Incide a través de
actividades sociales, en pequeños grupos y en colectivos específicos que
diseñan ellos mismos las estrategias de prevención. Tiene un papel relevante la
formación a través de iguales («peers»)
y de líderes comunitarios. ·
Nivel sanitario. Se promueve el diagnóstico y
tratamiento de enfermedades de transmisión sexual, del HIV y la prevención de
la transmisión perinatal. ·
Nivel político y legal. Aborda factores
estructurales, de pobreza, de discriminación, políticos, leyes sancionadoras
posesión y distribución material estéril de inyección, etc. Las estrategias de prevención deben estar diseñadas de forma específica
para colectivos específicos. Los grandes grupos de interés son: jóvenes y
adolescentes, mujeres, personas que se inyectan drogas, hombres que tienen
relaciones sexuales con otros hombres, profesionales del sexo y sus clientes. Previamente a la introducción sobre los conceptos básicos en los que se
basa la prevención del HIV/sida, se comentarán los temas de especial interés en
la próxima Conferencia Internacional del Sida en este contexto. Estos son los
temas prioritarios que un grupo de expertos, miembros de comité científico de
la organización de la XIV Conferencia
Internacional del Sida - Barcelona 2002, consensuaron como prioritarios a
abordar en el programa de la conferencia: ·
Intervenciones sociales y conductuales para mujeres, para jóvenes, para
personas viviendo con HIV, para población migrante, para hombres heterosexuales,
para consumidores de alcohol y usuarios de drogas no inyectables, profesionales
del sexo. ·
Prueba del HIV (HIV
testing and counselling). ·
Estrategias de reducción de daño. ·
Vacunas preventivas. ·
Microbicidas. ·
Preservativos y otras barreras físicas y químicas. ·
Intervenciones terapéuticas para prevenir la transmisión perinatal. ·
Efecto del tratamiento del HIV en la prevención. ·
Metaanálisis y revisiones sistemáticas de las intervenciones preventivas
del HIV. ·
Análisis de coste-efectividad de las intervenciones. ·
Aspectos éticos en la investigación y la implementación de estrategias
preventivas. ·
Relación de las intervenciones preventivas con otros programas de
atención sanitaria. ·
Tratamiento de enfermedades de transmisión sexual para la prevención del
HIV. ·
Profilaxis postexposición ocupacional y no ocupacional. ·
Prevención del HIV en sociedades en transición. ·
Intervenciones comunitarias.Catherine Pérez trabaja en el
Centro de Estudios Epidemiológicos sobre el Sida de Cataluña (CEESCAT) desde
1996. Es licenciada en Psicología y doctora en Medicina y Cirugía por la
Universidad Autónoma de Barcelona.