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Federico Mayor Zaragoza: «Conocer para predecir, prever y comunicar soluciones»

Raimundo Roberts 19/07/02

Biomedia (Barcelona). En la ceremonia de clausura de la edición del año 2002 del Diplomado de Comunicación Científica de la Universitat Pompeu Fabra, Federico Mayor Zaragoza, ex presidente de la UNESCO, doctor en Farmacia y escritor, brindó la conferencia magistral Ciencia, Sociedad y Medios de Comunicación. Con la perspectiva de un hombre que ha vivido la historia del siglo veinte desde una posición privilegiada en el ámbito del conocimiento y la cooperación internacional, Mayor Zaragoza resumió las necesidades del periodismo, la ciencia y la sociedad en el futuro cercano del mundo contemporáneo, en una conferencia que estuvo matizada por anécdotas y comentarios sobre los hechos más importantes en el campo de la genética, los derechos humanos, los descubrimientos científicos y las responsabilidades humanas. Además, Mayor Zaragoza precisó la necesidad de una colaboración entre la ciencia y el periodismo, buscando una verdadera participación social en el conocimiento y la necesidad de construir un futuro realmente humano.

Zaragoza comenzó planteando la importancia de crear un Observatorio Mundial de Ciencias de la Vida en Barcelona, que permitiera generar un conocimiento certero sobre el estado del mundo para prever y planificar las actividades humanas en el medio ambiente. Argumentando que «no se puede transformar la realidad si no se la conoce», Mayor Zaragoza sostuvo que es necesario, para prevenir los cambios negativos de nuestra acción en el planeta, generar el conocimiento que nos permita predecir posibles escenarios y comunicar los resultados. Para esto, ya se había reunido, en la mañana del miércoles 10 de julio, con el alcalde de Barcelona, Joan Clos y el periodista Vladimir de Semir, regidor de la Concejalía de la Ciudad del Conocimiento del Ayuntamiento de Barcelona, que compartió, como director del diplomado, la mesa de la conferencia.

Para Zaragoza, una de las características del Observatorio Mundial «que queremos que exista en Barcelona» sería la de generar y transmitir conocimientos, «que no sólo analice y permita saber lo qué pasa en los distintos terrenos del medioambiente, de las actividades industriales que tengan que ver con la biotecnología y con los seres vivos, o con la medicina, la salud animal y humana», sino que también ayude a mejorar estas predicciones «que suelen ser tan sombrías».

Ciencia y comunicación

Matizando su exposición con anécdotas personales como su paso por la conferencia de Río’92, conversaciones con Jacques Cousteau o con el premio Nobel de Química Paul Berg, Mayor Zaragoza recorrió los antecedentes más importantes de los últimos cincuenta años en lo relativo a las ciencias de la vida, relacionándolas con la comunicación y la difusión científica.

Para el ex director de la UNESCO, los medios de comunicación «tienen no sólo un valor informativo, sino un valor formativo, porque la mayor parte de la gente se guía por lo que se dice a través de los medios de comunicación. Cuando hablamos, por ejemplo, de todo lo que tiene que ver con la genética, o la bioética, nos encontramos con que hay, primero, una serie de conocimientos mal expresados; y segundo, con posiciones adoptadas de una manera rígida y fanática, que no se prestan a ninguna discusión», por lo que es necesario establecer grupos de discusión abiertos y dialogantes que permitan acercarse al conocimiento científico sin miedos, delimitando consensualmente las aplicaciones científicas que de ellos se desprendan. «No podemos estar hablando de manipulaciones genéticas sin saber cuáles son estos límites que, desde un punto de vista tanto científico como ético, tenemos que saber establecer y después, transmitir. Y no cabe duda de que el arte de la difusión del conocimiento es absolutamente fundamental».

Según Mayor Zaragoza, la genética es uno de los temas en que la ciencia y la comunicación deben trabajar más profundamente, en especial en los campos donde la ética es el límite para las investigaciones. El concepto de inalterabilidad del ser humano sería uno de los límites de la actuación científica. Diferenciando entre la manipulación genética «con los genes» (ampliamente aceptada) y la manipulación «en los genes», dijo que «lo que no se puede hacer es alterar una secuencia, que es como alterar el lenguaje de cada una de las vidas, de cada ser humano. El genoma humano es un patrimonio personal y que no puede verse afectado en absoluto. No queremos ser un diseño de nadie, queremos que se exprese nuestro propio genoma, pero también debemos decir que si sabemos que este genoma tiene defectos que pueden corregirse, es mejor que los corrijamos, o que no se expresen», insistiendo en la necesidad de mantener debates éticos entre la comunidad científica y la sociedad.

Mayor Zaragoza dijo después, que la individualidad humana «es nuestra grandeza y nuestra esperanza, por nuestra capacidad creadora, la que nos distingue de todos los demás seres vivos». Esta capacidad, que nos permite ser impredecibles, es para Mayor Zaragoza la base que fundamenta la esperanza de mejorar nuestro planeta y las actuales tendencias negativas, tanto sociales como medioambientales. Una actuación ética en la aplicación del nuevo conocimiento es tan necesaria como la participación de los medios en la divulgación de las tecnologías y en la formación de una capacidad crítica en la población. Advirtió que aún queda mucho camino por recorrer en el campo de la comunicación entre científicos, gobernantes y periodistas, lo que argumentó con ejemplos como la Declaración de Río de Janeiro en 1992, donde –para Zaragoza- los gobernantes firmaron con tanto entusiasmo por, entre otras razones, la gran cantidad de cámaras de televisión y de prensa.«¡Las cámaras!, todo el mundo mira a las cámaras, y claro, tendrían que mirar a los ojos de sus hijos y sus nietos». Según él, «hay, en todo proceso humano, un punto de no retorno, y la posibilidad moral de la irreversibilidad, a mi modo de ver, es una cuestión ética de primer orden». «Si somos conscientes de los problemas mundiales como la hambruna o la escasez de agua; de los acuerdos de Río de hace diez años (que ahora retomaremos en Johannesburgo, que en lugar de «Río+10», será «Río-10»), veremos que se podrá, poco a poco, formar una conciencia popular que permita, a su vez, influir sobre los mandatarios. Quiero decir que favoreceremos el ciclo democrático en la misma medida en que influyamos en la creación de una postura de personas conscientes».

Frente a los requerimientos éticos en el sistema formado entre la creación de conocimiento, su aplicación y su difusión, recordó que tanto les compete a los científicos como a los periodistas. Comentó que participará en octubre, en Estambul, en una reunión sobre ciencia, sociedad y medios de comunicación «donde –durante todo un día– en lugar de hablar de ciencia, bioquímica o genética, hablaremos de sociedad. Y hablaremos de medios de comunicación, que es fundamental. Si no tenemos medios de comunicación, todo lo que hablamos no tiene eco alguno. Se queda en una discusión entre científicos que, normalmente, están de acuerdo en las conclusiones científicas, pero no va más allá».

Recordó además, una de las funciones sociales del periodismo, diciendo que «la sociedad confía en unos portavoces. ¿Quiénes son los portavoces de la sociedad? Los parlamentos, los consejos municipales, y los medios de comunicación», y que «los medios de comunicación nos tienen que ayudar a escribir el futuro de una manera distinta al presente».

Ciencia y poder

Sobre la relación entre la ciencia y el poder político dijo que «tenemos que procurar que la ciencia, la sociedad y los medios de comunicación, estos últimos sobre todo, se conviertan en puentes, lazos, senderos entre unos y otros, tenemos que procurar que se acerquen. Si no hay una mayor vinculación entre la toma de decisiones y el conocimiento científico, pueden venir momentos muy difíciles en los próximos años», argumentando que las distancias existentes entre el mundo desarrollado y el mundo en desarrollo pueden llevarnos a problemas gravísimos, poniendo como ejemplo que, si no se realiza una acción competente en el caso de la epidemia del sida en África, podrían aparecer nuevas mutaciones del virus que agravasen todavía más la situación. Recalcó la necesidad de que los medios de comunicación, y los científicos, tengan una postura más activa en los problemas que afectan a la población mundial menos favorecida, y que trabajen para lograr que las soluciones existentes a los grandes problemas sanitarios lleguen realmente a quienes las necesitan.

Federico Mayor Zaragoza terminó su exposición con la esperanza de que «ojalá, en poco tiempo, pasemos de la fuerza a la palabra, a la discusión, a estar sentados los científicos, los representantes de la sociedad, los parlamentarios y los medios de comunicación. Para ver cómo, entre todos, podemos crear esta sociedad, que no prepara la guerra, sino que prepara la convivencia múltiple, intercultural, la convivencia gozosa, de calidad, agradable para todos. Y para esto tenemos que ser rigurosos, tenemos que aplicar el conocimiento».

Más información en la red:
Biografía: http://www.fund-culturadepaz.org/spa/01/cent0101.htm
Fundación Cultura de Paz: http://www.fund-culturadepaz.org/spa/espanol.htm
Fundación Ramón Areces: http://www.fundacionareces.es/0finformacion.htm
UNESCO: http://www.unesco.org/general/spa/index.html

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