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| Portada | Dossier | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones Federico Mayor Zaragoza: «Conocer para predecir, prever y comunicar soluciones»
Biomedia (Barcelona). En la ceremonia de clausura de la edición del año 2002
del Diplomado de Comunicación
Científica de la Universitat Pompeu Fabra,
Federico Mayor Zaragoza, ex presidente de la UNESCO,
doctor en Farmacia y escritor, brindó la conferencia magistral Ciencia,
Sociedad y Medios de Comunicación. Con la perspectiva de un hombre que ha
vivido la historia del siglo veinte desde una posición privilegiada en el
ámbito del conocimiento y la cooperación internacional, Mayor Zaragoza resumió
las necesidades del periodismo, la ciencia y la sociedad en el futuro cercano
del mundo contemporáneo, en una conferencia que estuvo matizada por anécdotas y
comentarios sobre los hechos más importantes en el campo de la genética, los
derechos humanos, los descubrimientos científicos y las responsabilidades
humanas. Además, Mayor Zaragoza precisó la necesidad de una colaboración entre
la ciencia y el periodismo, buscando una verdadera participación social en el
conocimiento y la necesidad de construir un futuro realmente humano. Zaragoza comenzó planteando
la importancia de crear un Observatorio Mundial de Ciencias de la Vida en
Barcelona, que permitiera generar un conocimiento certero sobre el estado del
mundo para prever y planificar las actividades humanas en el medio ambiente.
Argumentando que «no se puede transformar la realidad si no se la conoce»,
Mayor Zaragoza sostuvo que es necesario, para prevenir los cambios negativos de
nuestra acción en el planeta, generar el conocimiento que nos permita predecir
posibles escenarios y comunicar los resultados. Para esto, ya se había reunido,
en la mañana del miércoles 10 de julio, con el alcalde de Barcelona, Joan Clos
y el periodista Vladimir de Semir, regidor de la Concejalía de la Ciudad del
Conocimiento del Ayuntamiento de Barcelona, que compartió, como director del
diplomado, la mesa de la conferencia. Para Zaragoza, una de las
características del Observatorio Mundial «que queremos que exista en Barcelona»
sería la de generar y transmitir conocimientos, «que no sólo analice y permita
saber lo qué pasa en los distintos terrenos del medioambiente, de las
actividades industriales que tengan que ver con la biotecnología y con los
seres vivos, o con la medicina, la salud animal y humana», sino que también
ayude a mejorar estas predicciones «que suelen ser tan sombrías». Ciencia y comunicación Matizando su exposición con
anécdotas personales como su paso por la conferencia de Río’92, conversaciones
con Jacques Cousteau o con el premio Nobel de Química Paul Berg, Mayor Zaragoza
recorrió los antecedentes más importantes de los últimos cincuenta años en lo
relativo a las ciencias de la vida, relacionándolas con la comunicación y la
difusión científica. Para el ex director de la
UNESCO, los medios de comunicación «tienen no sólo un valor informativo, sino
un valor formativo, porque la mayor parte de la gente se guía por lo que se
dice a través de los medios de comunicación. Cuando hablamos, por ejemplo, de
todo lo que tiene que ver con la genética, o la bioética, nos encontramos con
que hay, primero, una serie de conocimientos mal expresados; y segundo, con
posiciones adoptadas de una manera rígida y fanática, que no se prestan a
ninguna discusión», por lo que es necesario establecer grupos de discusión
abiertos y dialogantes que permitan acercarse al conocimiento científico sin
miedos, delimitando consensualmente las aplicaciones científicas que de ellos
se desprendan. «No podemos estar hablando de manipulaciones genéticas sin saber
cuáles son estos límites que, desde un punto de vista tanto científico como
ético, tenemos que saber establecer y después, transmitir. Y no cabe duda de
que el arte de la difusión del conocimiento es absolutamente fundamental». Según Mayor Zaragoza, la
genética es uno de los temas en que la ciencia y la comunicación deben trabajar
más profundamente, en especial en los campos donde la ética es el límite para
las investigaciones. El concepto de inalterabilidad del ser humano sería uno de
los límites de la actuación científica. Diferenciando entre la manipulación
genética «con los genes» (ampliamente aceptada) y la manipulación «en los
genes», dijo que «lo que no se puede hacer es alterar una secuencia, que es
como alterar el lenguaje de cada una de las vidas, de cada ser humano. El
genoma humano es un patrimonio personal y que no puede verse afectado en
absoluto. No queremos ser un diseño de nadie, queremos que se exprese nuestro
propio genoma, pero también debemos decir que si sabemos que este genoma tiene
defectos que pueden corregirse, es mejor que los corrijamos, o que no se
expresen», insistiendo en la necesidad de mantener debates éticos entre la
comunidad científica y la sociedad. Mayor Zaragoza dijo después,
que la individualidad humana «es nuestra grandeza y nuestra esperanza, por
nuestra capacidad creadora, la que nos distingue de todos los demás seres
vivos». Esta capacidad, que nos permite ser impredecibles, es para Mayor
Zaragoza la base que fundamenta la esperanza de mejorar nuestro planeta y las
actuales tendencias negativas, tanto sociales como medioambientales. Una
actuación ética en la aplicación del nuevo conocimiento es tan necesaria como
la participación de los medios en la divulgación de las tecnologías y en la
formación de una capacidad crítica en la población. Advirtió que aún queda
mucho camino por recorrer en el campo de la comunicación entre científicos,
gobernantes y periodistas, lo que argumentó con ejemplos como la Declaración de
Río de Janeiro en 1992, donde –para Zaragoza- los gobernantes firmaron con
tanto entusiasmo por, entre otras razones, la gran cantidad de cámaras de
televisión y de prensa.«¡Las cámaras!, todo el mundo mira a las cámaras, y
claro, tendrían que mirar a los ojos de sus hijos y sus nietos». Según él,
«hay, en todo proceso humano, un punto de no retorno, y la posibilidad moral de
la irreversibilidad, a mi modo de ver, es una cuestión ética de primer orden».
«Si somos conscientes de los problemas mundiales como la hambruna o la escasez
de agua; de los acuerdos de Río de hace diez años (que ahora retomaremos en
Johannesburgo, que en lugar de «Río+10», será «Río-10»), veremos que se podrá,
poco a poco, formar una conciencia popular que permita, a su vez, influir sobre
los mandatarios. Quiero decir que favoreceremos el ciclo democrático en la
misma medida en que influyamos en la creación de una postura de personas
conscientes». Frente a los requerimientos
éticos en el sistema formado entre la creación de conocimiento, su aplicación y
su difusión, recordó que tanto les compete a los científicos como a los
periodistas. Comentó que participará en octubre, en Estambul, en una reunión
sobre ciencia, sociedad y medios de comunicación «donde –durante todo un día–
en lugar de hablar de ciencia, bioquímica o genética, hablaremos de sociedad. Y
hablaremos de medios de comunicación, que es fundamental. Si no tenemos medios
de comunicación, todo lo que hablamos no tiene eco alguno. Se queda en una
discusión entre científicos que, normalmente, están de acuerdo en las conclusiones
científicas, pero no va más allá». Recordó además, una de las
funciones sociales del periodismo, diciendo que «la sociedad confía en unos
portavoces. ¿Quiénes son los portavoces de la sociedad? Los parlamentos, los
consejos municipales, y los medios de comunicación», y que «los medios de
comunicación nos tienen que ayudar a escribir el futuro de una manera distinta
al presente». Ciencia y poder Sobre la relación entre la
ciencia y el poder político dijo que «tenemos que procurar que la ciencia, la
sociedad y los medios de comunicación, estos últimos sobre todo, se conviertan
en puentes, lazos, senderos entre unos y otros, tenemos que procurar que se
acerquen. Si no hay una mayor vinculación entre la toma de decisiones y el
conocimiento científico, pueden venir momentos muy difíciles en los próximos
años», argumentando que las distancias existentes entre el mundo desarrollado y
el mundo en desarrollo pueden llevarnos a problemas gravísimos, poniendo como
ejemplo que, si no se realiza una acción competente en el caso de la epidemia
del sida en África, podrían aparecer nuevas mutaciones del virus que agravasen
todavía más la situación. Recalcó la necesidad de que los medios de
comunicación, y los científicos, tengan una postura más activa en los problemas
que afectan a la población mundial menos favorecida, y que trabajen para lograr
que las soluciones existentes a los grandes problemas sanitarios lleguen
realmente a quienes las necesitan. Federico Mayor Zaragoza
terminó su exposición con la esperanza de que «ojalá, en poco tiempo, pasemos
de la fuerza a la palabra, a la discusión, a estar sentados los científicos,
los representantes de la sociedad, los parlamentarios y los medios de
comunicación. Para ver cómo, entre todos, podemos crear esta sociedad, que no
prepara la guerra, sino que prepara la convivencia múltiple, intercultural, la
convivencia gozosa, de calidad, agradable para todos. Y para esto tenemos que
ser rigurosos, tenemos que aplicar el conocimiento». Más información en la red: |
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