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| Portada | Dossier | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones Semana de la ciencia en Barcelona: la ciudad científica sale a la calle
Biomedia
(Barcelona). Si estuviéramos en el siglo XVIII, la celebración de
una semana de la ciencia hubiera estado circunscrita a los salones de
conversación, a las aulas y a las personas que sabían qué era la ciencia. Pero
en el inicio del siglo XXI, no basta con que sólo los iniciados sepan de qué
tratan las ciencias: se espera que en el 2010 Europa base su economía en el
conocimiento y que el progreso de las personas esté motivado por el desarrollo
de las ideas más que por el desarrollo de la fuerza. Quizá algunos esperaban que
una semana de la ciencia estaría limitada a grupos cerrados de alta
divulgación, a expertos hablando para auditorios de entendidos; no esperaban
que se hablara de paseos al aire libre, de obras de teatro, de conversaciones
entre científicos y estudiantes, de puertas abiertas al conocimiento. Algunas
cifras entregadas por el periodista Vladimir de Semir, regidor de la Ciudad del
Conocimiento del Ayuntamiento de Barcelona,
nos permiten pensar que la gente sí tiene interés en saber de ciencia: casi el
90% de los ciudadanos cree que es importante saber de ciencia para su vida diaria.
Sin embargo, cuatro de cada diez personas desconocen las ofertas de museos y
exposiciones científicas, y más del sesenta por ciento no tiene noticia de los
cursos y conferencias sobre el tema. De ahí la importancia de
generar fiestas, encuentros, acciones concretas para dar a conocer lo que
sucede en la ciudad, en el campo del conocimiento científico, sin descuidar los
debates, seminarios y jornadas sobre los temas que más interesan en los campos
más controvertidos de las ciencias. En el caso de Barcelona, la Concejalía de
la Ciudad del Conocimiento ha centrado sus actividades en el marco del plan de acción «Ciencia
y Sociedad», promoviendo los temas de la crisis de vocaciones científicas,
el estímulo de una cultura científica, el desarrollo de carreras de ciencia y
tecnología, entre otros. Pasear por la Barcelona de la ciencia Una de las primeras
actividades de la semana fue la presentación de la Guía Paseos por la
Barcelona Científica, escrita por la bióloga Mercé Piqueras y el periodista
científico Xavier Durán. Similar a las que existen en París o Londres, la guía –publicada por el Ayuntamiento de Barcelona– nos entrega cientos de detalles interesantes sobre la
ciudad, como la calle donde Ramón y Cajal terminó los estudios que le valieron
el Premio Nobel de Medicina. Por cierto, fue en la calle del Notariat, 7, del
barrio del Raval. El libro esta dividido en dos partes, ya que cada autor ha
entregado su visión, complementarias las dos, de una Barcelona científica para
mirar, pasear y disfrutar. La presentación de esta guía
se realizó durante el lanzamiento de la Semana de Ciencia, que contó con la
presencia de Rainer Gerold, director de Ciencia y Sociedad de la Dirección General
de Investigación de la Comisión Europea y el alcalde de Barcelona Joan Clos. Gerold
presentó el plan de acción «Ciencia y Sociedad», del que destacó la necesidad
de aumentar la participación de las personas en la ciencia, en especial de las
mujeres, y de fomentar la igualdad de sexos en la investigación científica.
Además, enfatizó la necesidad de relacionar la ciencia con las políticas
públicas y recordó que el plan de acción está financiado por el VI Programa Marco de
Investigación Científica. Por último, el alcalde de
Barcelona recordó que durante mucho tiempo, el desarrollo de la ciudad estuvo
relacionado con la industria, y que después de que muchas fábricas hayan sido
reemplazadas por parques (como el Parque de la Pegaso, construido sobre
estructuras industriales obsoletas), lo que queda son «los nodos de conocimiento,
las relaciones entre las personas». Y es esta una de las razones que explican
la Semana de la Ciencia: acercar el público a las actividades científicas, a
las historias y a los logros actuales. ¿Copenhagen? Pero no todo estuvo
relacionado con la ciencia y el desarrollo. Entre las diversas actividades que
se realizaron, una de las más aplaudidas fue la presentación de la lectura
dramatizada de la obra de teatro Copenhagen. Antoni Malet, catedrático
de Historia de la Ciencia de la Universitat Pompeu
Fabra, introdujo la obra, escrita por Michael Frayn, que recoge una posible
conversación entre dos de los más grandes científicos del siglo pasado: Werner Heisenberg,
creador del principio de incertidumbre y Niels Böhr, su
maestro y padre del principio de la complementariedad. Ambos son considerados
como los padres de la física teórica y de la mecánica cuántica, y la obra nos
habla de la polémica ética y política protagonizada en torno a la bomba
atómica, durante la Segunda Guerra Mundial. Dirigida por Beti Alemany, los actores Gemma López, Tono Saló
y Pere Ventura dieron vida a Heisenberg, Böhr y a la mujer de Böhr, en una
actuación que no necesitó más que la voz de los actores para arrancar emociones
que, esperemos, podamos ver próximamente en los escenarios de Barcelona, al
igual que en múltiples salas de todo el mundo. Otro evento de máxima
actualidad, pero también controvertido, fue la celebración de las Jornadas de
Biotecnología y Alimentación, en las que se discutieron y actualizaron temas
relacionados con los alimentos transgénicos y la difusión del conocimiento científico.
Daniel Ramón Vidal, catedrático de Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Valencia, presentó un
estudio, publicado en la revista Trends in Biotecnology. Después de
analizar las noticias sobre transgénicos de los últimos cinco años, concluía
que, aunque existe mayor rigor científico del que esperaban, la falta de rigor
por parte de ciertos medios periodísticos está claramente ligada al
sensacionalismo. Ya al final de la semana, y
sin hacer una relación detallada de todas las actividades que se realizaron en
Barcelona, vale la pena destacar la realización del festival astronómico en el
Parque Güell, organizado por el Planetario Municipal. El festival contó con
actividades para niños y adultos, y tuvo como objetivo conocer el cielo de
Cataluña. ¿Es necesaria una semana de la ciencia? Casi el noventa por ciento de
los barceloneses piensa que la ciencia es importante para su vida diaria, y es
posible que después de estos días la cifra de personas que no conoce las
actividades de divulgación científicas haya disminuido. Eso es lo que esperan quienes
han organizado cientos de actividades de divulgación y entretenimiento en
Barcelona, en toda Cataluña y en el Estado español, al igual que lo han hecho otros
países de la Unión Europea, buscando disminuir el déficit de estudiantes de
ciencias, la falta de conocimiento científico y la desigualdad entre hombre y
mujer para acceder a cargos científicos. Pero buscando además, el objetivo de
crear el año 2010, «la economía basada en el conocimiento más competitiva del
planeta», según se explica en el plan de acción «Ciencia y Sociedad». Para cumplir este objetivo,
un gran grupo de personas ha demostrado, durante la Semana de la Ciencia de
Barcelona, que no es un deseo recién gestado, sino la continuación de una
historia y del trabajo sistemático de diferentes organizaciones de la ciudad
para hacer crecer el conocimiento científico, tanto en vanguardia de
investigación, como en extensión del saber. Pasear por Barcelona
contemplando la arquitectura de Gaudí, descubriendo las obras de Miró o los
sitios de interés histórico son actividades clásicas de los turistas que
visitan la ciudad. Pero existe toda una historia de logros científicos, de
obras de ingeniería y de conocimiento que pueden, desde ahora, admirarse desde
otros ojos, los de las ciencias –en todas sus
expresiones– mientras se prepara la siguiente Semana de la
Ciencia. Más información en Biomedia: Dossier: Comunicación Más información en la red: |
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