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Roderic Guigó: «Resolvemos cuestiones en el estudio de la vida que nunca antes se habían planteado»

Raimundo Roberts 05/07/02

Biomedia (Barcelona). Esta semana la revista Nature publica un artículo en el que participa un equipo de investigadores del Instituto Municipal de Investigación Médica (IMIM), encabezado por Roderic Guigó, jefe del Grupo de Investigación en Genómica Computacional. El biólogo catalán, que participó en el proyecto privado de secuenciación del genoma humano junto a Craig Venter, de Celera, explica los alcances de la bioinformática, una nueva rama del conocimiento que ha logrado algunos de los más importantes progresos en la ciencia. Nos concede esta entrevista justo después de llegar de China, donde ha participado en la II Conferencia China sobre Bioinformática.

La bioinformática

¿Cuándo nace la bioinformática?

La bioinformática nace a principios de la década de los ochenta, cuando se crean las bases de datos que acumulan las secuencias de ácidos nucleicos y de proteínas. Incluso antes, había algunos trabajos pioneros que aplicaban la computación a problemas de la biología. Cuando los ordenadores empezaron a generalizarse en las universidades, en la década de los sesenta, se inició el desarrollo de aplicaciones de computación para biología.

Podemos decir que la bioinformática como tal no se establece hasta principios de los años ochenta y su importancia no se hace patente hasta que se inicia el proyecto del genoma humano, a finales de los años ochenta y principios de los noventa.

¿La bioinformática podría convertirse en una rama del conocimiento que acerque a los países más y menos desarrollados en investigación científica?

Es algo que he pensado en algunas ocasiones, ya que se trata de una tecnología que no requiere una infraestructura costosa ni una tradición en investigación tan establecida como la que existe en algunas de las actuales potencias de investigación en el mundo occidental. Además, es muy apropiada para algunos países que, en particular, tienen buena tradición en aspectos más teóricos, matemáticos o computacionales, como India o China. De hecho, en estos dos países se está haciendo un gran esfuerzo para potenciar la bioinformática.

¿La genómica y la genética, tal como las conocemos, habrían sido posibles sin la informática?

No. Es imposible, por una cuestión esencial como es el volumen de datos. El proyecto de la secuenciación del genoma no hubiera sido posible sin la informática. No hay otra forma de almacenar esa información y de tratarla apropiadamente.

¿Catalogaría esta rama del conocimiento como ciencia?

Decir qué es y qué no es ciencia es siempre muy discutible, sobre todo en casos como éste, en que hablamos de una disciplina muy nueva, que está viviendo un momento de gran esplendor e importancia por la relevancia de sus resultados. La bioinformática no consiste simplemente en aplicar técnicas informáticas para la resolución de problemas biológicos, sino que también desarrolla nuevas herramientas informáticas para la solución de problemas que no se han planteado antes, y que sólo se plantean en el ámbito del estudio de la vida. No se trata sólo de aplicar herramientas que ya existían a nuevos problemas, sino de desarrollar nuevas herramientas para afrontar nuevos problemas.

La bioinformática es una herramienta que nos permite ver cómo es la vida, la forma más compleja de la materia que conocemos sobre la tierra, en su nivel más básico, el genoma. De hecho, aunque ya se habla de nuevas teorías, estamos en un momento muy descriptivo, aún viendo cómo son las cosas.

Dictyoselium discoideum

Esta semana se publicará en Nature una investigación vuestra llamada «Secuencia y análisis del cromosoma 2 del Dictyoselium discoideum. ¿En qué consiste esta investigación?

Este artículo describe el trabajo de un consorcio, mayoritariamente alemán, que ha obtenido la secuencia de este cromosoma, y lo que nosotros hemos hecho es desarrollar un programa informático que permite analizar y localizar los genes que se encuentran a lo largo de la secuencia del cromosoma. Dictyoselium discoideum es un organismo muy primitivo, unicelular, que tiene una importancia fundamental: se encuentra en la raíz de la evolución de los organismos eucariotas.

Los seres eucariotas tienen un núcleo diferenciado, a diferencia del otro gran grupo de seres vivos llamados procariotas: bacterias, virus, etc. Por tanto, es importante conocer el genoma de este organismo para saber, verdaderamente, cómo se produce la transición entre estas dos formas fundamentales de vida.

Recordemos que los genes son la etapa fundamental del análisis de la información que contienen los genomas. Son los genes los responsables de la funcionalidad de los seres vivos, de traducir el código del genoma. Nosotros lo que hemos hecho es desarrollar un programa que analiza la secuencia de DNA y predice la localización de los genes en la secuencia. En este cromosoma hay unos dos mil genes.

¿Qué tipos de herramientas desarrollan?

En general se realiza un programa para cada genoma, aunque entre organismos similares, como mamíferos, es posible utilizar el mismo programa haciendo algunos ajustes. En este caso, hemos utilizado un programa muy general que predice la localización de los genes en cualquier organismo, aunque hay algunos parámetros que deben ser ajustados, dependiendo de cuál es la forma en que se codifican los genes en cada genoma en particular.

¿Se trata del mismo programa utilizado para el genoma humano?

No, nosotros desarrollamos programas, a distintos niveles, para distintas etapas del proceso de análisis de la información genómica. Estamos especialmente interesados en la predicción de genes en el genoma. Precisamente por esta razón hemos desarrollado también el software para crear «mapas visuales» de la localización de los genes.

En el caso del genoma humano se utilizó uno de estos programas para «visualizar» la predicción de genes, distinto al utilizado en Dictyoselium discoideum. Lo que hemos hecho en este caso es obtener la predicción de genes, no la visualización de la predicción de genes o la «presentación gráfica» de los genes.

La ciencia en España

Este artículo será publicado en la prestigiada Nature. Jordi Camí, en un artículo de la revista Quark, decía que, aunque en España se publica mucho más de que se hacía hace quince años, conseguirlo sigue siendo heroico ¿Cuál es su visión de la bioinformática y de la ciencia en general en el ámbito español?

No me gusta quejarme y otorgar las limitaciones de uno mismo a causas externas, eso de que «no podemos hacer las cosas bien porque no tenemos recursos o por el contexto». Esto enmascara muchas veces fracasos propios. Pero desgraciadamente, estamos en un sistema en que las cosas no se pueden hacer bien. Éste es todavía, a pesar de los cambios, un mal país para dedicarse a la ciencia. Es como querer ser torero en Alaska. Sobre todo en campos como éste, que son muy punteros, no tenemos los recursos para desarrollar un trabajo competitivo. Eso va a costa de esfuerzo y de suerte.

¿Cuánto tiempo dedica a las estancias en otros centros?

Vivo en Barcelona, aunque paso temporadas en otros centros de investigación. Realmente sería difícil realizar el trabajo que estamos desarrollando, que está bastante en la punta del estudio de la informática aplicada a la genómica, sin tener contacto con otros grupos. Sería imposible, entre otras razones, porque en España no hay ningún otro proyecto de secuenciación en marcha en estos momentos.

El futuro de la vida

Las investigaciones en bioinformática, ¿permitirán resolver las expectativas que se crearon con la secuenciación del genoma humano, en especial sobre enfermedades?

Será toda la investigación en biología la que va a permitir actuar sobre una parte de la realidad, puesto que nos ayudará a conocer el funcionamiento de la vida mucho mejor. Un paralelismo puede ser el descubrimiento de la estructura atómica de la materia, que nos dio un control insospechado sobre la misma, con aplicaciones como la energía nuclear, las comunicaciones, etcétera. Vamos a tener una capacidad de actuar sobre la materia de la vida muy superior a la que tenemos ahora. Y en particular, podremos controlar el mal funcionamiento de la vida, como son las enfermedades. Parece que a largo plazo esto será realidad, lo que no sabemos es cuán largo va a ser el camino. Aunque si lo comparamos con los procesos y descubrimientos de los últimos años, decenios o siglos, nuestro conocimiento sobre la vida se acelerará extraordinariamente.

Roderic Guigó es doctor en Biología por la Universidad de Barcelona. Ha realizado investigaciones y trabajos en el Molecular Biology Computer Research Resource del Dana Farber Cancer Institute,  Harvard University ( Division of Biostatistics); Boston University y Los Alamos National Laboratory  en Estados Unidos. Desde 1994 es investigador en el Institut Municipal d'Investigació Mèdica, y profesor asociado de la Universitat Pompeu Fabra.

Más información en la red:
Grupo de investigación Informática Biomédica, IMIM: http://www.imim.es/grib/esp/default.htm
Página personal de Roderic Guigó, IMIM: http://www1.imim.es/%7Erguigo
Jordi Camí: «En el país de las políticas públicas a destiempo», Quark 2002, 22-23: http://www.imim.es/quark/num22-23/Default.htm

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