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| Portada | Dossier | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones John Noble Wilford: «No estamos aquí para promover la ciencia, sino para explicarla e interpretar sus consecuencias»
Biomedia
(Barcelona).
Todo en él es búsqueda. Detrás de su mirada,
a la vez serena y curiosa, parece desfilar una larga lista de preguntas y, sin
embargo, nosotros nos acercamos a él buscando respuestas. Un efímero silencio nos
hace sentir descifrados por aquellos pequeños y vivaces ojos. Decidimos
ponernos manos a la obra. El reto no es fácil. ¿Cómo sorprender su experiencia
de más de cuarenta años como periodista? Cuando John Noble Wilford ingresó en
el New York Times (NYT) en
1965, donde fundaría y dirigiría el suplemento de ciencia Science Times, ya había
trabajado en The Wall Street Journal
y en la revista Time. Poco
después, un giro inesperado lo situaría en el camino de convertirse en uno de
los periodistas científicos más reconocidos a nivel internacional. El punto de
partida: su cobertura del lanzamiento del satélite artificial ruso Sputnik. «Disfruté mucho
aprendiendo algo nuevo y buscando la forma de traducirlo a la gente», nos
cuenta entusiasmado, recordando el momento. A partir de entonces, Wilford
repetiría incansablemente esa experiencia de «aprendizaje y traducción», como
califica él mismo el periodismo científico. Su trabajo en este
campo en el NYT ha sido reconocido con dos premios Pulitzer: en 1984,
por su cobertura nacional de temas científicos, y en 1987, compartiéndolo con
otros reporteros del NYT, por su trabajo de equipo en la cobertura del
accidente del Challenger y sus consecuencias. Wilford ha sido, además,
autor, coautor o editor de ocho libros. Pero todo ello no parece satisfacer la
curiosidad de su mirada. Cada vez que Wilford
evoca el pasado, pareciera estar pensando en el futuro. «Mi primera gran
cobertura fue la llegada del hombre a la luna, y espero que el descubrimiento
de vida extraterrestre sea una más de ellas», admite abiertamente, con una
sonrisa triunfal casi premonitoria. Ahora, después de casi treinta anos en el NYT,
John N. Wilford comparte un poco de su experiencia con nosotros en una relajada
charla que bien podría ser la base de una clase magistral sobre periodismo
científico. Y así nos embarcamos en la conversación con uno de los periodistas
más destacados de la historia del periodismo moderno. ¿Cuáles han sido los cambios más importantes
que el periodismo científico ha sufrido desde que usted inició su carrera? El cambio más
importante es que el periodismo científico es visto, cada vez más, como parte
del «mainstream», de la corriente principal del periodismo, mientras que, al
principio, el periodista científico era visto como un especialista y confinado
en un rincón. Esto es particularmente visible en el hecho de que en la
actualidad muchas notas periodísticas contienen un componente científico, ya
sea sobre proliferación nuclear, clonación u otros temas. Estas son noticias
científicas que afectan el diálogo político de nuestro tiempo, y el periodismo
científico es una necesidad para estas noticias. ¿Qué papel juega actualmente el periodismo
científico en la sociedad? ¿Podemos hablar de una interacción entre ambos? La conquista de
espacios por el periodismo científico refleja sin duda la creciente importancia
de la ciencia en la cultura, en la sociedad. La ciencia ha sido importante en
la sociedad durante varios siglos, pero esto no había sido reconocido
cabalmente hasta el siglo pasado. Gran parte de este cambio tiene que ver con
la contribución de algunas aplicaciones de la ciencia como la energía nuclear,
o la electrónica en las comunicaciones. Es decir, el mundo ha cambiado en los
últimos 50 años, y la razón para buena parte de estos cambios ha sido el avance
de la ciencia. Así que, no es
sorprendente que el periodismo científico sea parte de este diálogo que estamos
teniendo (en referencia al Diálogo del Forum de las Culturas «Conocimiento Científico y
diversidad cultural», en el que participó Wilford entre el 3 y el 8 de
junio de 2004 en Barcelona). Creo que hoy, la
gente es más consciente de lo que la ciencia representa. En cuanto a la
retroalimentación entre el periodismo científico y la sociedad, no sé
exactamente cómo funciona este proceso, porque muchas de las decisiones que se
toman respecto a las aplicaciones de la ciencia no son hechas de manera
democrática. Se adoptan y entonces el público reacciona, asume el cambio y
sigue adelante. En algunos de los temas actuales esto será diferente, como en el
caso de las biotecnologías o la genética, temas que van a necesitar una mayor
participación del público en la toma de decisiones. ¿Cuál es, en su opinión, la función
principal del periodista científico? Su misión más
importante es averiguar qué está sucediendo en la investigación científica y
reportar lo que sucede al público general. Esto incluye no sólo presentar los
hechos, sino presentar una discusión sobre las implicaciones y los antecedentes
de lo que está sucediendo. Y como mucho de lo que los científicos hacen es
difícil de entender, debes hacer un poco de descripción y de explicación. Así
es como el periodista encuentra lo que sucede, lo traduce al lenguaje popular,
lo discute, y no lo hace él solo, sino que encuentra otras personas, otras
fuentes y explica cuáles son algunas de las probables implicaciones. Aprende, traduce e
interpreta. Y la interpretación no proviene sólo de su mente: interpretar se
basa en reportar lo que otras personas están diciendo. Yo, John Wilford, no sé
cuáles son las implicaciones sobre un tema en concreto, pero puedo acudir a
otras personas y averiguar lo que piensan sobre eso. Mi participación está ahí,
pero no es enteramente mi juicio. Los periodistas científicos informamos sobre
las nuevas aplicaciones de la ciencia, pero no debemos hacerlo con la intención
de crear una demanda de estas aplicaciones. Lo hacemos para informar al
público, diciendo: «esto es lo que la ciencia está haciendo», «esto es lo que
la investigación nos está mostrando», o «estos son algunos de los usos que
pueden obtenerse con estas investigaciones». Y también debemos
señalar cuáles son las decisiones que probablemente deberán hacerse al
respecto. No estamos aquí para promover la ciencia. Estamos aquí para explicar
la ciencia y para tratar de interpretar cuáles son las consecuencias, para bien
o para mal. ¿Cree usted que
el periodismo científico puede ser una forma de presión hacia los gobiernos? Seguro, pero no
debes hacerlo expresamente, no debes hacerlo como si fueras un abogado, porque si
lo haces, perderás el respeto de tus lectores. Todos tenemos una opinión
personal, y actitudes, y algunas de estas opiniones y actitudes se reflejarán
en lo que escribimos, o en lo que decimos. Se reflejan porque uno selecciona,
uno elige escribir el tipo de historias que le interesan. Y, en especial si
trabajas para una publicación como el NYT, que es leída por gente en
puestos importantes, vas a crear un efecto. Pero no deberías enfocar un
artículo diciendo, bueno, voy a escribir un artículo que explique por qué el
gobierno debería incrementar los fondos para la energía solar. Escribe una
historia sobre energía solar, habla de sus beneficios, y di quién opina esto y
esto otro, y el mensaje será transmitido. Un periodista no es un educador, pero
la gente aprende con lo que escribe. Por eso, no llegues con la intención de
educar a la gente, eso los asustará. Y al mismo tiempo, no hacemos política, no
ejercemos influencia política, no
escribimos artículos con esto en mente, pero en el proceso de reportar, analizar
e interpretar, convertimos un hecho en política. Si llegas con la intención de
educar, aburres a la gente. Y si crees que vas a cambiar el mundo, la gente no
te creerá, porque saben que tienes un punto de vista, y eso será todo lo que
tengas. ¿Cómo se puede
defender el periodismo científico de calidad de la tendencia actual de hacer
del periodista un simple proveedor de contenidos? Bueno, a veces no
podrás lograrlo. Puedes luchar, pero probablemente perderás. Depende de la
tradición de la publicación para la cual trabajas: si ésta no tiene una
tradición en hacer un periodismo sobrio y serio, entonces tendrás una dura
batalla. Dependiendo de cuan experimentado seas, lo que debes hacer es mostrar
a los editores la alternativa. Si el editor quiere
una historia sobre una nueva dieta para bajar de peso, que es de eficacia
incuestionable, muy bien, dale al editor el artículo, pero asegúrate de
destacar un párrafo que señale que cada año se proponen nuevas dietas, que
algunas funcionan y otras no. Muéstrale al lector que tiene razones para ser
escéptico, y luego espera a que el editor no lo saque de la publicación. Es
algo difícil. En nuestro país
(Estados Unidos), las revistas como Time
o Newsweek, que solían ser muy
serias, ahora hacen regularmente un artículo extenso sobre ciencias, enfocado
en temas como las dietas y estas cosas. Están reemplazando la información que
solían tratar. Así que es una dura batalla. Debes pensar siempre en función del
público lector. Debes pensar desde tu punto de vista. ¿Qué te interesa a ti de
la historia? Y, generalmente, lo que a ti te interesa le va a interesar al
público lector. A menos que tú seas un científico, es decir, si lo miras como un
«no-científico», por lo general lo que te atraiga de una historia, atraerá
también al resto del público. Debes tener siempre esto en mente, y tratar de
expresarlo. ¿Por qué te
interesaste en «esa» historia en un principio? Porque hay algo importante sobre
ella, y hay algo interesante. El artículo que escribas debe reflejar tanto lo
importante como lo interesante de la historia. El dato interesante puede ser
cómo se obtuvo el resultado, o podrían ser algunos de los usos de la
investigación, o puede ser la persona que realizó la investigación. Y la
importancia, debes incluirla en lo que nosotros llamamos el «párrafo
significante». Es algo que tienes que resaltar una vez que has atrapado al
lector diciendo cuán interesante es la historia, o por qué es interesante, y
tienes que decir: de acuerdo, ahora tú estás leyendo esto, y yo quiero que
sigas leyéndolo, porque es importante, y es importante por cómo va a cambiar la
visión de la gente sobre la raza humana, o cómo va a cambiar la economía, o
como va a cambiar esto o aquello. Pero debes incluir
algo en la historia que comprometa la atención y la mente de ese lector. Una
parte de los lectores nunca llegará al párrafo significativo. Y si haces todo
lo que puedes y esto no engancha al lector, quizá no haya forma de contar con
ese lector de cualquier manera. ¿Cuál cree usted
que es la formación ideal para el periodista científico, un científico que
aprende periodismo o un periodista que aprende sobre ciencia? Creo que es raro
que un científico llegue a ser un buen periodista. Y no es porque no pueda
escribir. Pero el periodismo es mucho más que escribir. Es un trabajo con
dedicación exclusiva, por un lado, y no se puede estar involucrado en los dos
campos, al mismo tiempo. Si eres un
científico que ocasionalmente escribe para el público, está bien, y esto debe
ser promovido, porque el público necesita saber lo que los científicos piensan
sobre lo que hacen, escuchándolo directamente del científico. Pero ese
científico es, antes que nada, un científico, y tendrá su propio punto de
vista, que puede ser, o no, el punto de vista con el cual el público estará de
acuerdo. Por el contrario, uno espera que el periodista científico sea capaz de
ver dos o tres lados del tema; siempre se espera que interprete desde más de un
punto de vista. ¿Cree que el
futuro del periodismo científico depende de su capacidad para colarse en la
primera página de los diarios? ¿O es que debe concentrarse en su función dentro
de los suplementos de ciencia? Creo que debe
buscar la primera página. El New York Times siempre ha tenido tradición
de tratar noticias científicas, más o menos. Pero, cuando tuvimos el suplemento
Science Times, y cuando estuvo bien establecido, creo que esa tradición
se solidificó y, al mismo tiempo, amplió el espectro de nuestra cobertura en
ciencia. Así, hoy podemos ver con frecuencia noticias de ciencia publicadas en
primera página y, también, nuestros
reporteros de ciencia forman equipos más a menudo con otros periodistas, de
manera que el elemento científico de una noticia es desarrollado al mismo
tiempo que el elemento político o sociológico. Esto está sucediendo de manera
muy marcada. En el NYT, y ahora se
extiende a otros medios en los EEUU, la ciencia se está convirtiendo, cada vez más,
en parte del periodismo no especializado. Esto aún no es así en TV, aunque la
TV por cable tiene ahora muchos más programas de ciencia. Y pienso que el
periodismo científico debe estar tanto en los suplementos como en las páginas
principales; las secciones especializadas te permiten artículos más
comprensibles, mientras que la primera página no puede contener muchos de los
artículos que aparecen en una sección especializada. Algunos son demasiado
grandes, otros no están enfocados en lo que sucedió el día anterior, y la
mayoría de los artículos de primera página se enfocan en lo que sucedió ayer o
en lo que sucedió en un tema particular. Estarás más en posición de colocar un
artículo de ciencias en primera plana en la medida en que convenzas a los editores
de que existe un público fiel para las noticias de ciencia, aunque debes ser
conciente de que muchas de esas historias nunca llegarán a la primera página. Miguel Tapia es investigador del Informe Quiral, colaborador de la Universidad Paris VII -
Denis Diderot (Francia) y colaborador del Observatorio de la Comunicación
Científica de la Universidad Pompeu Fabra. Raimundo Roberts es coordinador de Biomedia, investigador del Informe Quiral, colaborador del
Observatorio de la Comunicación Científica de la Universidad Pompeu Fabra y
colaborador para la comunicación interna del Parc de Recerca Biomèdica de
Barcelona. Más información en Biomedia: Más información en
la red: |
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