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| Portada | Dossier | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones Hernando Knobel, médico del Hospital del Mar: «Algunas noticias crean falsas expectativas y generan desconfianza en el sistema asistencial»
Biomedia
(Barcelona).
Han pasado
tres meses desde que se realizó la Conferencia Internacional del Sida y el
impacto mediático de la enfermedad continúa siendo importante. Las noticias
referentes a nuevas investigaciones sobre el virus del sida aparecen en la
prensa especializada y generalista con un alto nivel de difusión. Hemos hablado
con Hernando Knobel, médico adjunto del Servicio de Medicina Interna y
Enfermedades Infecciosas del Hospital del Mar para que nos dé su visión acerca
de la influencia que las noticias sobre el sida ejercen sobre los pacientes. Sorprende que
sólo tres meses después de una conferencia mundial sobre sida aparezcan
noticias que parecen ser muy importantes para la investigación de la
enfermedad. ¿Reflejan correctamente los medios de comunicación la importancia
de estos descubrimientos, en particular en el caso de las alfa-defensinas*? Hoy
es difícil saberlo, lo que está claro es que en el intento de identificar qué
factores hacen que un paciente sea no progresor (resitentes al virus) y progresor
rápido (no resitente) han pasado cerca de quince años de investigación. La
importancia de este hallazgo, que ha tenido tanta resonancia en los medios de
comunicación, radica en que se han identificado las moléculas que evitan la
progresión de la enfermedad, producidas por los linfocitos T citotóxicos. Este
descubrimiento abre una línea de investigación específica, y hay que dejar muy
claro que se trata todavía de investigación básica. Hasta que este
descubrimiento pueda tener una aplicabilidad clínica, hay que esperar. Parece un
problema más bien mediático que científico... Para
un médico clínico que ve muchos pacientes con HIV es una cuestión muy importante,
porque los pacientes y sus familiares leen noticias muy impactantes que parecen
anunciar la solución al problema, y que
luego simplemente son noticias sin demasiada solvencia. ¿Qué problemas
le trae a un médico clínico la difusión de este tipo de noticias? En
la práctica, estas noticias crean expectativas brutales que pueden generar, en
cierto modo, desconfianza en el sistema asistencial. Por ejemplo, han aparecido
en los medios de comunicación algunas informaciones referentes a
investigaciones sobre vacunas terapéuticas que inducían a pensar que se estaba
cerca de conseguir resultados. Algunos pacientes han llegado a la consulta
pidiendo la vacuna, o pidiendo entrar en el ensayo clínico, y en estos casos
tienes que decirle al paciente que se trata de un ensayo clínico internacional,
que nosotros no estamos participando y que además, es un ensayo y no se sabe
muy bien qué resultados dará. Todavía estamos muy lejos de poder decir que
existe una vacuna preventiva o protectora, menos aún una vacuna terapéutica. Y
sin embargo, algunas veces los medios de comunicación lo presentan como algo
inmediato. Otro ejemplo, es el de un fármaco, efectivamente útil, sobre el que
se publicó que era efectivo con la toma de una sola dosis al día. No se
especificó, claro, que se daba en combinación con otros fármacos, que no era
adecuado para todos los pacientes, que había fracasado con tratamientos previos
o no era bien tolerado, y muchos pacientes llegan a la consulta y dicen: «Deme
la pastilla nueva, que se toma sólo una vez al día y que me va a curar el
sida». En una enfermedad tan grave como la infección por HIV, cualquier novedad
genera grandes expectativas y, las noticias que no tienen suficiente rigor
complican aún más la situación. ¿Influye el
nivel de información del paciente en la actitud frente a las noticias que
aparecen en los medios? Hay
pacientes que suelen preguntar por la noticia que ven por televisión o que leen
en la primera página de un diario, y muchas veces basan sus interpretaciones
sólo en el titular. Hay pacientes más informados que tampoco terminan de
entender la diferencia entre lo que es un ensayo clínico y lo que es la
investigación básica. Generalmente creen que los resultados serán inmediatos.
En algunos casos, cuando les invitas a participar en un ensayo clínico, por
ejemplo con la interleuquina 2 (que es un estimulante de los linfocitos T4), y
les explicas que se trata de un ensayo y que pueden estar entre los pacientes
del grupo control (al que se le administrará un placebo), ya no están tan convencidos
de participar. Dicen que la
mayor parte de las personas infectadas con HIV y los pacientes con sida forman
parte de organizaciones de apoyo e información. Si
comparamos el sida con otras enfermedades, el paciente con infección por HIV
tiene mucha más información que enfermos de otras dolencias. Por ejemplo, en la
Conferencia Mundial del Sida muchas de las personas inscritas eran pacientes,
que iban a escuchar las últimas novedades. A un congreso de cardiología en
cambio, no suelen ir cardiópatas. Pero aunque los pacientes participan más en
las actividades relacionadas con la enfermedad, no todos los pacientes
pertenecen o participan en una organización. Lo que ocurre es que los
movimientos en los que participan han tenido una gran importancia, producto –entre otras cosas– del impacto
mediático. Al estar más organizados han tenido una gran influencia sobre los
organismos de poder, lo que considero muy positivo. Pero en nuestro medio, no
todos los pacientes con HIV pertenecen a una organización no gubernamental
relacionada con el sida o el virus. El número de pacientes que pertenecen a
estas organizaciones no debe llegar ni a un diez por ciento. ¿De qué forma
las noticias de los medios pueden influir sobre la enfermedad? Partiendo
de la base que existen buenos medios de comunicación y periodistas que hacen
muy buena información científica, y otros que quizá son más comerciales o que
publican noticias más difíciles de interpretar correctamente; los medios tienen
gran importancia en dos ámbitos: uno relacionada con los pacientes, sus
familias y el personal sanitario implicado en el tema, en que el aporte de
información puede llegar a ser confuso, y las noticias poco claras. El otro
relacionado con el público en general y la visión que tienen de la enfermedad.
Por ejemplo, durante el desarrollo de la Conferencia Mundial del Sida, como
médico, ciudadano de Barcelona y asistente, al coger un taxi durante esos días
te dabas cuenta que la conferencia estaba teniendo un gran impacto sobre el
público. Las personas decían que no sabían que el tema del sida era tan
importante a escala mundial o que había tanta gente afectada. Esa información
mediática ayudó y ayuda a la investigación y a poner las cosas en su sitio,
porque el que se sepa que determinada enfermedad es importante, que hay muchos
pacientes en los que el sida se convierte en una enfermedad crónica, o cuáles
son las formas de contagio es muy útil para la imagen general de una enfermedad
como el sida. Por último,
cuando lee el periódico ¿encuentra muchas diferencias entre lo que anuncian los
titulares y lo que dicen las noticias? Hay
que leer la noticia, los titulares dicen una cosa y la noticia dice otra que te
aclara un poco más la información. En general, se encuentran diferencias entre
la letra grande y la letra pequeña. *Artículo
publicado en Science Online el 26 de septiembre del 2002. |
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