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Claudi Alsina, director general de Universidades de Cataluña: «Debemos recuperar la dimensión humanista de la universidad»

Raimundo Roberts 20/09/02

Biomedia (Barcelona). El Gobierno catalán ha nombrado a Claudi Alsina, matemático, autor de más de veinte libros de divulgación, investigador y docente desde hace casi tres décadas, nuevo director general del Departamento de Universidades, Investigación y Sociedad de la Información de la Generalitat de Cataluña. Alsina ejercía como coordinador de las pruebas de acceso a la universidad en esta comunidad autónoma, «la frontera entre el mundo de la secundaria y el mundo de la universidad, importante porque el tipo de alumnos que ingresen en la universidad determinará después los procesos de los propios estudios universitarios», según sus palabras. En esta entrevista, el nuevo director general de Universidades habla sobre los aspectos más importantes de su labor, sin descuidar su preocupación por el fomento de una universidad más humanista y cálida, donde los alumnos descubran el siglo veintiuno entre todos. Como buen divulgador de la ciencia, además, defiende la importancia de transmitir a los ciudadanos los conocimientos que genera la ciencia.

¿Cuáles son las prioridades de su nuevo cargo?

Yo destacaría algunas cosas, la primera es seguir mejorando y redefiniendo las planificaciones plurianuales que ya estaban en marcha. Conviene, cada año, intentar ajustarlas al máximo y lo mejor posible. Yo parto de una situación privilegiada, ya que el anterior director ha seguido una línea acertada.

Se ha logrado algo que no existía hace algunos años. En este momento, encima de la mesa, tenemos un conjunto de instrumentos como el plan plurianual de inversiones, los contratos programa o el modelo de financiación que en su mayoría intentan introducir parámetros objetivos en la gestión. Para mí, este es el tema que exige más atención. Quiero destacar que todo lo que se ha avanzado se ha conseguido en los últimos años, especialmente de manos del conseller Mas-Colell. Se ha ido progresando en la cultura de tener criterios objetivos, justos y revisables, y creo que debemos continuar en esta línea.

El segundo objetivo es la Ley Catalana de Universidades. Tal como ha entrado en el Parlamento de Cataluña, es evidente que la ley puede ser motivo de mejoras, pero lo importante es que aprovecha al máximo los márgenes que deja la LOU (Ley Orgánica de Universidades) para las acciones que quieran desarrollar tanto las universidades como el Gobierno autonómico. Cataluña nunca ha tenido una ley y es bueno que la tenga. Además, lo mejor del actual redactado es que da un margen que permite hacer políticas muy concretas en cada uno de los casos. Por ejemplo, en el caso del profesorado, la ley insiste en la posibilidad de crear una alternativa a los cuerpos estatales de funcionarios por la vía de contratados. Esto posibilitaría a las universidades elegir un modelo más funcionarial o uno de contratación laboral.

La flexibilidad que la ley catalana predica, su vocación europea, la flexibilidad que permite en los planes de estudio, puede permitirnos avanzar en la valoración de la calidad, tanto de la investigación como de la docencia. Los conceptos de calidad en la investigación ya están bastante claros, por eso creo que es muy importante incentivar la calidad docente.

¿Qué importancia tiene dentro de la Ley de Universidades el VI Programa Marco de Investigación de la CEE?

Dentro de la nueva ley existen artículos declarativos que buscan animar a ocupar espacios de investigación, aprovechar la movilidad de personal (que vengan estudiantes de Europa o de otros países a estudiar aquí) o proponer flexibilidad en planes de estudio que permitan, por ejemplo, elaborar titulaciones que se vayan completando en diversas estancias. La ley es flexible, es moderna, induce a que haya un margen imaginativo para hacer cosas nuevas.

¿Cómo quedarán formadas instituciones como la Agencia para la Calidad del Sistema Universitario Catalán o el Consejo Internuniversitario, por ejemplo?

La Agencia para la Calidad del Sistema Universitario Catalán contemplada en la nueva Ley de Universidades se ocupará de la investigación y de la docencia. Es una apuesta por la calidad, para que las cosas se acrediten y se valoren.

El Consejo Interuniversitario, que tiene como misión potenciar la cooperación entre las universidades catalanas, se redefinirá. Debemos cambiar la idea de que «todo el mundo compite con todo el mundo» por la de «cooperar con los de dentro y competir con los de fuera». Por lo tanto, la idea de que haya acciones coordinadas o coordinables (la gracia está aquí, en no imponer) es buena. Por ejemplo, si algunas universidades deciden ponerse de acuerdo en hacer una titulación o un programa de doctorado organizado conjuntamente, ¡adelante! Ese es el objetivo: competir con los de fuera, pero coordinarse en lo posible con los de dentro.

En el Consejo Social se reducirá la cantidad de miembros buscando una mayor eficacia. Es un organismo externo a la universidad, que debe facilitar no tanto el control de la universidad (en el sentido de liquidación de presupuestos, rendición de cuentas, etc.) como servir de enlace entre universidad y sociedad, entre institutos y empresas, para facilitar el trabajo de practicums o desarrollar inversiones en colaboración con otros organismos.

Por último, hay un tercer punto que me gustaría introducir en la Dirección General de Universidades, y que creo que involucra a todos lo universitarios, es decir, profesores, estudiantes, personal de administración y servicios. Entre todos deberíamos recuperar una visión de la universidad más cultural, emotiva, formativa, rebajando este lenguaje empresarial en el que a menudo caemos. 

Creo que no podemos renunciar -como universitarios, estemos donde estemos- a mirar la universidad como un lugar de debate, de cultura, de formación de personas, donde no todo son créditos y dinero. Estos últimos son importantes, pero también lo es que la gente se sienta bien, a gusto, que se pueda discutir sin gritar, que haya un ambiente tolerante, un ambiente de diálogo. Debemos recuperar esta dimensión, este lenguaje.

¿Y cómo se recupera?

Dándole importancia al objetivo universitario. Pensando en la formación que se busca de las personas. Hay cosas que nunca las podremos describir con el simple rendimiento económico.

¿La universalidad de la formación?

El hecho de que los estudiantes reciban una buena formación permite que se entusiasmen. La calidad de la enseñanza es muy difícil de calibrar en términos económicos, sin embargo, todos estaremos de acuerdo en que conviene incentivar el «estar al día», el descubrir el siglo veintiuno juntos. Y este mensaje más humanístico yo soy de matemáticas, y precisamente por esto me permito mantener en paralelo un discurso humanísticodeberíamos recuperarlo.

La falta de interés de los jóvenes por las carreras científicas, ¿se plantea como un problema a resolver dentro de las universidades catalanas?

El problema que tenemos pendiente es la verdadera orientación universitaria. Hoy hay carreras con buenas salidas profesionales a las que se matriculan pocos alumnos y carreras con muy poca salida profesional que están masificadas. Parece no existir demasiada relación entre la opción universitaria y las salidas profesionales. Quizás esto es debido al desconocimiento de los jóvenes. Por un lado, cada año surgen carreras nuevas; por otro, los chicos que acceden a la universidad tienen como modelo más importante las carreras de sus profesores (carreras, en general, consideradas tradicionales) y, probablemente, nunca han visto a profesionales de las nuevas carreras. Tengo la impresión de que esto sólo puede solucionarse si mejoramos la orientación universitaria. Porque la orientación no es sólo informar sobre qué y cómo son las carreras, sino también sobre el oficio que emerge detrás de esa carrera. Y deberíamos, a través de los medios de comunicación, mejorar la información sobre el «oficio de». En este sentido, dispondremos en las próximas semanas, en la web del DURSI, de nuevos apartados que facilitarán el acceso a la información de carreras, incluyendo también explicaciones sobre los oficios que pueden derivarse de cada una de ellas.

Otra iniciativa posible, de acuerdo con la nueva ley, sería que algunas universidades pensaran en hacer una titulación de tipo generalista, que tuviese un valor académico, sin entrar en ninguna especialidad. La especialidad en primeros cursos, para los que lo tienen muy claro, es lo mejor, pero hay un porcentaje de alumnos que necesita acabarse de orientar. Y esto sólo se puede facilitar desde la universidad.

Usted ha publicado una gran cantidad de libros de divulgación desde su área de estudio, las matemáticas ¿Cree que debe potenciarse más la divulgación científica?

Entre el mundo de la universidad, o el de los especialistas en general, y la sociedad hay  una falta inmensa de diálogo y de explicaciones sobre cosas que pueden tener interés para todos. Comparto con Vladimir de Semir la idea de que, de alguna manera, debe ser posible transmitir a todas las personas determinadas informaciones que puedan ser convenientes para sus vidas.

A mi no me preocupa la divulgación de la curiosidad, me preocupa más que las personas podamos acceder a información sobre temas que nos afectan de una manera directa. La vida de los animales salvajes, por ejemplo, afecta en la biosfera, pero muy indirectamente a nuestra vida cotidiana. Pero la ecología, el cambio climático, la alimentación, la economía, la inversión a largo plazo, son temas de los que deberíamos mantenernos informados.

Facilitar esta información sólo es posible encontrando un lenguaje de mínimos, accesible a todos. Y muy especialmente, todo lo relacionado con las ciencias de la vida. Será muy triste si se avanza en investigación biomédica, y los que hemos de ser beneficiarios de ello no nos enteramos. Yo he intentado divulgar el mundo de los números y de las matemáticas, porque veo que en nuestra vida hay un mundo de números subyacente muy importante.

Por último, ¿seguirá escribiendo libros de divulgación?

En los próximos catorce meses, no. Pero iremos pensando en ello.


Más información en la red:
Departamento de Universidades, Investigación y Sociedad de la Información de la Generalitat de Cataluña: http://dursi.gencat.net
Consejo Interuniversitario de Cataluña: http://dursi.gencat.net/es/un/consell_interuniversitari.htm 
«La Generalitat aprueba el proyecto de ley de las universidades catalanas», La Vanguardia 23/07/2002: http://www.lavanguardia.es/web/20020723/30767296.html

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