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Philippe Busquin, comisario europeo de Investigación y Desarrollo: «Hacen falta más y mejores científicos en Europa»

Raimundo Roberts 31/05/02

Biomedia (Barcelona). La siguiente entrevista a Philippe Busquin, comisario europeo de Investigación y Desarrollo, se realizó durante la presentación en Barcelona, a mediados de abril, del Programa de Ensayos Clínicos Europa-Países en Desarrollo, un programa de cooperación que contempla el desarrollo de ensayos clínicos dirigidos a combatir las principales enfermedades asociadas a la pobreza: sida, malaria y tuberculosis.

Presentado por autoridades de la Comisión Europea y de la Presidencia Española de Europa, autoridades de Mozambique y Senegal, y por uno de los investigadores del proyecto, el doctor Antoni Trilla, del Hospital Clínic de Barcelona, en el proyecto participan investigadores europeos y de África del sur, zona especialmente afectada por las enfermedades asociadas a la pobreza y con poca infraestructura para la investigación. Esta primera fase, que será dirigida desde el Hospital Clínic de Barcelona, constituye el primer programa conjunto de investigación entre la Comunidad Europea y los Estados Miembros o Asociados, y contará con la contribución económica de la Comisión Europea, dentro del VI Programa Marco de Investigación Europea (2002-2006).

La presencia de Busquin en la presentación del proyecto hizo posible conocer sus impresiones sobre las actividades en política científica de la Comisión Europea en el marco de la publicación, a principios de este año, del documento «Plan de acción: Ciencia y Sociedad» de la Comisión de Investigación y Desarrollo de la Comisión Europea.

En este plan de acción se proponen iniciativas y actuaciones para mejorar la relación entre la ciencia y las sociedades europeas, buscando cumplir con los objetivos de crecimiento económico y desarrollo científico acordados en el Consejo Europeo de Lisboa. Las propuestas están basadas en los resultados del último Eurobarómetro «Europeos, Ciencia y Tecnología», documento estadístico que analiza la percepción que tienen los ciudadanos sobre los temas científicos y tecnológicos. Publicado a finales del 2001, en él se recogen, entre otras conclusiones, que sólo la mitad de los encuestados dicen interesarse en la ciencia y que muchos de ellos se sienten además, mal informados.

Entre la situación actual de la percepción pública de la ciencia y los objetivos fijados para el 2010 hay un largo camino por recorrer. Philippe Busquin, encabeza como director de la Comisión de Investigación y Desarrollo, las actuaciones tendientes a lograr los objetivos europeos en este campo.

Los resultados del Eurobarómetro de diciembre del 2001 sobre ciencia y sociedad no son muy optimistas en cuanto a la percepción que tienen los ciudadanos de sus conocimientos y relación con la ciencia, ¿cómo interpreta estos resultados?

El problema sobre la relación entre ciencia y sociedad en Europa es muy importante, ya que existe una cierta incomprensión sobre el avance de las ciencias y los retos que ésta plantea. Para superar este obstáculo, la Unión Europea ha desarrollado el plan de acción «Ciencia y Sociedad» que se está aplicando en  todos los países miembros para llevar a cabo debates y discusiones sobre grandes temas científicos como la salud y las biotecnologías.

¿Cuáles son las diferencias más apreciables entre los diferentes países analizados en el Eurobarómetro?

Hay diferencias ligadas al hecho de que los países que poseen una tradición científica industrial desconfían más de la ciencia que los países que desarrollan una ciencia emergente. Por ejemplo, Portugal es más entusiasta con la ciencia que Alemania.

¿No es una paradoja?

Sí, pero esto acaba siendo positivo para algunos países como España, que tienen una actitud más abierta respecto a la ciencia que otros países europeos, en particular en lo que atañe a las nuevas tecnologías.

¿Cuándo se logrará un nivel semejante de entusiasmo e interés entre todos los países de la Unión Europea en lo relativo al plan de acción «Ciencia y Sociedad»?

Hay que trabajar con los jóvenes, con los estudiantes. En las escuelas primarias hoy ya existen programas para sensibilizar a los niños. Por el momento, esta es una importante inversión de futuro.

¿Cree que la falta de vocación científica en Europa se debe al bajo prestigio que tiene la ciencia o bien a la percepción de que las carreras científicas son difíciles y poco remuneradas?

Hay varios factores, pero la imagen general que tiene el público de la ciencia no es muy positiva. Se observa este hecho en el sector de las biotecnologías, donde hay ciertos temores en lo que concierne a la alimentación y en especial, a los organismos genéticamente modificados. Aquí hay que añadir el miedo de algunos ciudadanos a la posibilidad de cambiar la evolución natural del ser humano. Es cierto que algunos de estos temores son comprensibles, pero se exagera en muchos casos. Además, hay una necesidad de crear más carreras científicas. Existe por ejemplo, un enorme déficit de investigadores en el campo de la informática y la bioinformática. Para cubrir las necesidades, tendría que haber en el 2005, 5 millones de personas formadas en estas áreas.

¿Cómo ha influido esta percepción negativa de la ciencia en las controversias que acompañan algunos de los últimos avances científicos como los realizados con las células madre, la clonación o los organismos genéticamente modificados?

En la Unión Europea tenemos que enfrentarnos a esta visión negativa. Hay que devolver a Europa la fe en el progreso y en los avances de la investigación.

¿Qué papel desempeñan los medios de comunicación en la transmisión del conocimiento científico y en la creación de opinión pública?

Los medios de comunicación tienen un cometido esencial. En el plan de acción «Ciencia y Sociedad» tenemos la voluntad de fomentar los encuentros entre periodistas y científicos. Es muy importante que se presente la ciencia de otra manera. Hay buenas experiencias en ligar la ciencia a la cultura o a actividades divulgativas que sean más comprensibles para la población y que den una imagen positiva del ideal de la ciencia. Deberíamos conseguir además, que las personas que impulsan las ciencias se conviertan en personajes de referencia. Por ejemplo, yo estudié física porque Oppenheimer era mi referente, un gran científico que se preocupaba de los problemas de la sociedad. Hay que hacer entender a la población que, para resolver los problemas como el sida o el cáncer, necesitamos más que nunca a la ciencia y a los científicos. Sólo la ciencia aportará una mejora y una solución, además de la necesaria calidad de vida.

¿Qué relación existe entre el plan de acción «Ciencia y Sociedad» y el VI Programa Marco de Investigación Científica Europea?

Por primera vez hay un presupuesto de 60 millones de euros -con posibilidades de aumentar- destinado específicamente a la divulgación de la ciencia y a respaldar las acciones concretas de cada estado miembro. Este presupuesto constituye una prioridad porque los ministros de Educación y Ciencia de los países miembros están preocupados por tener científicos que el día de mañana puedan enseñar y crear tradición científica. Al mismo tiempo, la industria sabe que sin ciencia, no puede desarrollarse una Europa competitiva. La verdad es que en Europa hacen falta más y mejores científicos.

Más información en la red:
Documentos de referencia del OCC-UPF: Plan de acción «Ciencia y Sociedad»; Eurobarómetro «Europeans, Science & Tecnology»: http://www.upf.es/occ/cat/Docref1.htm
Sobre el «Programa de Ensayos Clínicos Europa-Países en Desarrollo»: http://europa.eu.int/comm/research/info/conferences/edctp/edctp_en.html

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