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Otra búsqueda fallida de genes para la esquizofrenia

Juan Carlos López 08/06/01

Biomedia (Barcelona). La esquizofrenia es una de las enfermedades mentales observada con más frecuencia en nuestra sociedad; las estadísticas más confiables indican que se presenta en el 1% de la población mundial. La identificación de la esquizofrenia como una entidad patológica específica data de hace 100 años, cuando el psiquiatra alemán Emil Kraepelin la denominó demencia precoz y la distinguió de la psicosis maníaco-depresiva. ¿Qué caracteriza a la esquizofrenia? En sus etapas más agudas, esta enfermedad mental se manifiesta principalmente como una alteración del pensamiento y una incapacidad de evaluar la realidad. Más específicamente, el paciente experimenta una división entre los dominios cognitivo y emocional de su vida mental, división de la cual se deriva el nombre esquizofrenia —un fraccionamiento de la mente. De esta forma, la faceta emocional de la persona sufre alteraciones que hacen que, por ejemplo, ría mientras cuenta un episodio trágico o que, por el contrario, no muestre ninguna respuesta ante cualquier estímulo emotivo. Pero quizá la característica más evidente de la esquizofrenia es la aparición de episodios psicóticos* — estados mentales agudos en los que el paciente experimenta ilusiones, alucinaciones, ideas extrañas, incoherencia y pensamientos desordenados.

A pesar de que muchos estudios se han abocado a entender esta condición psiquiátrica, los avances en su comprensión aún son mínimos. Se sospecha que la base neuroquímica de la esquizofrenia está relacionada con deficiencias en el neurotransmisor* dopamina* — la misma molécula afectada en la enfermedad de Parkinson — y algunas de las drogas que se utilizan para tratar a pacientes con esquizofrenia están diseñadas para paliar aquellas deficiencias. Pero al margen de estas observaciones, una de las ideas más aceptadas sobre la causa de la esquizofrenia es que posee un posible fundamento genético. Así, por ejemplo, aunque solamente el 1% de la humanidad padece esquizofrenia, el porcentaje de casos que se observan en familias donde alguno de los miembros padece el mal aumenta al 15%. Más aún, en parejas de gemelos el porcentaje de víctimas se eleva al 50%, lo que indica que la contribución genética a la enfermedad es muy prominente.

Lamentablemente, la evidencia a favor de un factor genético como el responsable de la esquizofrenia no ha sido capaz de llevarnos mucho más lejos. De esta forma, aunque algunos marcadores* del material genético apuntan a que el gen* o los genes responsables se localizan en ciertos cromosomas*, la realidad es que no contamos con ningún candidato sólido para señalar como el culpable y dos estudios recientes publicados en la revista Nature Genetics (vol. 28, no. 2) nos recuerdan que hay que ser muy cautelosos al considerar todo nuevo aspirante.

El año pasado se informó del hallazgo de una asociación entre un gen llamado Notch4 y la aparición de esquizofrenia. La función de Notch4 es desconocida pero se ha propuesto que podría estar involucrado en el desarrollo embrionario del sistema nervioso. Su posible relación con la esquizofrenia abría la puerta al análisis de la función de Notch4 para entender su papel potencial en la aparición del trastorno mental. Sin embargo, los dos nuevos artículos han sido incapaces de hallar la misma asociación entre el gen y la enfermedad tras realizar un estudio genético mucho más detallado en familias más numerosas que las descritas en el artículo inicial. Este resultado nos obliga a volver a la mesa de trabajo y a buscar nuevos genes que puedan darnos información realmente valiosa sobre las causas de la esquizofrenia.

La búsqueda de los genes relacionados con la aparición de esquizofrenia continúa pero es difícil pronosticar cuando dará frutos. Quizá tras la obtención reciente de la secuencia de todo el material genético humano sea posible analizar con más detenimiento las zonas de los cromosomas donde pueden estar localizados los detonantes de esta condición patológica pero habrá que esperar una larga temporada antes de tener una respuesta definitiva. De cualquier forma, es de esperarse que la esquizofrenia sea uno de los llamados “desordenes poligénicos*”, en los que varios genes contribuyen de manera discreta al fenotipo* final. Por lo tanto, es poco probable que un único “gen de la esquizofrenia” sea descubierto y que en consecuencia, tengamos que dedicarnos a la identificación de todos los factores que contribuyen a la enfermedad y a entender la manera en que interaccionan. Ese es el gran reto en el estudio de las enfermedades mentales.

* Glosario de Biomedia

Enlaces a las fuentes:
Resumen de los dos artículos en Nature Genetics (requiere suscripción gratuita):
http://www.nature.com/cgi-taf/DynaPage.taf?file=/ng/journal/v28/n2/abs/ng0601_126.html
http://www.nature.com/cgi-taf/DynaPage.taf?file=/ng/journal/v28/n2/abs/ng0601_128.html
Resumen del artículo que reportó la asociación original (requiere suscripción gratuita):
http://www.nature.com/cgi-taf/DynaPage.taf?file=/ng/journal/v25/n4/abs/ng0800_376.html

Más información en Biomedia:
Gemelos y esquizofrenia. Araceli Rosa (13/12/00)
Los estudios de gemelos en la investigación de enfermedades complejas. Lourdes Fañanás (13/12/00)

Más información en la red:
Esquizofrenia: http://www.sfn.org/briefings/schizophrenia.html, http://www.mhsource.com/schizophrenia/info.html (contiene información en español), http://www.nimh.nih.gov/publicat/schizoph.cfm

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