Portada | Dossier | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones

Los hijos de los limpiadores de Chernóbil presentan un elevado número de mutaciones genéticas

Annia G. Domènech 03/08/01

Biomedia (Barcelona). La explosión de uno de los reactores de la central nuclear de Chernóbil en 1986 ha constituido el peor desastre nuclear civil de la historia. La nube radioactiva, que se extendió por gran parte de Europa (más de cinco millones de personas estuvieron expuestas a la radiación entre Ucrania, Bielorrusia y Rusia), provocó la muerte inmediata de una treintena de personas y la evacuación de otras miles, además de perniciosos efectos en la salud de los afectados por las irradiaciones externas, la inhalación y la ingestión de isótopos radiactivos, principalmente de cesio y yodo. Estos efectos han sido clasificados como agudos (muerte o deterioro físico grave), a largo término (cáncer) y psicológicos (miedo a estar afectados). Los escombros resultantes se prevén radiactivos durante más de 100 000 años.

El yodo radiactivo liberado en el accidente provocó una elevada incidencia de cáncer de tiroides* en niños, ya que es en la infancia cuando estas glándulas son menores y además se consume una gran cantidad de leche, que acumula yodo en abundancia. Respecto a la incidencia de otros tumores, quince años después del suceso, la ONU (Organización de las Naciones Unidas) afirmó que habían aparecido menos de los previstos inicialmente.

Los limpiadores o liquidadores, un colectivo de 600 000 trabajadores militares y civiles, son los que más han sufrido las consecuencias de la radiación, ya que fueron ellos los que llevaron a cabo las tareas de emergencia (ayuda médica, extinción de fuegos...) y limpieza (de años de duración) posteriores a la explosión del reactor. Sus representantes cifran en más de 15 000 los muertos debidos al accidente y según el Ministerio de Sanidad de Ucrania, se detecta en ellos un elevado índice de mortalidad debido a causas como, cáncer, enfermedades digestivas y respiratorias, mala circulación y traumas; como si se tratara de un proceso de envejecimiento acelerado.

Recientemente, científicos israelíes y ucranianos han encontrado un número elevado de mutaciones* en niños concebidos tras el accidente en la central nuclear de Chernóbil cuyos padres (en un caso también la madre) formaron parte de los liquidadores. En el estudio, realizado con familias en la actualidad residentes en Ucrania o Israel, se utilizaron dos tipos de controles: uno interno, con los hermanos mayores de los afectados que fueron concebidos antes del accidente, y uno externo, con familias no expuestas a la radiación. El resultado determinó un aumento importante (siete veces mayor) del número de mutaciones en los niños engendrados después del accidente. Aunque estas mutaciones podrían haber sido somáticas (acaecidas directamente en el niño) en vez de germinales (heredadas de los padres, y por tanto debidas a la radiación), esta posibilidad se desestimó puesto que los hijos nacidos previamente a la exposición, pese a haber crecido en el mismo entorno que sus hermanos pequeños, no sufrían alteraciones genéticas parecidas. Asimismo, se estableció una relación directa entre la incidencia mutacional en los afectados y la duración de la estancia de sus padres en la zona contaminada por la radiación; y una relación inversa entre esta incidencia mutacional y el tiempo transcurrido desde la exposición hasta la concepción del niño.

Los resultados, publicados en la revista británica Proceedings of the Royal Society: Biological Sciences (268 (1471): 1001-1005), demuestran que, en contra de lo que se había creído anteriormente, la radiación en bajas cantidades puede modificar la dotación genética del ser humano. En comparación con las consecuencias de Chernóbil, las de la bomba atómica sobre Japón no provocaron mutaciones significativas pese a que la dosis radiactiva resultante fue muy elevada. Los investigadores consideran que la explicación a esta circunstancia se debe a que el accidente de Chernóbil comportó una exposición diferente, de largo término, a la radiación.

En el mundo actual existen numerosos agentes mutágenos*, posibles inductores de cambios en la dotación genética transmisibles a la descendencia, cuyos futuros efectos, a pesar de que en principio no parezcan revertir en consecuencias graves, no pueden ignorarse.

* Glosario de Biomedia

Más información en Biomedia:
Dossier: Enfermedades ambientales

Más información en la red:
H.Sh.Weinberg et al.: «Very high mutation rate in offspring of Chernobyl accident liquidators», The Royal Society - Proceedings: Biological Sciences 2001; 268 (1471): 1001-1005: http://www.pubs.royalsoc.ac.uk/proc_bio/proc_bio.html
NEA 95: Chernobyl, Ten Years On: Radiological and Health Impact.
OECD (Organisation for Economic Co-operation and Development)
Nuclear Energy Agency, París 1995: http://www.nea.fr/
UNSCEAR 2000: Sources and Effects of Ionizing Radiation: The United Nations Scientific Committee on the Effects of Atomic Radiation. United Nations, New York, 2000: http://www.unesco.org/
BBC: http://news.bbc.co.uk/
Dillwyn, Williams: «Health Consequences of the Chernobyl Accident», Science magazine 2001; 292 (5524): http://www.sciencemag.org/content/full/292/5524/2010

Arriba

Portada


Dossier | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones

(C) BIOMEDIA es una publicación del OCC (UPF) y RUBES EDITORIAL