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| Portada | Dossier | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones Ciertos fármacos antiinflamatorios podrían ser útiles para prevenir la enfermedad de Alzheimer
Biomedia (Barcelona). Existe evidencia epidemiológica
de que las personas que usan de manera regular fármacos antiinflamatorios del
tipo no esteroide* (como el ibuprofeno, por
ejemplo) tienen menos probabilidades de desarrollar enfermedad de Alzheimer.
Sin embargo, aún no sabemos si existe una relación real y directa entre el
consumo de estas sustancias y la patogénesis del Alzheimer, ni sabemos cuál es
su mecanismo de acción en caso de que resultasen ser verdaderamente benéficas.
Dado que la enfermedad de Alzheimer se acompaña en ciertos casos de una
reacción inflamatoria cerebral, algunos investigadores han sugerido que los
antiinflamatorios no esteroides ayudan al sistema nervioso previniendo
directamente el efecto neurotóxico de la inflamación. Pero un artículo reciente
publicado por Sascha Weggen y sus colaboradores en la revista Nature señala que hay otro
mecanismo neuroprotector que debemos tomar en cuenta: la capacidad de este tipo
de antiinflamatorios para interferir con la producción de una proteína* característica de la enfermedad de
Alzheimer. El cerebro de pacientes con enfermedad de Alzheimer se caracteriza por la
presencia de las llamadas placas amiloides*, las cuales se componen de una
proteína conocida como beta-amiloide. Aunque la proteína beta-amiloide es
producida en el cerebro de todos los humanos, su producción es limitada. En
pacientes con Alzheimer, en cambio, el equilibrio en la producción de esta
proteína está alterado, lo que lleva a su acumulación y a la formación de
placas amiloides. Weggen y sus colaboradores utilizaron cultivos de células* nerviosas y los trataron con diferentes
antiinflamatorios no esteroides, incluyendo algunos tan comunes como el
ibuprofeno y la indometacina, y encontraron que estas sustancias eran capaces
de reducir la producción de beta-amiloide. Más aún, el efecto que encontraron
fue muy específico pues otros antiinflamatorios como Aspirina y el naproxeno no
afectaron la formación de aquella proteína. Un aspecto sobresaliente del trabajo de Weggen y sus colegas es el hecho de
que el efecto de los antiinflamatorios no sólo se manifestó en células
cultivadas, sino también en animales intactos. Efectivamente, los
investigadores probaron la acción de los antiinflamatorios en ratones
modificados genéticamente* para producir
beta-amiloide. Estos ratones se caracterizan por la formación de placas
amiloides similares a las que se observan en la enfermedad de Alzheimer, por lo
que son un modelo ideal para probar el efecto de cualquier terapia. Al tratar a
estos ratones con antiinflamatorios, la producción de beta-amiloide y la
acumulación de placas también se redujeron. ¿Cuál es el mecanismo mediante el cual los antiinflamatorios tienen este
efecto? Una posibilidad inmediata es que su acción involucre el efecto que
tienen sobre una enzima* llamada
ciclooxigenasa. Esta enzima es el blanco tradicional de los antiinflamatorios*, y su inhibición es precisamente la
base para combatir la reacción inflamatoria. Sin embargo, las observaciones de
Weggen y sus colaboradores indican que la ciclooxigenasa no tiene ninguna
relación con la producción de beta-amiloide. Para demostrarlo, los científicos
usaron un tipo de células mutantes* que
carecen de ciclooxigenasa y encontraron que los antiinflamatorios seguían
siendo efectivos para reducir la formación de beta-amiloide. Por lo tanto, el
efecto de estos fármacos depende de otro mecanismo que aún deberá ser
identificado. Aunque los resultados de este estudio demuestran un efecto benéfico de los
antiinflamatorios contra la formación de una de las proteínas responsables de
la enfermedad de Alzheimer, no debemos pensar que su aplicación clínica es
inmediata. Los antiinflamatorios no esteroides tienen una serie de efectos
secundarios tales como toxicidad renal y gastrointestinal, por lo cual no
serían útiles para tratar a pacientes con Alzheimer por períodos prolongados.
Sin embargo, las observaciones de Weggen y sus colegas nos invitan a pensar que
sería muy útil desarrollar nuevos compuestos derivados del ibuprofeno o la
indometacina que, sin tener los efectos tóxicos de éstos, también sean capaces
de combatir la formación de beta-amiloide. * Glosario de Biomedia Más información en Biomedia: Más información en la
red: Resumen del artículo
publicado en Nature: Información general sobre
Alzheimer: Asociaciones interesadas en
el estudio del Alzheimer: |
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