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| Portada | Dossier | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones ¿Combatir al ántrax?
Biomedia (Barcelona). Durante el último mes, los términos "bioterrorismo" o
"guerra biológica" se han empeñado en saturar las portadas y
titulares de los medios de comunicación. Todo empezó, al menos formalmente,
cuando el pasado día 5 de octubre un periodista de 65 años murió en un hospital
de Florida (Estados Unidos) a consecuencia de la infección por un bacilo* que
normalmente sólo afecta al ganado o a personas que trabajan con él. Pocos días
después, su compañero de trabajo ingresaba con síntomas parecidos. Hacía 25
años que no se declaraba ningún caso de infección por Bacillus anthracis en Estados Unidos, y aunque las autoridades
negaron en un principio la relación de estos casos con una posible acción
terrorista, el aumento de casos y el origen de la infección ha hecho inevitable
admitir la evidencia. Los medios de comunicación sin excepción
están informando ampliamente sobre estos casos. Incluso antes de que se
detectara el primer enfermo, ya habían aparecido numerosas noticias acerca de
los posibles agentes químicos o biológicos que pueden ser utilizados como
armas. Pero el amplio cubrimiento de la información no tiene por qué ser
sinónimo de corrección y, en este caso, la inmediatez, el interés y la inercia
han provocado un considerable embrollo en torno al protagonista de todos los
males: el ántrax*. Muchos medios de comunicación han
intentado despejar dudas acerca de la enfermedad y han formulado la siguiente
pregunta: ¿qué es el ántrax? En pocas palabras, el ántrax es una infección
cutánea, benigna, provocada por estafilococos. Tras esta definición, se
esconden otros interrogantes, ¿es letal el ántrax?, ¿por qué murió el
periodista estadounidense? Las respuestas son sencillas y se pueden resumir en
un punto: los periodistas se han equivocado de protagonista: la enfermedad
propagada en Estados Unidos (y ahora ya en otros países), a través del correo
postal, no es ántrax, sino carbunco*. El origen de la incorrección proviene,
en parte, de la influencia anglófona, pero también del hecho que ambas
enfermedades, carbunco y ántrax, tienen denominaciones parecidas en inglés,
aunque su significado está invertido. El carbunco en castellano se denomina anthrax en inglés y el ántrax es el carbuncle. Así, la enfermedad, muchas
veces letal, causada por Bacillus anthracis,
no es el ántrax, como informan los medios de comunicación, sino el
carbunco. Al darse cuenta del error, muchos
periodistas han buscado soluciones más o menos decorosas, pero que en la
mayoría de casos traen, si cabe, mayores incorrecciones al error. El término
"carbunco" ha ido ganando protagonismo en los textos, pero casi
siempre como sinónimo de ántrax y nunca en un titular, que paradójicamente
tiene demasiado peso informativo para ocuparlo con palabras poco conocidas para
el lector. En el análisis Tendencias
Quiral del último trimestre del año 2001, en el que se rastrea la
información sobre salud y medicina publicada en los cinco principales diarios
españoles, se podrá observar exactamente cómo ha evolucionado este tópico
periodístico. Un comunicador no debería dejar en
manos del lector la interpretación técnica de un texto. Superar la inercia
informativa para conseguir la corrección científica es en este caso una tarea
ciertamente ardua, pero no por ello se debe permitir que crezca la confusión.
Quizás habría que atreverse a reivindicar lo “científicamente correcto”,
parafraseando el debate que hace unos años se desató hasta la saciedad sobre lo
políticamente correcto. La terminología científica, siempre basada en la
exactitud, está abierta a cambios; incluso se puede plantear si el uso masivo
de un término, en principio erróneo, es bastante justificación para el cambio.
Pero mientras no se haya llegado a un acuerdo, referir ántrax por carbunco no
deja de ser una incorrección y una posible fuente de equívocos. Eva Tarragona es bióloga y redactora científica en La Vanguardia digital y en Rubes Editorial. * Glosario
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