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| Portada | Dossier | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones Barcelona acogió el congreso «Mujeres y Hombres: Salud, Ciencia y Tecnología»
Biomedia
(Barcelona).
Durante los días 20 y 21 de febrero del 2003, Barcelona albergó una experiencia
innovadora en el campo de los estudios de género. Más de doscientas personas
Organizada
por la Concejalía de Ciudad del Conocimiento del Ayuntamiento
de Barcelona, la reunión tuvo como propósito central exponer -desde
una perspectiva de género- las desigualdades que
padece la mujer en áreas tales como la salud, la ciencia y la tecnología. Para
los organizadores, uno de los logros del congreso fue la heterogeneidad del
público. La audiencia estaba compuesta por educadores, investigadores,
funcionarios de la administración pública, personal sanitario, y un amplio
abanico de profesionales que no necesariamente tenían que ver con el feminismo. Vladimir
de Semir, concejal de Ciudad del Conocimiento del Ayuntamiento de Barcelona y
miembro del comité organizador, junto a Lourdes Muñoz, concejala de Política de
la Mujer, dieron inicio a la reunión, mientras la conferencia inaugural estuvo
a cargo de Isabel Yordi, coordinadora del Programa
de Género y Salud de la Organización Mundial
de la Salud (OMS). Yordi dio a conocer la política que esta institución
lleva a cabo desde el año 2002, y que busca llevar a cabo una integración
transversal de aspectos de género en los programas de salud, para llegar a la
igualdad entre hombres y mujeres. «El reto es integrar el género en todo el
ciclo de la vida, involucrando a los hombres en la tarea», subrayó Yordi. A
continuación, Mercè Boada, miembro del Consejo Científico del Observatorio de
Salud y Mujer (OBSYM) presentó y describió el sitio http://www.obsym.org/, un espacio virtual en la web
diseñado para informar y educar a las mujeres en salud. Después
de un café, llegó la primera mesa redonda con el título: «Género y Salud:
diferencias y desigualdades». Su moderadora, Izabella Rohlfs, del Hospital Universitario de Girona Doctor Josep
Trueta, remarcó la necesidad de distinguir entre el concepto de género y el
de sexo, y señaló que «muchos problemas de salud de la mujer son invisibles
porque han sido estudiados por hombres». Enfatizando
permanentemente sobre la importancia de tener una perspectiva de género para
considerar los problemas de salud, Rohlfs describió de qué manera los factores
socioeconómicos afectan en forma diferente la salud de la mujer y la del
hombre, y explicó que «los roles de género también afectan la salud de los
hombres». La
mesa tuvo también como expositora a Carme Valls, del Centro de Análisis y Programas
Sanitarios (CAPS), quien denunció que el reduccionismo social, cultural,
psicológico o reproductivo para con la salud de la mujer produce patologías que
conducen a una morbilidad diferencial para el género femenino. «El 25% de las
quejas de las mujeres son consideradas psicosomáticas», ilustró. A
la ponencia de Valls siguió la de Joan Benach, del Departamento de Medicina Preventiva y Salud
Pública de la Universidad Pompeu Fabra,
quien presentó un atlas de la mortalidad en España, con la localización de las
principales causas de muerte para cada sexo. La exposición de Carlos
Álvarez-Dardet, director de la revista científica Journal of Epidemiology and Community
Health, reveló que en los trabajos que recibe para su publicación «las
mujeres son invisibles, no hay estudios con enfoque de género». Finalmente,
la primera mesa redonda fue cerrada por un debate con el público, después de
que Montse Cervera, de la Asociación Ca la Dona,
destacara la necesidad de ejercer un seguimiento y control democrático de las
políticas de salud de las mujeres. La
tarde del primer día de sesiones, dedicada a la mujer y la ciencia, fue
iniciada con la conferencia de Eulalia Pérez Sedeño, del Instituto de Filosofía
del Consejo Superior de Investigaciones
Científicas (CSIC), que relató la historia de la mujer en el ámbito
científico. A
continuación, y con el título «Género y ciencia: de la construcción del
conocimiento a los aspectos profesionales», se presentó la segunda mesa redonda
del congreso. Su moderadora, María Jesús Santesmases, de la Unidad de Políticas Comparadas del CSIC,
criticó la discriminación que impide a la mujer acceder en igualdad de
condiciones que los hombres a los puestos jerárquicos en el ámbito científico.
Ironizando con la supuesta objetividad y neutralidad de la ciencia, Santesmases
señaló que «las jerarquías nos devuelven al sexo como problema, por eso tenemos
que hablar de género». Finalmente, y en virtud del escaso reconocimiento que
reciben las mujeres por su actividad científica, opinó que a lo largo de la
historia «las mujeres han sido invisibles en la producción de conocimiento». Ana
Sánchez, del Instituto Universitario de Estudios de la Mujer de la Universidad
de Valencia, instó a «dejar de lado las dicotomías (hombre-mujer por ejemplo)
para pensar desde la complejidad». En este sentido, expuso la paradoja de que
para el caso hombre-mujer «por un lado no se tienen en cuenta ciertas
diferencias importantes y por otro se buscan diferencias (cognitivas,
genéticas, etc.) simplistas». La
mesa continuó con Mercè Piqueras, de la Asociación Catalana de Comunicación
Científica, que ilustró el problema de la desigualdad de género en el mundo
de la ciencia y la tecnología por medio de una analogía con el tratamiento que
se le da habitualmente a las enfermedades. Flora
de Pablo, presidenta de la Asociación
de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT), demostró con cifras y
gráficos las dificultades de las mujeres de ciencia para acceder a puestos
jerárquicos, y advirtió sobre la necesidad de hacer más atractiva la ciencia a
las mujeres porque «ingresan menos mujeres que hombres en la creación de
ciencia y, también, se pierden más mujeres que hombres en la carrera de
investigador». El
ex presidente del CSIC, Rolf Tarrach, cerró la mesa redonda sobre mujer y
ciencia aceptando que la discriminación jerárquica hacia la mujer existe en
todos los ámbitos «pero -resaltó-
es más preocupante que exista en el mundo de la ciencia». Tratando de encontrar
una explicación para la segregación de las mujeres, Tarrach afirmó que es muy
complicado evaluar candidatos a una plaza de investigación, «tribunales
diferentes, seguramente elegirán personas diferentes», especuló. Además, opinó
que no habría que valorar principalmente la producción sino el entorno y las
condiciones laborales porque «no es lo mismo lo que se puede hacer trabajando
en Harvard que en una universidad pequeña de España». El
segundo día del congreso se inició con la conferencia «Mujer y Ciencia. Desafío
para Europa» a cargo de Nicole Dewandre, directora de la Unidad
Mujer y Ciencia de la Comisión Europea. Dewandre explicó el trabajo de la
Comisión destacando que «aún falta mucho camino por recorrer en el objetivo de
la Unión Europea de lograr la igualdad de los géneros, en especial en la
ciencia». La
tercera y última mesa redonda, «Mujer, tecnología y formación», fue moderada
por Margarita Artal, directora del Programa
Mujer de la Universidad Politécnica de Cataluña, un proyecto cuyo objetivo
es relacionar el mundo de la tecnología con los intereses académicos y
profesionales de la mujer. Marina
Subirats, concejala y presidenta de la Comisión de Educación y Cultura del
Ayuntamiento de Barcelona, se refirió a la enseñanza secundaria y la motivación
por la tecnología desde la perspectiva de género. En el mismo sentido, Roser
Cussó, del Instituo de Educación Secundaria Princep de Viana, presentó modelos
curriculares que favorecen el interés de las jóvenes por la tecnología. La
mesa sobre mujer y tecnología fue completada por Francesc Solé Perellada, del Programa Innova de la Universidad Politécnica de Cataluña, que se
refirió a la formación tecnológica de las mujeres en la universidad; y por
Isabel Puig, de la empresa Anima Enginyers, que relató una experiencia laboral
que vivió personalmente en el ámbito de la tecnología. Conclusiones El
éxito del congreso se percibió en el entusiasmo de los integrantes del Comité
Organizador. Vladimir de Semir, por ejemplo, manifestó la voluntad de que
«Mujeres y Hombres: Salud, Ciencia y Tecnología» se repita cada dos años, y que
sea un espacio de referencia para trabajar sobre la perspectiva de género. Para
Semir, «el impulso de este congreso debe servir para desarrollar una red u otra
iniciativa que permita lograr justicia en esta cuestión». Gemma Revuelta,
miembro del Comité Organizador y subdirectora del Observatorio de la Comunicación Científica de
la Universidad Pompeu Fabra, resaltó el éxito
de la convocatoria por lo variado de la concurrencia, y anunció la publicación
del material recogido a partir de las ponencias en el próximo número de la
revista Quark. Con
muchos elogios hacia la iniciativa, Isabella Rohlfs, moderadora de la primera
mesa redonda, insistió con que «la salud es diferente y desigual en mujeres y
hombres», y advirtió que «si bien ha cobrado importancia, aún no se ve al
género como herramienta de estudio». Asimismo, Rohlfs reclamó apoyo para las
organizaciones de género. Las
conclusiones de la segunda mesa fueron transmitidas por María Jesús
Santesmases, quien manifestó como reto pendiente «construir un pensamiento
complejo sobre los temas de la mujer dado que los mismos no son ni simples ni
lineales». En este sentido, Santesmases propuso que «la innovación podría ser
reflexionar desde la perspectiva feminista y no desde el género o el sexo». Finalmente,
Margarita Artal cerró la tercera mesa redonda subrayando el rol relevante del
sistema educativo y de los medios de comunicación para que los temas de género
puedan alcanzar el debate público, y celebró la creación de «un comité permanente
que permita encontrar caminos para que se difundan los problemas expuestos en
el congreso». Gabriel Stekolschik es periodista científico y
profesor adjunto de periodismo científico en la Universidad CAECE (Buenos
Aires, Argentina) y bioquímico de la Universidad de Buenos Aires. Más
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