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| Portada | Dossier | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones El aire acondicionado, ¿aliado o enemigo?
Biomedia (Barcelona). En los meses más calurosos del año el aire
acondicionado puede ser un aliado que ayuda a combatir los rigores veraniegos o
un insospechado enemigo, cuando el mal uso que se hace de estos sistemas los
convierte en una amenaza para la salud. El
aire acondicionado es la causa de la mayoría de infecciones respiratorias
durante los meses más calurosos del año. Todos hemos comprobado que en lugares
públicos como restaurantes, oficinas, cines, supermercados, metro, autobuses y
aviones la temperatura que imponen estos aparatos es unos 10 grados inferior a
la del exterior. Los cambios bruscos de temperatura que se producen al pasar de
una zona refrigerada al sofocante calor externo, y viceversa, pueden ser la
causa de muchos de los catarros que surgen en verano. Un
sistema de aire acondicionado que no mantenga las condiciones mínimas de
higiene se convierte en un aspersor de virus, bacterias y hongos que se
desarrollan, se multiplican por el circuito y se diseminan por el ambiente.
Entre ellos la tristemente popular bacteria Legionella
pneumophila, responsable de una neumonía que puede causar la muerte, y
algunos hongos del género Aspergillus
que provocan enfermedades alérgicas y respiratorias como rinitis, asma y
neumonía. Otros microorganismos provocan resfriados, faringitis, bronquitis,
neumonías o reacciones asmáticas. Este
sistema de refrigeración es uno de los principales problemas que presentan los
denominados “edificios enfermos” que, a pesar de su apariencia de asepsia y
confort, originan en las personas que los habitan un síndrome* reconocido por la Organización Mundial de la
Salud y caracterizado por cefaleas, fatiga, irritación de los ojos y de la
piel, sequedad de las vías respiratorias superiores y alergias cutáneas entre
otras reacciones. El
aire acondicionado también puede provocar contracturas musculares como
tortícolis o dolores lumbares, si la circulación del aire del sistema va
dirigida directamente hacia el individuo. Estos
efectos sobre la salud pueden disminuir el rendimiento de los trabajadores en
las empresas ya que las personas trabajan en malas condiciones, enferman,
contagian a otras y se producen constantes bajas laborales. El
problema no solo radica en la tecnología del aire acondicionado, sino más bien
en el mal uso que se hace de ella, tanto por lo que respecta a la temperatura
adecuada del espacio refrigerado como a las instrucciones de revisión, limpieza
y mantenimiento del sistema. La temperatura óptima debe oscilar entre 20-24
grados centígrados y la humedad relativa del aire debe de ser del 35% al 60%. *
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