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| Portada | Dossier | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones Un estudio explica porqué el amor es ciego
Biomedia (Barcelona).
Dice el refrán que «el amor es ciego» y según
un grupo de investigadores londinenses, esta afirmación parece ser cierta, al
menos para el amor maternal y el amor de pareja o «romántico». Dos investigadores de
la Universidad College de Londres (UCL) han
demostrado que los sentimientos que se generan con el amor romántico y maternal
activan casi las mismas regiones del cerebro. Aunque esto ya era conocido, lo
sorprendente de los resultados de la investigación es que demuestran que,
además de activar zonas similares, estos sentimientos producen una supresión de
la actividad neuronal asociada al proceso de crítica social sobre las personas
y sobre las emociones negativas. Los resultados de este estudio, publicado en la revista Neuroimage,
en el número de febrero de 2004, sugieren que cuando alguien se vuelve
familiar, la necesidad de valorar el carácter y la personalidad de esa persona
se reduce. En el experimento, los investigadores exploraron los cerebros de 20
madres jóvenes mientras veían fotografías de sus propios hijos, de niños
conocidos, y de amigos adultos, y controlaron las áreas del cerebro que se
activan durante los sentimientos de familiaridad y amistad (las regiones del
cerebro implicadas en el amor romántico fueron identificadas por los autores en
un estudio anterior). La semejanza de la
actividad registrada en este estudio, comparada con los resultados obtenidos en
el estudio anterior, resultó impactante; la actividad de varias regiones del
cerebro se superpuso exactamente en los dos estudios. En resumen, los
resultados demostraron que ambos tipos de amor activan regiones específicas en
los sistemas de recompensa, mientras inactivan los sistemas necesarios para
hacer juicios negativos. Los nuevos resultados
demostraron, también, que los mecanismos del amor son similares en animales y
seres humanos, y que las regiones del cerebro activadas son las mismas que
responden a la oxitocina y a la vasopresina, hormonas producidas por el
cerebro. Se ha demostrado que
estas neuro-hormonas, en animales, son suficientes y necesarias para inducir el
vínculo entre madre e hijo y entre varón y hembra. La nueva investigación, por
lo tanto, proporciona una conexión con trabajos previos en animales, demostrando
que la misma «poción de amor» producida por el cerebro, está presente tanto en
animales como en seres humanos. «El amor romántico y
el maternal son experiencias tan altamente compensatorias que están ligadas a
la perpetuación de las especies y, por lo tanto, están profundamente unidas a
una función biológica de crucial importancia evolutiva», dijo Andreas Bartels,
del departamento de Imagen y Neurología
de la UCL. Los autores estudiaron, mediante técnicas de imaginería
cerebral como la tomografía, las áreas cerebrales que se activan y las que se
inactivan con los sentimientos amorosos. «Detectaron cosas que ya sabíamos»,
explicó Mara Dierssen, investigadora del Centro de Regulación Genómica de Barcelona,
«que
las áreas de premio, las áreas del sistema límbico que tienen que ver con los
circuitos dopaminérgicos, se activan durante el momento de afiliación». Pero lo
sorprendente del experimento «es que las áreas que se inactivan son aquellas
que habitualmente se activan durante el juicio social», cuando se evalúa a una persona.
De este modo se explicaría porqué perdemos la capacidad de juzgar a las
personas a las que queremos de una manera muy intensa. Los autores del trabajo sugirieron, además, que este
mecanismo de activación y desactivación puede estar directamente relacionado
con la necesidad de perpetuación de las especies, al detectarse la síntesis de
las mismas sustancias endógenas tanto en humanos como en otros animales. Parece
demostrado, pues, que el amor es, biológicamente, ciego. Más información en la
red: |
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