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| Portada | Dossier | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones “En el cáncer nos falta mucho por aprender pero, sobre todo, hace falta situarnos en el contexto de la enfermedad”
Biomedia (Barcelona).
Carlos Cordón-Cardo, director de Patología Molecular del Memorial Sloan Kettering Cancer Center de
Nueva York impartió una conferencia en Barcelona con motivo de la inauguración
de la exposición La ciencia en el bolsillo, organizada por el Museo de Geología de Barcelona y la
Concejalía Ciudad del
Conocimiento del Ayuntamiento de esta ciudad. Durante la conferencia,
titulada Conocimiento científico y médico en respuesta a las situaciones de desastre,
Cordón-Cardo habló de cómo la tecnología ha permitido avanzar en el
conocimiento de las enfermedades e hizo mención de algunas de las más modernas
tecnologías de que disponemos en nuestros días. En el cáncer, a nivel molecular, la activación de
determinados oncogenes* o la pérdida de
función de genes* reguladores, hace que unas
células* tumorales se caractericen por un
crecimiento anómalo y una desregulación de su muerte. Como si estas células
“buscaran la inmortalidad dentro de un cuerpo mortal”, según palabras de
Cordón-Cardo. Efectivamente, el cáncer es una enfermedad en gran parte
genética, de la cual reconoció que “nos falta mucho por aprender pero, sobre
todo, hace falta situarnos en el contexto de la enfermedad”. El reto al que se
enfrenta la medicina es el de saber integrar diferentes disciplinas como la
anatomopatología, la biología molecular, etc., y ser capaz de encontrar mejores
indicadores y efectuar mejores diagnósticos. Ya no hay un cáncer de mama
modelo, sino tantos como marcadores*
distintos hay. Varios genes son candidatos a ser marcadores o
factores pronóstico de distintas neoplasias*.
Se sabe que el gen p53 interviene en
el control del ciclo celular*. Su
falta de expresión puede ser el inicio de un proceso cancerígeno de próstata o
de mama. Del mismo modo, el gen p27
se usa como factor pronóstico en el cáncer de próstata. Este gen está implicado
en los procesos de muerte celular, y su falta de expresión conlleva un aumento
de proliferación celular. En cáncer de mama, la sobreexpresión del Her-2/Neu es indicador de una menor
supervivencia, y el gen BRCA1 supone
una predisposición genética a padecer esta enfermedad. Las modernas técnicas de secuenciación* y los microchips* son capaces de detectar estas mutaciones* puntuales en el genoma* de un individuo y determinar el riesgo de
desarrollar la enfermedad o, si ya está establecida, inferir qué grado de
agresividad tiene e instaurar la terapia más pertinente. Así las cosas, dos
nuevos retos se nos presentan: en primer lugar, saber interpretar toda la
información biológica de que disponemos y, en segundo lugar, desarrollar las
técnicas que nos permitan entender mejor y más globalmente una enfermedad
determinada. Una limitación técnica que debemos afrontar es que
toda nueva metodología requiere ser validada con el suficiente número de casos.
Un tratamiento novedoso debe ser sometido a desarrollo clínico antes de ser
comercializado. Este tipo de investigación se efectúa dentro de un programa que
incluye varias fases: una fase preclínica de experimentación con modelos
animales, y una fase clínica que, a su vez, comprende una fase I en la que se
evalúa su toxicidad, una fase II en la que se averigua qué dosis es más eficaz,
y unas fases III y IV en las que se valora la respuesta del paciente a la
enfermedad. Ya para finalizar, Carlos Cordón-Cardo retomó el
tema del título de su conferencia y aludió a los hechos que han abatido
recientemente la ciudad de Nueva York. Resaltó la gran ayuda que, para la
identificación de cadáveres, brinda la aplicación de modelos teóricos
moleculares basados en la amplificación de DNA mitocondrial*, aún en situaciones en las que se
dispone de unas pocas células, y destacó que el bioterrorismo obliga a
desarrollar técnicas eficaces y rápidas de detección del bacilo* del carbunco*.
Lo que antes podía tardar varios días ahora, gracias a las modernas
tecnologías, puede resolverse con mucho menos tiempo. Carlos Cordón-Cardo calificó el atentado como el
resultado del odio a los valores que todos compartimos. “Es una lucha por la
sinrazón, aunque históricamente la razón siempre ha triunfado”. Núria Pérez
es bióloga * Glosario de
Biomedia Más
información en Biomedia: Ciclo celular y cáncer.
José Ayté (11/10/01) |
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