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Quirófanos integrados: hacia la reducción de riesgos y costes

Núria Gibert 20/10/04

Biomedia (Barcelona). Poco imaginaba el cirujano escocés Joseph Lister, cuando en 1865 descubrió los antisépticos, que casi 140 años después la telemedicina revolucionaría el propio concepto de esterilización. El descubrimiento de esas sustancias que lograban prevenir o detener el crecimiento de microorganismos por inhibición de la actividad, contribuyó a reducir el número de muertes por infección contraída en los quirófanos. Si en aquella época fue fundamental excluir los microbios del campo operatorio para disminuir abscesos, sepsis o gangrena hospitalaria, actualmente se sigue investigando para que los métodos operatorios logren reducir las infecciones –todavía presentes según los estudios más recientes– al tiempo que se perfeccionan los servicios hospitalarios en las intervenciones médicas.

Así, en los últimos años, la aplicación de la informática, la telemática y la robótica a la medicina ha supuesto un enorme avance en la optimización de los procesos quirúrgicos que redunda en beneficio del paciente y puede significar un ahorro en los costes de los servicios.

Una muestra de ello se acaba de poner en marcha en nuestro país, con la inauguración, a principios de octubre del 2004, del primer quirófano integrado aplicado a la neurocirugía, en el Hospital Clínico y Universitario de Barcelona. Presentado por el Dr. Enrique Ferrer –jefe del Servicio de Neurocirugía del mencionado centro hospitalario y director del primer proyecto mundial de teleneurocirugía–, “el quirófano denominado OR1 es una auténtica plataforma digital de la medicina, con la que es posible mediante un simple programa informático, personalizar los parámetros de las intervenciones acomodándolas a las características de cada paciente”. Tal como explica el Dr. Ferrer, “su capacidad de síntesis permite al cirujano dar una orden por voz para que los parámetros cambien automáticamente. Dado que no hay dos pacientes idénticos, tampoco hay dos quirófanos iguales”, continúa el neurocirujano. “Los quirófanos a medida van a proporcionarnos agilidad, eficiencia, mayor protección contra las infecciones, y comodidad, siempre en beneficio del paciente.”

Pese a la avanzada tecnología, desarrollada por la empresa Karl Storz, cuyos quirófanos integrados están implantados en todo el mundo, su manejo es sencillo y se basa en el control de todo el proceso quirúrgico mediante un completo sistema informático manejable a través de una pantalla táctil, y la integración de toda la información iconográfica y de datos planos de pacientes en el sistema informático central del hospital. El software AIDA, desarrollado también por la misma compañía, contribuye a una mejor planificación quirúrgica, reduciendo los tiempos de operación y de intercambio de pacientes.

Con una demanda, por el momento, del 60 % en centros privados y del 40 % en públicos, según datos de la compañía fabricante, los quirófanos integrados en España son ya más de una treintena, a los que ahora se ha sumado el primero de última generación: el OR1 del Clínico barcelonés, que infunde mayores esperanzas aún a las que augura la cirugía mínimamente invasiva, el futuro de la medicina.

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