|
![]() |
||
| Portada | Dossier | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones De la biología fundamental a la biomedicina
Biomedia
(Barcelona). Éste fue el
título y el enfoque de una jornada científica celebrada el día 17 de diciembre
con motivo de la inauguración del nuevo Instituto de Biotecnología
y Biomedicina, antes Instituto de Biología Fundamental Vicent Villar Palasí
de la Universidad Autónoma de Barcelona. No se trata
de una nueva apuesta por la biotecnología que se sube al carro de las vigentes
tendencias en investigación dentro de las ciencias de la vida, sino la
continuación de una historia que arranca a finales de los años sesenta del
siglo XX, momento en que el personaje que le cedía el antiguo nombre al
instituto, Villar Palasí, en un contexto político y social de nuestra historia
reciente que se encargó de evocar en su conferencia Ricard Guerrero,
catedrático de Microbiología de la Universidad de
Barcelona, intervino decisivamente en la creación de un centro de
investigación universitario inicialmente albergado en el Hospital de Sant Pau y
más tarde trasladado hacia el nuevo núcleo de conocimiento que se desarrollaba
en Bellaterra. Las líneas
actuales de este centro se dirigen hacia diversos ámbitos de las ciencias
experimentales, como son la ingeniería de proteínas, el diseño de fármacos y
agentes antitumorales, el diseño de vacunas recombinantes, biocomputación,
aspectos básicos y aplicados de la microbiología, estudio de enfermedades de
origen inmunológico y la transducción de señales en neuroquímica, entre muchas
otras. La diversidad de temas y el destacado historial científico de este
centro son acordes con la calidad de los investigadores que participaron con
sus conferencias en la jornada. Margarita Salas, profesora de Investigación del
Centro de Biología Molecular del
CSIC; Robert
Huber, premio Nobel de Química 1988; Joan A. Subirana, catedrático de
Ingeniería Química de la UPC; Pere Puigdomènech, director del Instituto de Biología Molecular de Barcelona;
Enric Banda, secretario general de la European
Science Foundation; Claudi Cuchillo, catedrático de Bioquímica y Biología
Molecular de la UAB; y Manuel Perucho, director del Programa de oncogenes y
genes supresores de tumores del Instituto
Burnham en La Jolla fueron invitados destacados de la jornada. En el curso
de una exposición tan dilatada como sus conocimientos Ricard Guerrero hizo un
elogio al microbio en el que aparecieron numerosas referencias al ántrax
maligno o carbunco; a través de ellas se evidenció el compromiso que deben
suscribir los comunicadores con el rigor científico y la calidad de la
información. Guerrero observó que los medios ya han decantado la balanza a
favor del término anglosajón anthrax para la enfermedad provocada por Bacillus
anthracis, en detrimento de la denominación española de carbunco o ántrax
maligno. Perucho,
por su parte, se encargó de analizar algunos aspectos de la investigación en la
era posgenómica. Citando a Sydney Brenner,
personaje ya histórico de la genética, Perucho predice que de aquí a unos 50
años quedarán aún problemas básicos de la ciencia por resolver, aunque la
mayoría del trabajo de investigación se hará en forma de tareas rutinarias, con
poco componente de investigación básica, en laboratorios automatizados. Por lo
que respecta en concreto a la genómica, Perucho aventuró que en los próximos 50
años quedará pendiente el tema de cómo se traduce la información unidimensional
contenida en la molécula de DNA en información tridimensional a nivel de
plegamiento de proteínas, e incluso en una cuarta dimensión: el desarrollo. Montserrat Daban es doctora en
biología y editora científica de
Rubes Editorial Más información en Biomedia: |
|||
|
|
|||